yo no sé qué es lo que a los arqueólogos les gusta. si aparece una buena noticia, algo que le pasa a uno de nuestro gremio, aparecen las turbas enardecidas furibundas gritando: son los savonarola de nuestro tiempo. una nueva clase de inquisidores. dicen qué es bueno y qué es malo, quién va al cielo y quién no.
a mi no me interesa. yo sigo en mi rollo.
entonces vamos ahora con una mala noticia. ayer en el suplemento domingo de la república apareció la noticia de la destrucción de restos arqueológicos en ate. reproduzco extractos pero pongo un link para ver el artículo completo.
¿sí o no que indigna?
El daño de la barbarie
Las Pirámides de Longueras impresionantes restos preíncas cerca de Lima estuvieron en pie por veinte siglos, hasta que, hace tres años, una empresa extractora de arena las borró del mapa ante la indiferencia de las autoridades. Esta es la crónica de un acto de barbarie.
Por Nilton Torres V.
En 1986, el arqueólogo Daniel Chumpitaz Llerena era jefe de campo del Proyecto Cajamarquilla, en Huachipa. Él tenía la costumbre de realizar caminatas de exploración por los alrededores y es así como llegó a la zona conocida como La Longuera, una quebrada ciega de más o menos un kilómetro de extensión, cerca del complejo Puruchuco. Chumpitaz tenía información de que ese lugar figuraba en los registros del Instituto Nacional de Cultura como zona arqueológica monumental, pero no sabía exactamente qué había allí. Hasta que lo vio con sus propios ojos. (…)

En enero del 2005, el científico regresó allí alertado por gente que hablaba ya de la destrucción de las construcciones preíncas e interesado en que se inicien trabajos formales de estudio. Burlando la vigilancia, constató la destrucción a la que estaban siendo sometidas y en marzo presentó una denuncia ante la fiscalía especializada en la preservación del patrimonio de la nación. Además, se puso al INC al tanto del tema, enviándole un oficio firmado por el entonces decano del Colegio de Arqueólogos del Perú, Francisco Iriarte Brenner. (…)