
Foto por Ojjo
Las secciones económicas de los diarios deben ser bastante aburridas, para que nadie se haya fijado en la nota que apareció ayer en El Comercio: “Jesús María atrae a operadores inmobiliarios y comerciales”. Extraigo algunos párrafos:
Uno de los proyectos que más han sonado, y no precisamente por sus bondades sino por las protestas de un sector de los vecinos de Jesús María, es el que Supermercados Peruanos (SP) busca desarrollar en la zona comercial de la Residencial San Felipe.
“La idea es construir un ‘power center’ que tendrá como tienda ancla un supermercado del formato Plaza Vea Súper (sobre lo que hoy es Santa Isabel), además de tiendas menores. El proyecto demandará poco más de US$8 millones”, dijo a El Comercio Norberto Rossi, gerente general de SP, hace unas semanas. [...]
Los operadores del centro comercial miraflorino Larcomar se encuentran replanteando un proyecto para desarrollar una alameda comercial sobre la avenida La Peruanidad, frente al Campo de Marte.
Asimismo, otros operadores están interesados en desarrollar un ‘strip center’ (entre 800 m2 y 1.000 m2) frente al hospital Rebagliati, sobre un terreno ubicado en la zona llamada La Frontera (cerca del parque Los Próceres) y donde se realizan ferias menores.
La Residencial San Felipe tiene unas características, ya descritas por muchos, que la convierten en una joya arquitectónica y urbanística única. Representa un período de la clase media limeña y un estilo de vida, en el que los espacios verdes conjugan de manera casi perfecta. Espacios verdes además que son espacios públicos en todo el sentido de la palabra: Lugares de socialización y aprendizaje práctico de ciudadanía, espacios simbólicos y físicos. Si la gente de “La Residencial San Felipe no se vende” no ha iniciado los trámites para convertir “la Resi” en patrimonio arquitectónico de Lima, debería hacerlo cuánto antes, porque no hay otro caso así en la ciudad.

San Felipe desde el Google Earth
Y Jesús María es de esos distritos mesocráticos donde se conservan aún espacios públicos (pese a las rejas), respetados por sus vecinos, constructores de sentidos de comunidad ciudadana y de vecindad. El Campo de Marte es uno de esos lugares que se resiste a la venta, alquiler y concesión de la ciudad de Lima. La privatización del espacio público.
Pero, por supuesto, el alcalde Ocrospoma, el mismo que quiso convertir el monumento a los muertos y desaparecidos de la violencia política en un parque infantil, tiene otros planes.
Un detalle del gremio abogacil. El Comercio dice:
Los metros para la ampliación serían tomados de la zona de estacionamientos, lo cual ha causado la ira de un sector de los vecinos de San Felipe, que argumentan que esa área pertenece a la junta vecinal y no al municipio. Sin embargo, Ocrospoma señala que la zona en cuestión es pública. “Es tan pública que la municipalidad cobra parqueo vehicular”, afirma y muestra un informe del Estudio Echecopar Abogados que le da la razón.
¿El Estudio Echecopar? ¿Los mismos que representan legalmente a Interbank? ¿Interbank? ¿Uno de los socios más importantes de Supermercados Peruanos S.A.C.? Es decir, en castellano, el alcalde usa un informe de los interesados en la concesión para argumentar contra los vecinos. Qué lindo.
Más:
- Sitio Oficial de La Residencial San Felipe no se vende
- San Felipe en el limbo (Caretas)
- Sobre el informe legal “Residencial San Felipe” (el amor de Richard Nixon)
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