originalmente en: www.cholonautas.edu.pe/argumentos08.pdf

“oiga usted, zeño manue,

y nos estamos quedando,

sin esa Lima de otrora

tan querida y tan señora.”

Chabuca Granda

Luego de unas inquietas (y cuando no exaltadas) elecciones generales, hemos vivido en Lima, la vieja ciudad de los Reyes (y, tal como señala un estudio libro dirigido de Rolando Arellano y David Burgos, también de los Chávez, de los Quispe…) unos calmados comicios municipales.

¿Fue realmente el cansancio por una apretada agenda electoral el que llevó a esta suerte de modorra entre los electores, o es que por otros medios en los últimos años se ha ido jugando alguna agenda oculta entre los limeños y los partidos y movimientos que estaban postulado? Esta pregunta es la que buscaremos responder en este breve artículo.

Ya con las encuestas de septiembre que arrojaban como seguro ganador a Luis Castañeda (candidato por Unidad Nacional) se sabía que los otros competidores tenían escasas oportunidades. No era para menos. La intención de voto no bajaba del 60% en las encuestas menos favorables al candidato del “mapa”. La explicación a su popularidad por parte de sus opositores se centraron en aspectos que ellos consideraban superficiales o triviales: un alcalde que se la pasó construyendo escaleras, que usurpó funciones al Ministerio de Salud con sus “hospitales solidarios”, que gastó mucha plata en fuentes que no tenían mayor utilidad. Todo esto en desmedro de aquellos puntos que tanto el resto de representantes de otros partidos, como algunos expertos urbanistas consideraban que eran los urgentes: desarrollo del centro de Lima, cuidado y puesta en valor de espacios públicos, mayor trabajo en los llamados “conos” y que en el imaginario ya aparecen, y con razón, como verdaderas ciudades: Lima Norte, Lima Centro, Lima Sur.

Lo cierto es que si nos fijamos en los siguientes cuadros (del Barómetro de la Universidad de Lima, enero 2006), la percepción sobre la ciudad ha mejorado para la mayoría de la población, a pesar que esta imagen decae mientras menor sea el estrato socioeconómico:

2004 2005 2006
Ha mejorado 27.1 36.2 61.8
Se mantiene igual 39.9 33.2 17.9
Ha empeorado 30.1 28.1 19.3
Fuente: Barómetro de la Universidad de Lima, enero 2006

A B C D E
Ha mejorado 65.2 65.0 64.4 63.3 51.2
Se mantiene igual 20.3 18.7 15.4 17.2 22.3
Ha empeorado 14.5 15.4 19.5 17.8 25.6
Fuente: Barómetro de la Universidad de Lima, enero 2006

Inclusive, a pesar de las críticas al (ahora reelecto) alcalde Castañeda, muchos sí consideraban que hubo un trabajo en los espacios públicos, en parques y jardines, tal como se muestra en el siguiente cuadro:

A B C D E
Parques y jardines 31.1 26.3 32.3 30.8 17.7
Limpieza / Descontaminación ambiental 24.4 21.3 22.9 19.6 29.0
Pistas y veredas 17.8 11.3 11.5 9.3 16.1
Comercio ambulatorio 11.1 17.5 10.4 10.3 4.8
Alumbrado 6.7 7.5 8.3 5.6 12.9
Transporte público / ordenamiento vehicular 6.7 3.8 5.2 10.3 4.8
Seguridad ciudadana 2.2 6.3 6.3 2.8 8.1
Losas deportivas 0.0 2.5 2.1 7.5 6.5
Fuente: Barómetro de la Universidad de Lima, enero 2006

De hecho, los problemas identificados para inicios del año fueron:

A B C D E
Falta de seguridad ciudadana / Delincuencia 59.4 52.0 45.6 43.8 34.7
Acumulación de basura / Contaminación ambiental 8.7 14.6 30.9 32.0 41.3
Tránsito desordenado 11.6 19.5 13.4 17.2 10.7
Comercio ambulatorio 5.8 2.4 6.0 1.2 0.8
Pistas y veredas 0.0 0.8 0.0 3.0 3.3
Falta de losas deportivas 0.0 2.4 0.7 0.6 2.5
Alumbrado deficiente 0.0 0.0 0.0 0.6 2.5
Parques y jardines 0.0 0.0 0.7 0.0 0.8
Fuente: Barómetro de la Universidad de Lima, enero 2006

Cruzando ambos cuadros se puede ver cómo mientras nos acercamos a los sectores A, se identifica como mejoras, el trabajo en parques y jardines y como un problema fuerte el de la delincuencia; al mismo tiempo mientras nos acercamos al sector E, las mejoras observadas en la ciudad se encuentran en limpieza y alumbrado (la mayor preocupación justamente de los sectores socioeconómicos inferiores, que no sienten tanto el problema de la falta de seguridad como los mayores estratos).

La campaña electoral para la ciudad de Lima, desde los contendores de Luis Castañeda, se centró en la seguridad ciudadana, que como hemos visto, es una preocupación básicamente de los sectores altos. Los grupos de menores recursos económicos (los que finalmente inclinan la balanza y hacen ganar a uno u otro candidato) supieron durante los últimos años negociar (dentro del universo metropolitano) con el poder central; la construcción de escaleras (o, por ejemplo, el megapuente a la altura de la Plaza de Acho), los hospitales de solidaridad, etc., si bien es cierto no corresponden a una estrategia o planes de crecimiento urbano, sí responden a necesidades bien concretas de esta masa de personas que el historiador indio Partha Chatterjee ha venido llamando “sociedad política”, una sociedad subalterna con demandas concretas a partir de estrategias particulares, coyunturales. En ese sentido, la estrategia electoral de Castañeda (evitando mostrar algún plan de desarrollo urbano para Lima), responde a nuevas formas de vivir (en) la ciudad: donde el vecino (ya sea de algún distrito de Lima Norte, o de San Borja o Surquillo) ha ido cerrando sus calles con rejas, donde impone su sentido estético en la construcción de su vivienda (chirriante para los defensores del “buen gusto”), y que necesita un lugar que sea expresión de su ascenso social.

Quizá una señal de lo expuesto sea que en la mayoría de los distritos de la llamada Lima Norte (en Los Olivos, Comas, Puente Piedra y Carabayllo) hayan sido reelegidos sus alcaldes. Si a esto último añadimos que es justamente este “cono” el que ha demostrado mayor independencia con el resto de la metrópolis (según el citado libro de Arellano y Burgos, a diferencia del resto de la ciudad, la mayoría de la población de Lima Norte vive y trabaja allí), comprobamos la existencia de una dinámica particular, posiblemente escuchada y atendida por el alcalde de Unidad Nacional. Como se ha querido mostrar, estos movimientos urbanos no fueron puestos en la agenda por el resto de candidatos, que más bien concentraron sus esfuerzos en los sectores medios y altos (preocupados, sobre todo, por la seguridad ciudadana).

Posiblemente durante los próximos años, el reelecto alcalde Luis Castañeda tenga un escenario más complicado, en la medida que estos grupos populares irán reclamando mayores recursos. Una vez acabadas las escaleras y las piletas, ¿cuáles serán las nuevas demandas de estos sectores, cada vez con mayor influencia? ¿podrá Castañeda responder, o veremos como la Lima que se fue se le va de las manos?

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