para los que no se han dado cuenta, yo estudié arqueología en la universidad de san marcos. por muchas razones fui alejándome de las trincheras de excavación y caí en las redes digitales, digo, me fui dedicando a esto del ciberespacio y nuevas tecnologías.

es una carrera ingrata la del arqueólogo, porque si bien es cierto se reconoce siempre para la foto nuestro pasado prehispánico (por lo menos 15000 años de historia frente a nuestros casi 500 años de historia colonial y republicana), los que se dedican a “estudiar momias” o hacer hablar a los restos materiales de las sociedades precolombinas la sudan duro y feo. estas líneas sirven de reconocimiento.

también es dura la exposición a diversos peligros. entre ellos, las enfermedades y materias vivas que se esconden en los sedimentos que uno tiene que excavar o analizar en el laboratorio. vale decir, que las condiciones laborales no siempre son las deseables, generalmente porque los presupuestos con los que se cuenta son exiguos y la investigación arqueológica es por lo general muy costosa. que la gente del instituto nacional de cultura y el ministerio de economía y finanzas tome nota. se dice, y quizá sea ya leyenda urbana, que por esas exposiciones, nuestro héroe gremial julio c. tello murió justamente por un extraño hongo que ingresó a su organismo después de tanta y tanta investigación.

buscando en internet, llego a un artículo del american antiquity, “Coccidioidomycosis among Archaeology Students: Recommendations for Prevention” por S. Benson Werner. efectivamente la coccidiodomicosis es una enfermedad causada por un hongo (el coccidiodes) que puede “dormir” en la tierra por mucho tiempo y que se esparce por el aire cuando el suelo es removido. los síntomas iniciales son parecidos a las de una gripe fuerte.

algo parecido, real y no leyenda, le pasa a gloria quispe, colega y compañera de estudios en la universidad de san marcos. ella se encuentra bastante grave y está tratando de solventar sus elevados costos de tratamiento (además, se suma el hecho que los médicos no identifican aún al hongo instalado en su cerebro).

si alguien quiere ayudar, la familia de gloria ha abierto una cuenta en el banco de la nación: 04009898285. cualquier ayuda es bienvenida.

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