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	<title>Comentarios en: Laura and me</title>
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		<title>Por: el blog del morsa &#187; Paranoia íntima</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2008/03/10/laura-and-me/comment-page-1/#comment-5947</link>
		<dc:creator>el blog del morsa &#187; Paranoia íntima</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Sep 2008 21:28:54 +0000</pubDate>
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		<description>[...] Entonces toda la televisión se ha colgado de estas historias ¿reales? ¿hasta qué punto lo que vemos es real y no ficticio? En un post lejano, ya añejo pensaba sobre esta ficcionalidad en las producciones realistas: De nuevo, ¿el problema es el montaje, la actuación? Revisando entre mis notas, encuentro un artículo del New Yorker de Louis Menand, Nanook and me, sobre la tradición de los documentales. A raíz de las críticas del documental de Michael Moore (el firme, no Ocram) Fahrenheit 911, Menand rastrea en los primeros documentales (como Nanook of the North, filmado en 1914, pero exhibida en 1922) una práctica común en un género cinematográfico que se vende como un registro que “te muestra lo que no estaba estipulado que pudieras ver”. Supuestamente el documental se plantea a sí mismo como neutral, una visión de lo real. Pero, como se demuestra justamente con Nannook of the North, esta película es un fraude. Todo, el iglú, la cacería de morsas (que había dejado de ser una práctica entre los inuit para el tiempo del documental), etc., falso, montaje. (Laura and me) [...]</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] Entonces toda la televisión se ha colgado de estas historias ¿reales? ¿hasta qué punto lo que vemos es real y no ficticio? En un post lejano, ya añejo pensaba sobre esta ficcionalidad en las producciones realistas: De nuevo, ¿el problema es el montaje, la actuación? Revisando entre mis notas, encuentro un artículo del New Yorker de Louis Menand, Nanook and me, sobre la tradición de los documentales. A raíz de las críticas del documental de Michael Moore (el firme, no Ocram) Fahrenheit 911, Menand rastrea en los primeros documentales (como Nanook of the North, filmado en 1914, pero exhibida en 1922) una práctica común en un género cinematográfico que se vende como un registro que “te muestra lo que no estaba estipulado que pudieras ver”. Supuestamente el documental se plantea a sí mismo como neutral, una visión de lo real. Pero, como se demuestra justamente con Nannook of the North, esta película es un fraude. Todo, el iglú, la cacería de morsas (que había dejado de ser una práctica entre los inuit para el tiempo del documental), etc., falso, montaje. (Laura and me) [...]</p>
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