hoy leo en el diario que
elsa canchaya “Atribuye acusaciones al racismo y a la discriminación. Dice que a los reporteros les llamó la atención que una “cholita” figurara como su asesora [jackeline simón], “pero si esta señorita hubiera sido blanca, rubia y de ojos azules, nada habría pasado” (perú21)
esto debería ser discutido, sobre todo porque estamos frente a una noticia que ha rebotado en todo el país, capta portadas, etc.
empecemos: tan -sino más- terrible que el racismo son las formas o modos que encuentra este para reproducirse. es allí y no -tanto- en las declaraciones las que nos pueden dar pistas sobre la discriminación racial en el perú.
no hay mucha mayor información estadística sobre el perfil de las trabajadoras del hogar (conocidas como “empleadas domésticas”), pero es fácil hacer el ensayo: son por lo general mujeres, nacidas en zonas rurales, con educación primaria incompleta. se puede consultar la autobiografía/testimonio de irene jara, “soy señora” (en colaboración con francesa denegri), para conocer mejor la historia personal de las “trabajadoras del hogar” y su lucha en la ciudad.
en el congreso no hay mayor reflexión sobre esa naturalización: las “empleadas” son contratadas a través de terceros, muchas veces son “adoptadas” por las familias que las “acogen” y, salvo casos muy contados, no cuentan con acceso a beneficios laborales. irónicamente la imagen real no coincidió con la imagen mediática: al representar a una trabajadora del hogar que se enamora de su jefe, el personaje de natacha fue llevado a la televisión por maricarmen regueiro,una actriz venezolana de ojos verdes, muy distinta al perfil real de dichas trabajadoras.
la discriminación y el racismo existen porque existen sobre todo, como dije al comienzo del post, formas y modos de reproducción. relaciones laborales donde la desigualdad pasa también por un filtro cultural y fenotípico. ya, a meses del operativo empleada audaz, podemos decir que el problema no es tanto que las trabajadoras del hogar y las niñeras se bañen o no en el mar, sino decir por qué no las dejan bañarse. respondernos a la pregunta sobre qué clase de sistema tenemos que permite que la discriminación exista.
en el affaire canchaya, efectivamente, hay racismo y discriminación: abuso de persona sobre una trabajadora, que en el perú, tiene rasgos distintivos. elsa canchaya no ayudó a que jackeline simón acceda a un mejor trabajo y educación. inclusive canchaya se delata: “yo la he formado durante tres años” (perú21, 23 de abril del 2007). ella, canchaya, no un colegio. la propia congresista. la patrona que educa a su “empleada”.
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