ya a estas alturas todos deben saber que el ojo que llora, el monumento hecho por lika mutal que tiene los nombres de las personas muertas y desaparecidas identificadas por la comisión de la verdad y reconciliación, ha sidio manchado de pintura naranja. ya hace un tiempo hubo todo un debate sobre la pertinencia de incluir o no a las víctimas senderistas cruelmente asesinadas por agentes del estado (como por ejemplo, los muertos de la masacre del penal castro castro o del frontón). recuerdo opiniones como la de martín tanaka, paulo drinot, rafael barrantes, josé godoy y la mía.

fuente: útero de marita

álvaro portales, clarividente (el otorongo)
entre las varias opiniones que he leído, me pareció interesante la de hans ruhr sobre dejar el monumento tal como está, ya que la pintura naranja le da un significado aún mayor al del monumento original. es decir (no sé si hago una sobreinterpretación de lo que quería decir ruhr), que el acto vandálico y de desprecio por los familiares de las víctimas reconvertirlo en un símbolo de lucha contra el olvido y la injusticia.
sin embargo, luego de ver a los familiares de los estudiantes y profesor de la cantuta y de la masacre de barrios altos, quienes usaron el monumento como un espacio para la memoria y la justicia, creo que lo mejor es limpiar el ojo. que la limpieza y reconstitución del monumento sea un acto enmarcado en lo que varios han llamado batallas por la memoria. como decían los viejos esloganes, que lo intenten destruir, pero nunca lo destruirán.
la memoria es más fuerte que el olvido.
también:
alan garcía no sabe qué decir (fuente: el útero de maritza)
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