(Este post está algo desfasado. Debió salir hace unos días, como mi regalo a los compañeros apristas. Qué bien que en el mundo digital el tiempo, tal como lo conocemos, sea algo del pasado)

Mauricio Mulder habló como para que a todos les quede claro: El corazón de los apristas está bien a la izquierda. (Claro, nunca dijo a la izquierda de qué).

De allí uno podría pensar que el APRA debería tener como aliados naturales al resto de lo que queda de la izquierda, abrirles los brazos, confraternidad con todos los socialistas peruanos, pero no. Por el contrario, el mismo Mulder se ha dedicado varias veces a vilipendiar a sus compañeros (por lo menos en el discurso) de acera política.

No es novedad, hace 79 años el propio Haya de la Torre se expresaba de manera cruel con lo que podría haber sido su amigo de ruta:

“Mariátegui no transigirá nunca porque es inválido, porque es cojo y porque es fantaseador.” (Carta de Haya de la Torre a Eudocio Ravines, 19 de febrero de 1929), “No me iré sin blandir lo que queda del cuerpo de Mariátegui en alto por el muñón. Le dejaré caer en su propia porquería y ahí será rey. Claro, rey de la ínclita majestad de los reyes criollos. Vive le roi!” (Carta de Haya de la Torre a Eudocio Ravines, 22 de marzo de 1929).

Su forma de ver la política como “acción”, lo lleva a despreciar el debate:

“Quiero ayudar mientras pueda a la acción, y a los de acción. De insultos, de calumnias, de falsos teóricos, -ese pobre Mella fue uno de los más típicos- ya estoy fatigado. […] Muchas veces, perseguido calenturiento, solo, amenazado y en peligro durante mi viaje pensaba yo en las discusiones parisienses tan bonitas, tan bonitas, tan calientitas.” (Carta de Haya de la Torre a Eudocio Ravines, 30 de marzo de 1929).

La izquierda imaginada además por Haya de la Torre es una de caudillos iluminados:

“No hay que desanimarse: cinco rusos han removido al mundo. Nosotros somos veinte que podemos remover la América Latina” (Carta de Haya de la Torre a Eudocio Ravines, 17 de octubre de 1926).

Tiempo después, a Luis Alberto Sánchez le diría que el Partido es una suerte de “camino de Damasco”, “Rota la fe, nada queda” (Víctor Raúl Haya de la Torre/Luis Alberto Sánchez. Correspondencia, Mosca Azul, 1982, p. 433, tomo 1). Los comunistas son “nuestros peores enemigos” (p. 53, tomo 2), y que “Yo estoy seguro que un linchamiento de comunistoides quedará descartado en cualquier estallido popular” (p. 318. tomo I).

Entonces cuando su más fiel seguidor dice algo como:

“Y debemos reconocer cómo Sendero Luminoso tiene militantes activos, entregados, sacrificados. Debemos reconocer algo que ellos tienen y nosotros no tenemos como partido […] equivocado o no, criminal o no, el senderista tiene lo que nosotros no tenemos: mística y entrega […]. Esa es gente que merece nuestro respeto y mi personal admiración porque son, quiérase o no, militantes. Fanáticos les dicen. Yo creo que tienen mística y es parte de nuestra autocrítica, compañeros, saber reconocer que quien, subordinado o no, se entrega a la muerte, entrega la vida, tiene mística.” (Alan García, Ayacucho, 1988, Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación)

Apristas entregados a la fe, a la mística y dispuestos a sacrificarse por veinte iluminados.

El APRA es el APRA.

(Las cartas las publicó Alberto Flores Galindo en su ensayo: “Un viejo debate: el poder”, aparecido en el libro Tiempo de Plagas,  El Caballo Rojo Ediciones, 1988. Las citas al libro de Haya de la Torre/Sánchez provienen del mismo libro).

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