“este sí va a ser un censo de verdad, no como el del año pasado”. taxista, lima, perú, octubre 2007.
benedict anderson, en su libro comunidades imaginadas, hablaba de la importancia de los censos (y los mapas y los museos) como herramientas de construcción simbólica de la nación. partha chatterjee en su ensayo el estado nacional más bien ubica a los censos (y en general a las planificaciones estatales) como un campo de tensiones, conflictos y negociaciones entre los gobiernos y los grupos subalternos.
en el 2005, el inei de farid matuk llevó a cabo un censo nacional para saber cuántos éramos, a partir de encuestas en hogares (ojo, si me equivoco con los términos, cualquier estadístico por allí podrá corregirme… leer a daniel manrique al final de este post). a partir de esa encuesta, el plan siguiente era realizar monitoreos constantes, con el fin de tener cada año información muy aproximada sobre población en el perú. como cuenta rafael garcía en “por fin un censo con seso“:
La dirección del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) se propuso introducir novedades metodológicas sustanciales en la operación censal. Una de ellas es el tiempo de duración del empadronamiento. Los peruanos estábamos acostumbrados a esperar encerrados en nuestras casas, durante un día, hasta que vinieran a tomarnos los datos. Ese día, generalmente un domingo, había orden de inamovilidad ciudadana. Para marcar la diferencia, el último Censo Nacional duró treinta días, del 18 de julio al 20 de agosto, tiempo en el que más de 15 mil empadronadores tocaron las puertas de todas las viviendas del Perú, hasta la más escondida de nuestras frías montañas. No fue necesario pasar todo un domingo en reclusión.Por cierto, hubo otras diferencias importantes, como, por ejemplo, la modalidad del proceso. Anteriormente, el empadronamiento era «de hecho», es decir que a uno le tomaban los datos en el lugar donde había pasado la noche anterior al censo, sin importar si se encontraba allí de manera circunstancial o por trabajo. El reciente censo fue del tipo de «derecho o jure», en el que las personas son empadronadas en el lugar donde residen habitualmente, y se recogió información incluso de las personas que no estaban en el momento del empadronamiento pero que son residentes habituales de la vivienda visitada. En cada hogar bastó la presencia de un informante (adulto) para atender las preguntas del empadronador. A diferencia de antaño, los empadronadores fueron, en general, muchachas y muchachos, estudiantes de nivel superior o profesionales jóvenes reclutados en cada localidad del país para esta tarea. Todos ellos recibieron un entrenamiento intenso y exclusivo que culminó en una prueba que permitió contratar a los mejores en estricto orden de mérito.

fuente: útero de marita
claro, una vez que entró alan garcía no dudó en tirarse abajo la chamba del inei y decir que él iba a convocar a su propio censo nacional para saber exactamente cuántos éramos y hacia dónde íbamos. sin monitoreo, afirmó farid matuk, el gobierno no va a poder saber al final de su mandato si efectivamente cumplirá sus metas y promesas de campaña. ajá, ya se entiende por dónde va la cosa. con metas tan altas (como las prometidas en el mensaje presidencial) mejor no tener monitoreo y así luego puedes decir que has tenido el gobierno más exitoso de la historia.
(ocram hace casi un año se preguntaba si alan garcía sería tan maquiavélico para hacer un censo a su medida)
de hecho que este censo, tan detallado y con orden de inamovilidad ha generado además simpatía en la población. ¡a la gente le gusta ser consultada! (claro, mientras no sea una consulta sobre minería). además, toda la fanfarria: escolares movilizados, publicidad, voluntarios. esto del censo es casi tanto como ir a la marcha militar del 29 de julio, colgar la bandera en el techo: se siente como un acto cívico. con el censo sientes que eres parte de la patria. eso le falló al popular matuk: chocar con el civismo peruano y con la aspiración a ser reconocida.
que el nuevo jefe del inei haya sido parte del inei fujimorista no da buena espina. ya hemos visto maquillajes de todo tipo durante la recesión económica de finales del siglo XX. en pleno siglo XXI, ¿se repetirá la tragedia con alan? ¿no era que a la segunda es más bien parodia?
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