A través del sitio: “Género y paleolítico”, de Leisa Clark, de la universidad de Florida del Sur, llegué a este texto, por demás sugerente: ¿Cómo una entrada feminista puede mejorar la arqueología?, de Sarah Milledge Nelson de la Universidad de Denver.
La propuesta es la siguiente:
El feminismo -y los estudios de género- son buenos a la arqueología en tanto crea nuevas metodologías y nuevos enfoques metodológicos, cuestiona nuestros sentidos comunes al interior de la disciplina (o nuestros principios tácitos), ya que exige que lo que se toma como dado se haga explícito y que sea examinado. Un enfoque de género justamente entra en lo más profundo de esta disciplina, según la autora, ligada a la antropología.