Luis Castañeda contra los árboles, contra las playas, contra los bodegueros, en fin, contra la ciudad entera. En su intento de pasar a la historia como el alcalde que modernizó la ciudad, rompe pistas, abre huecos, casi sin ningún plan, sin lógica alguna, buscando convertir la ciudad en una gran autopista, donde nuestra idea de ciudad sea la de un pasajero de autobús o combi, o la de un conductor de carro. La ciudad ideal para Meteoro. Go Speed Racer, Go.

Dos artículos aparecidos en La República esta semana llaman la atención sobre otro atentado de nuestro alcalde: La ampliación de la Avenida Venezuela, en su cruce con la Avenida Universitaria, al costado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.


Intercambio vial en San Marcos. Fuente de las fotos: UNMSM

El primero, escrito por Antonio Zapata, enfatiza que:

…se trata de la gigantesca ampliación de una avenida que vuelve a angostarse sin remedio a sólo quinientos metros. Para qué tanta inversión, si es imposible recortar la huaca [San Marcos] y el hospital [Naval]. Obviamente levanta suspicacias, porque es una carrera de caballos con parada de burros. El típico elefante blanco. […]

De este modo, el año académico que comienza afronta grandes dificultades. Los estudiantes no van a poder llegar por ningún lado, se han de agolpar en las pocas puertas que siguen abiertas, por dentro será lento y difícil encontrar el camino. Como consecuencia, habrá un ambiente conflictivo. Más aún, la espera ha de ser prolongada, porque los intercambios viales no están a punto de terminar y se habla de siete meses antes de entregar las obras. Es decir, perder casi un año. (ver artículo completo)

Para poner un poco en contexto, una imagen sobre la zona roja de San Marcos.


Hacer click sobre la imagen para ver más grande.

En rojo está la zona de las obras. Es una obra que de todas maneras se topará con la Huaca San Marcos y generará un inevitable cuello de Botella. Claro, asumiendo que esta vez van a respetar la Huaca San Marcos (¿Ven el estadio de la universidad? Allí quedaba la Huaca Concha).

El otro texto, es de Manuel Burga (me gusta llamarle “el bueno”, para no confundirlo con su homónimo futbolero). Burga señala que:

Una vez superados los problemas técnicos, había que proceder a definir los términos de reposición y compensación que exige esta obra. Todo lo que se tiene que demoler hay que reponerlo: sea el cerco perimétrico, las entradas principales y secundarias, algunas oficinas y sobre todo la pista perimetral sin la cual el Campus quedará desarticulado. En segundo lugar hay que definir los términos de compensación por lo que San Marcos pierde definitivamente 2.8 hectáreas, una tajada enorme. Cómo valorizar una pérdida que representa un atentado contra la integridad de un Campus universitario. Es una obra que definitivamente quita oxígeno a una comunidad universitaria numerosa y aumenta la polución sonora. Entonces, ¿cómo se puede compensar esta pérdida?

Finalmente, no creo que al alcalde Castañeda le importó definir estos términos de reposición y compensación. Ni tampoco el complejo impacto, ni el caos y desorden que actualmente ha originado. Las pruebas de este desinterés son las siguientes: a) Se han festinado los trámites de aprobación de esta obra en San Marcos y el alcalde Castañeda, y su gente, lo sabe muy bien; b) El Alcalde ha sacado como espada de Damocles la deuda tributaria que tiene San Marcos con la Municipalidad por la aplicación de la Constitución de 1993, lo que no me parece ni moral, ni justo; c) Se habla de dar en uso el Parque Universitario a San Marcos, lo cual suena a chiste y aun a burla; y d) No hay ninguna programación constructiva que contemple el calendario anual de actividades académicas de esta universidad.

Todo esto se hubiera podido superar fácilmente, pero el alcalde ha preferido el caballazo… (ver artículo completo).

Ay, San Marcos. Ni por ser la decana de América te respetan. Luis Carlos Burneo, tienes que spencerear esto.

Actualización: En esta suerte de pandemonio que es la ciudad, ver la denuncia de Carlos Meléndez sobre el colegio Antenor Orrego de San Juan de Lurigancho.

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