el comercio está sacando unos encartes coleccionables llamados “patrimonio del perú”.

a raíz del número 1, la reconocida arqueóloga rosa fung pineda, escribió esta carta a los editores, que es totalmente pertinente difundir:

Señores El Comercio – Suplemento “Patrimonio del Perú”
Presente.-
De mi consideración:
Felicitándolos por la divulgación de los fascículos sobre “Patrimonio del Perú”, quisiera en esta ocasión esclarecer algunas aseveraciones expresadas en el fascículo 1, “La ciudad sagrada de Caral”.

Paul Kosok no excavó en Supe. La trascendental y específica relación con dicha área geográfica reside, en que fue el primer estudioso en reconocer (1948-49), mediante estudio de las fotografías aéreas y exploración, la sorprendente riqueza de yacimientos arqueológicos en la parte media del valle, destacando la presencia de unas singulares estructuras circulares nunca antes descritas en la literatura especializada. Kosoc las ilustra vinculadas a un extenso conjunto de edificaciones piramidales dispuestas en una quebrada amplia, en la margen derecha junto al este de la Hda. Chupacigarro Grande, por lo cual el sitio se identificó apropiadamente con ese nombre (hoy Caral). Las características señaladas por Kosok son las de un “centro ceremonial complejo” diferente de los conocidos entonces, en “la forma y el ordenamiento”. Asimismo resalta la “ausencia manifiesta de cerámica”.

Frédéric Engel, distinguido investigador del precerámico peruano, sí realizó excavaciones en la zona a fines de los años 70. Promovió el levantamiento de un plano y ubicó a Chupacigarro Grande en el período Precerámico Tardío (estadio Arcaico). La información es asequible en su publicación “De las begonias al maíz” (1987).
Por la misma época (1978-79), el arquitecto Carlos Williams y el arqueólogo Francisco Merino efectuaron un reconocimiento sistemático del valle de Supe. Registraron y describieron detalladamente los antiguos patrones de asentamientos humanos. Muchos de ellos eran desconocidos para la arqueología peruana, como aquel sitio con cerámica nombrado por vez primera Caral. Un asentamiento que bien puede corresponder a la población de ese “indio de Caral”, existiendo no hace 5000 años, sino en el siglo XVII de los escritos de Cajatambo sobre idolatrías y hechicerías estudiadas por Pierre Duviols (1966:162) y donde se le menciona. Esta importante contribución al conocimiento de la cultura peruana la expusimos en el homenaje que la Universidad Nacional de Ingeniería rindió a la memoria del arquitecto Carlos Williams León. Se ha publicado en la revista Waka XXI (Edición 4-enero 2006).

Los estudios de Engel y de los varios especialistas a partir de los trabajos pioneros en la década de los 40 de Junios Bird en Huaca Prieta, nos han permitido explicar el desarrollo del complicado proceso civilizador andino, hundiendo sus raíces culturales en los terrenos fértiles de las manifestaciones integradoras sociopolítico-ideológicas, que emergieron durante el período Precerámico Tardío cuando el cultivo del algodón descollaba de manera significativa.

En cuanto a la antigüedad del centro ceremonial, se indica la existencia de 42 fechas de C14. Sin embargo, la edad absoluta defendida de 2900 a 2700 a.C. descansa en el artículo de Shady, Haas y Creamer en la revista Science (2001, Vol. 292). Allí presentan 18 fechas ya corregidas sin sus dataciones originales. La fecha corregida discordante dentro de la serie, la única más antigua y siempre citada, es de 2627 a.C. Por consecuencia, el cuestionamiento legítimo exige reconocer y confrontar las 24 datas restantes acompañadas de datos pertinentes, entre otros de: registros estratigráficos precisos y las asociaciones, la clase de muestras procesadas y los valores radiométricos utilizados, si las fechas están corregidas. Información que no se encuentra en el artículo de Science. Es pues fundamental contar con escalas o modificaciones evolutivas confiables (verificables) de los procesos socioculturales, para establecer el orden verdadero de los acontecimientos y sus correlaciones corológicas (espaciales) y cronológicas (temporales).

Atentamente,
Rosa Fung Pineda
Profesora Emérita
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

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