(lamentablemente no podré asistir al próximo seminario sobre industrias culturales, organizado por la red para el desarrollo de ciencias sociales. igual quiero lanzar algunos comentarios que me parecen pertinentes).

en la presentación de dicho seminario se define y (no) se discute la idea “oficial” de las industrias culturales (y más bien se toma como punto de partida lo que la unesco dice sobre industrias culturales). según la unesco, uno de las condiciones necesarias para definir qué es industria cultural o no es la propiedad intelectual de la obra. así, por ejemplo, la comida tradicional escaparía a la discusión.

evidentemente, si el debate sobre las industrias culturales pasa por el reconocimiento, protección y valorización de los derechos de propiedad intelectual (individuales y/o colectivos), toda la tradición culinaria local/regional/nacional quedaría fuera de tal campo. citando a maria cándida ferreira de almedia en su artículo “la comida en los tiempos de la globalización: la arepa se (trans)viste de hamburguesa” (ver aquí):

El concepto de “industria cultural”, con el cual se clasifica los medios de producción de objetos tenidos como “artísticos”, tales como libros, filmes, música, excluye los otros productos que también poseen carácter cultural, como por ejemplo los de la industria alimenticia. La comida y su industria reflejan y forman parte de las transformaciones simbólicas y sociales que atraviesan las sociedades. Consumir ciertos alimentos está de moda, por diferentes motivos como la salud y el estatus. Consumirlos contribuye a que quienes los consumen se sientan como formando parte de una comunidad que se organiza imaginariamente.

esto, definitivamente, en el perú es un problema. en los últimos años hemos visto un renacimiento de la comida peruana desde muchos lados. no solamente la comida como alta cocina, sino, sobre todo como comida tradicional. se publican anualmente decenas de libros recogiendo recetas “populares”, “tradicionales”. programas de televisión, donde se asiste a huariques y lugares escondidos, generalmente conocidos por pocos. blogs. se habla incluso de un efecto gastón (por gastón acurio), donde cocineras populares han saltado al éxito económico y reconocimiento social al aparecer en el programa que conduce dicho chef (el caso más emblemático es el de isabel quispe aquino, la mejor preparadora de parihuelas del mundo: puede leerlo aquí, aquí o aquí).

la comida peruana además ha abierto/generado/promovido/recuperado ciertas sensibilidades perdidas. mucho a partir de este salto a la cultura de masas a través de la televisión y medios escritos, hay mayor orgullo y cuidado por lo que se come diariamente: el sabor, la sazón. unos a otros se recomiendan lugares que nadie más conoce. a los extranjeros les hablamos con orgullo de nuestra comida, del cebiche, de la jalea de mariscos, de nuestro chifa. decimos que somos un pueblo gustoso de lo que comemos. y si la memoria no me falla, justamente el promotor de la campaña el perú es súper (de la firma maccann-erickson), decía que el peruano “habla de la comida antes de la comida, durante la comida y luego de la comida” (en entrevista realizada por josé gabriel chueca -si alguien recuerda la fecha, se lo agradeceré-). ha sido, por lo visto, un promotor de identidad y de orgullo.

lo interesante es que no existan políticas desde el estado por promover su desarrollo y cuidarla. ya vimos, por ejemplo, el problema que existió con el suspiro a la limeña y una empresa chilena que lo quiso registrar. ¿cuántas escuelas de cocina peruana existen en el perú? ¿qué estamos haciendo para promover y transmitir las recetas tradicionales peruanas? ¿hay algún registro o base de datos pública de restaurantes? ¿un observatorio en lima, que diga cuánta plata generan, cuántas personas trabajan? ¿es posible promover como marca la comida peruana? ¿posicionarla en el mundo? y no estamos aquí refiriéndonos a algún chauvinismo, ojo. sino, justamente a promover industrias, empresas, basadas en conocimientos tradicionales y populares.

da para largo esto, y era un primer comentario (que podría convertirse en artículo). ya comentaré luego otros puntos sobre el propio seminario (cuando me vaya enterando más sobre los temas que se discuten)

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