Con un 83% de aprobación, me imagino que puede decir lo que quiera:

El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, dijo hoy que sus críticos, que plantean investigarlo por las presuntas irregularidades en el proceso de licitación de transporte en la vía expresa del Paseo de la República, tienen una “mentalidad pequeña”.

Sostuvo que su gestión está realizando la transformación estructural en el transporte más importante de los últimos tiempos, y dijo que labores similares en ciudades de otros países también han tenido problemas.

“Lo que pasa es quienes critican eso todavía andan con una mentalidad muy pequeña, una mentalidad de bodeguero. Las cosas ya cambiaron”, manifestó en declaraciones a RPP Noticias. (ver nota completa en Perú21).

Castañeda por otro lado, piensa en grande. Está en la cima del mundo, mamá.

Por otro lado, Carlos Meléndez se pregunta ¿Por qué odiamos tanto a Castañeda?. El comentario final (“Parte de la crítica política a Castañeda, me parece, viene de los herederos de esta tradición progresista que ve crecer Lima bajo otros cánones ajenos a sus convicciones”), va mucho en el sentido de algo que hemos señalado antes, con respecto al tema de las playas: las épocas de las bienales artísticas, de los parques de lima de andrade, fueron. En las últimas elecciones municipales, mientras los estratos económicos altos pedían seguridad, los estratos económicos bajos pedían limpieza y escaleras.

Así que Castañeda habla, porque está en el pi-co-de-la-po-pu-la-ri-dad (y de paso destruye la ciudad mismo Cloverfield, otro éxito de taquilla). Efectivamente, es la ciudad de Lucho.

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