en un criticado post, hablamos de esta idea de lima, ciudad carretera, donde la lógica del desarrollo urbano se construye a partir del desarrollo vial. es decir, una ciudad cuyos núcleos de crecimiento no son las plazas, los parques o (ya en el caso particular de lima) las playas (incluyendo los aires de los malecones), sino las pistas, las vías rápidas y expresas y los corredores viales. bajó este tipo de desarrollo urbano, las vías no son medios de transporte para ir a algún parque, sino que el parque es parte del decorado visual de las vías.

cambios en la vía expresa

(que los malecones se encuentren enrejados -como ocurre en chorrillos y buena parte de barranco- o vendidos -como ocurre en barranco-, es también expresión de esta visión de una ciudad sin espacios públicos, sino más bien privados y privatizados; otro tanto está en la idea de un gran parque público que fue ya no es un espacio público, sino un lugar de esparcimiento privado gestionado por la municipalidad provincial).


en el metro de lima no entra la policía
yo por ser ladrón, entro de noche y de día

en una ciudad así, el habitante está casi obligado de vivir de la casa a la oficina y viceversa. el centro comercial se convierte en casi su único lugar (o no lugar en términos de marc augé) de encuentro con otros semejantes. claro, partiendo de la idea que el acceso a los espacios comerciales y privados tiene de arranque limitaciones, limitantes y barreras simbólicas.

(la experiencia de bogotá bajo el gobierno de antanas mockus, incluso con sus corredores viales, habla mucho de la importancia del rescate del espacio público, tanto como un lugar de encuentro entre habitantes de una misma ciudad, como también de una idea de ciudadanía -en el sentido de derechos y deberes compartidos-; es en el uso compartido de un espacio público donde vamos a sentirnos ciudadanos y responsables por el cuidado del bien común).

barranco se vende

la noticia -que se resalta en el blog desde el tercer piso– de que luis castañeda quiere ampliar la costa verde a seis carriles, es una señal más de la privatización (por lo opuesto a lo público) de la ciudad de lima.

Sin embargo, hay una persona que viene obstaculizando estos proyectos: Luis Castañeda Lossio. Y es que ahora el alcalde mudo de la ciudad se propone convertir la Costa Verde en una autopista, lo que implica que se amplien a 6 carriles las vías del Circuito de Playas, con el consiguiente perjuicio para la formulación y concreción de cualquier idea que busque redefinir nuestra franja costera como espacio público recreativo. (post completo aquí)

partha chatterjee habla de que en las ciudades poscoloniales ha habido un proceso de negociación entre lo que él llama la “sociedad política” y las autoridades, donde la agenda política está dada por la primera y no por la segunda. la sociedad política está compuesta por el conglomerado de actores subalternos con necesidades concretas.

el gobierno municipal de alberto andrade significó, siguiendo el modelo de chatterjee, un segundo tiempo de una clase media criolla como actor privilegiado en las negociaciones con las autoridades (con las bienales nacionales e internacionales en el centro de la ciudad); un diálogo que le valió finalmente la reelección.

castañeda, por su parte, ha sabido capitalizar un diálogo fluido con esta sociedad política (justamente a través de la construcción de vías de acceso -pistas y escaleras-, las piletas, algunos cambios en ornato, los hospitales de la solidaridad, etc.).

el modelo le sirve a castañeda para mantenerse en el-pi-co-de-la-po-pu-la-ri-dad, pero no para sostener una ciudad que no produce ciudadanos, sino pasajeros y conductores.

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