barranco: ¿qué pasa con el museo de arte contemporáneo? (parte 8)

En esta historia del MAC en Barranco varios se han comido el pleito a favor del Museo: artistas, periodistas, etc. Uno de ellos, Augusto Elmore (desde Madrid, además), escribió en Caretas 2014 (entre otras cosas):

“…el infeliz alcalde que sin duda actúa por ignorancia porque no debe haber salido jamás de su distrito, se dará cuenta de que el Arte Contemporáneo no muerde, y que es algo sumamente positivo y necesario para una ciudad, y mucho más para un distrito pobretón.” (nota completa)

Eso motivó una larga y buena respuesta de Javier Alvarado, dirigente vecinal barranquino, que envió a Caretas, y en vista que no se la han publicado, la reproduzco íntegra:

Barranco, 18 de febrero del 2008
Señor Director Caretas
Presente.-

De mi mayor consideración:

Coincido con Augusto Elmore que, en el tema del Museo de Arte Contemporáneo MAC, se ha actuado por ignorancia. El Señor Elmore ignora que el espacio público donde hoy se alza el inconcluso edificio del MAC fue adquirido con el peculio de los Vecinos Barranquinos para construir un parque abierto a todos, hasta que se levantó el grotesco enrejado que hoy encierra lo que queda del parque, cuyo diseño ahuyenta al visitante; que la casona ya demolida y el parque habían sido declarados monumento por el Instituto Nacional de Cultura, por su valor de memoria y paisajístico, y que se le retiró tal condición por no tener valor artístico ni arquitectónico (¿?), sentando un precedente funesto que ha permitido la demolición de valiosas construcciones; que la casona, como Centro Cívico y Cultural, era el único inmueble con el que contaban la Municipalidad y el Vecindario de Barranco para realizar eventos propios de toda Comunidad Vecinal y que, con su desaparición, no nos ha quedado más que reunirnos, literalmente, en la calle, si es que alguna generosa institución local no nos acoge; que el parque no era un muladar ni la laguna un foco infeccioso como tendenciosamente se ha señalado en más de una ocasión; que, si la casona lucía descuidada y en las noches la zona era una tanto insegura, esto era por la negligencia de las gestiones municipales, incluyendo la de Fina de Capriata, porque hasta el día de hoy los barranquinos pagamos con nuestros arbitrios el mantenimiento de ese sector y su seguridad, existiendo desde hace años una oficina de serenazgo que funciona a menos de cincuenta metros del lugar; que, al inicio, la mayoría de los Dirigentes Vecinales apoyamos la edificación del MAC en el área pero, recogiendo la propuesta del Cronista de Barranco, Gonzalo Bulnes Mallea, sin destruir lo existente, más bien complementando lo nuevo con lo antiguo; que suscribimos un compromiso con la Señora de Capriata, a fin de trabajar conjuntamente este proyecto pero ella no sólo no lo cumplió, sino que nos mintió y actuó con prepotencia; que, desde el principio, quisimos dialogar con los Directivos del Instituto de Arte Contemporáneo IAC pero sólo accedieron cuando las acciones legales ya estaban en marcha; que el anterior Director del IAC, Arq. Frederick Cooper Llosa, fue también el proyectista de la obra, sin que mediara ningún concurso; que se faltó mucho a la verdad como cuando, por ejemplo, se afirmó que no se talarían árboles y al final se derribaron veinticuatro con medio siglo de existencia. El viejo dicho que reza “lo que mal empieza, mal acaba”, resulta muy apropiado para el caso que nos ocupa.

El Señor Elmore hace gala de haber viajado mucho pero parece tener prejuicios impropios de un hombre de tanto mundo, cuando se refiere a la Laguna de Barranco como mal afamada. ¿Será por la fiesta gay que en 1959 se realizó allí? Sólo le recuerdo que el Arq. Philip Johnson, tan cercano al MoMA, diseñador de la Casa de Cristal, en la que parece haberse inspirado la estructura del MAC, fue uno de los más talentosos arquitectos estadounidenses del siglo XX, y homosexual por añadidura. ¡Ah, olvidaba! Quizás seamos un distrito pobretón, por los escasos recursos económicos que nos asigna el gobierno central, pero nuestro espíritu es tan dadivoso como para perdonar al Señor Elmore por sus expresiones ¡La ignorancia es atrevida! dicen.

SR. JAVIER ARTURO ALVARADO LAYME
D.N.I. Nº 06660212

Finalmente, para el cherry y autobombo, ahora apareció en el suplemento Domingo de La República un artículo mío sobre el MAC, en la que intento sintetizar por qué este es un conflicto que no tiene casi salida. Extraigo un par de párrafos:

Tal vez, como ha afirmado Mirko Lauer (La República, 13 de febrero del 2008), se necesite algo más que un saludo de Cecilia Bákula, directora del Instituto Nacional de Cultura, y se deba elaborar un plan de gestión cultural para el distrito (que además es uno de los lugares turísticos más importantes de la ciudad). Y dentro de esto, replantear la gestión de un MAC que parece no tener cuándo materializarse. Al menos no con la actual administración privada.

Quizá una administración mixta, en la que la Comuna tenga un papel importante y que asegure la existencia de un Museo de Arte Contemporáneo público, pueda ser la solución al punto muerto en esta historia macondiana. Un museo público, gestionado también por la Municipalidad y no un museo administrado por una entidad privada cuyo discurso sobre el arte y la relación de este con la población es vertical y finalmente elitista. (artículo completo de Barranco no es MACondo)

Más: – Todo sobre el MAC de Barranco

Finalmente, la gente del MAC está convocando para el martes siguiente una reunión con bloggers que han tocado el tema de Museo, para alcanzar “de forma directa el proyecto, su coyuntura y futuras actividades, ademas claro de despejar dudas.”

Yo, la verdad tengo hartas dudas que, sinceramente, no creo que las despeje ni siquiera un huracán.

Perutags:

 

3 thoughts on “barranco: ¿qué pasa con el museo de arte contemporáneo? (parte 8)

  1. Elmore se volvio viajero cuando Toledo le hizo el favor de nombrarlo a un puesto en la embajada peruana en Madrid. Alli con el buen sueldo que ganaba y sacado del dinero de todos los peruanos se dedico a pasear por toda Europa durante 5 años. A cambio de eso se dedico a alabar a Toledo desde su columna. Mientras trabajaba en Caretas no le alcanzaba ni para ir a Chincha.

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