
abimael guzmán. fuente: jetzt.de
si me mando con una suerte de reseña crítica de la cuarta espada de roncagliolo es porque es básicamente un libro de no ficción, y por lo tanto, en cierto modo, entra a un terreno en el que me siento más cómodo y tranquilo.
(pueden leer también aquí los errores de la cuarta espada)
(una versión mejorada de este post se puede leer en apostilla a la cuarta espada de roncagliolo)
confieso además que el libro me gustó más hacia el final que al inicio (y terminé perdonando la de luke skywalker) . es un intento, como dice el propio roncagliolo, de hacer prensa, de buscar la noticia grande, de hacerla en españa. y es un mal intento. de verdad. roncagliolo es un mal periodista pero buen narrador: no sabe encontrar la noticia, falla todo el tiempo, se molesta porque en una semana no ha hecho contactos (cuando a veces, en cualquier otra investigación social, te puedes demorar más que eso).
a ver. digamos que el libro no aporta nada más a la senderología y creo que algunos (me incluyo) nos equivocamos pensando que este libro iba a decirnos algo más que lo que dijo el informe final de la comisión de la verdad. craso error. este libro más bien juega con una vieja idea de sarte para quien la historia se refleja tanto en la anécdota como en los grandes hechos. aunque busca ser una suerte de “retrato del Mal”, en realidad el libro aporta para ver pues los pequeños hechos, aquellos que no salen en los ensayos sociológicos o antropológicos.
ya, pero hay dos problemas fuertes de la cuarta espada (a mi parecer): el primero tiene que ver cuando roncagliolo intenta hacer senderología y patina feo. cae en fuertes inexactitudes (como dar a entender que del levantamiento de tupac amaru II aparece el mito de inkarri, usar a wikipedia como fuente para describir la revolución cultural china, decir que benedicto jiménez fue elegido congresista, etc.) o sugiere cosas que o te sonrojas por la inocencia de roncagliolo o, si eres de los conspiracionistas, ves la influencia de ensayistas como carlos alberto montaner y alvaro vargas llosa. así su descripción de los comunistas y marxistas es simplona y cree que con un par de comentarios al vuelo los destruye. se le escapa la pretensión a roncagliolo.
el segundo problema ya tiene que ver con el otro protagonista de la crónica: el propio roncagliolo. como en la cita, no se sabe qué quiere mostrar al lector. ¿es el periodista roncagliolo un maldito? ¿un descreído apolítico? ¿un mercantilista de la noticia roja? (y es esa inseguridad sobre sí mismo la que termina traicionando a roncagliolo como en abril rojo, que de ser una copia de from hell termina siendo un capítulo aburrido de csi). abusando (mal) de la fórmula del periodista gonzo de hunter thompson, el viaje de roncagliolo a esa suerte de peruvian dream, resulta aburrido, es un soso acompañante. enfatizar todo el tiempo en que es hijo renegado de la izquierda a estas alturas del partido resulta inocuo. en un pasaje relata roncagliolo que de tanto entrevistar senderistas esta padeciendo “un brote de radicalización, y es como una enfermedad”. sigue: “comprendo que, en el caldo de cultivo adecuado y a la edad propicia, mi rabia prendería, buscaría una manera de expresarse, una válvula de escape, una voz atronadora, tan sonora que nadie pudiese dejar de escucharla”. (p. 190).

santiago roncagliolo. fuente: gulmo
vamos, tampoco es para tanto. el asunto es ver la radicalización (acompañada de ansiedad e indignación) como una enfermedad (que, me imagino hay que curar). ¿por qué habría de ser así? ¿está mal acaso radicalizarse? ¿es que la radicalización (de)genera en sendero luminoso? mucho rollo para alguien que en los noventas quería ser escritor siendo joven, guapo y drogadicto. quién sabe.
en fin, quizá lo mejor del libro es el final. una conversación con elena iparraguirre en la que (además de enterarse que a abimael guzmán le gustó abril rojo), ella habla un poco del amor en sendero luminoso. (otra versión del mismo suceso, por el propio roncagliolo en su blog, y otra entrevista a elena iparraguirre por la “negreada” -sic- paola ugaz en caretas).
actualización: rocío silva hace de crítica literaria del libro en caretas (edición 2002) y dice al final:
“A pesar de algunas metáforas no tan acertadas –que han sido pasto de muchos blogs que se fijan en la astilla y no en la viga– y de errores como no hacerle el seguimiento a la tesis que Guzmán presentó en la UNSA sobre Kant –y que, intuyo, debe plantear muchas explicaciones sobre su posterior recorrido–, el libro es una entrega honesta sobre un tema que nunca nadie había tratado de esta manera.”
generalmente estoy de acuerdo con varias ideas de rocío (sobre otros temas). sin embargo, vamos a discrepar. (1) como ella bien afirma, no es un libro sólido. es más bien astilloso. (2) por lo tanto, no hay viga en la cual fijarse, sino en hay mucha viruta. es como afirmé, un anecdotario, y malo. el juego de insertarse él mismo como personaje no funciona.
¿se debe leer el libro? a mi gusto, si alguien quiere saber qué pasó con sendero luminoso, no.
falta todavía el libro que aterrice lo investigado por carlos iván degregori, iván hinojosa, ponciando del pino, robin kirk, etc.
también viene:
- abimael guzmán: verdades y mentiras (blog del morsa)
- más sobre la cuarta espada (paolo de lima)
- roncagliolo responde (iván thays)
- el sendero de roncagliolo (josé godoy)
- violencia pop (horacio morell)
- sendero personal (ernesto carlín)
- santiago roncagliolo, george lucas y alan moore (marco sifuentes)
- ¿quién lee, quién escribe? (gustavo faverón)
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