Algo de lo que se habla poco (salvo en las listas de interés del gremio arqueológico) es el impacto de las obras del by-pass de las avenidas Universitaria y Venezuela, sobre la Huaca San Marcos, ubicada sobre esta última vía.

Vamos, un paseo por la historia.

La imagen anterior corresponde al plano del complejo Maranga, realizado por Ernst Middendorf, 1894 (Fuente: Sitio de la Huaca San Marcos). Los números 16 y 17 señalan dos huacas importantes (Huacas San Marcos y Concha, respectivamente), vinculadas al desarrollo de curacazgos en el valle del río Rímac entre los siglos II y VII (aproximadamente) y relacionadas a lo que en cierta literatura se llama “Cultura Lima”. El plano de Middendorf muestra todo el complejo Maranga, con sus distintas ocupaciones que atraviezan buena parte de la historia prehispánica. Uno se da cuenta además que el complejo arqueológico se encontraba casi intacto.

Aquí las Huacas San Marcos y Concha, en dibujo del viajero inglés Thomas Hutchinson (1873), tomada de la web Huaca San Marcos.

La figura cambia para los años 40s. Se necesitaba una ciudad universitaria para la creciente población de alumnos de la Universidad de San Marcos, y se la ubicó en las inmediaciones de la Hacienda Pando (hoy PUCP). Lo que se nota al medio de la fotografía aérea anterior (Fuente: Huaca San Marcos) no es un cráter de un meteorito, sino el espacio del futuro estadio universitario, que fue comiéndose (literalmente) la Huaca Concha.

Plano realizado por José Canziani del Complejo Maranga y cómo se encontraba a mediados de los ochentas.

Esta última foto (del sitio web anterior), más reciente (1998) muestra a la ciudad universitaria tal como se le conoce ahora. Ya no existe la Huaca Concha, la Avenida Venezuela se ha comido una esquina de la Huaca San Marcos, el complejo Maranga ha quedado desarticulado, etc.

Ya lo último es lo que se viene con la obra del by-pass promovido por Castañeda, en un convenio casi nada claro con la Universidad. Obra que terminó con la protesta estudiantil y la represión policial.

Noten el detalle de la esquina inferior izquierda (Imagen: Caretas). Sí. Como dentro del plan de Castañeda está el cambio en el perímetro de la universidad, en teoría (en el plano), la Venezuela se comería seis metros más a la Huaca San Marcos.

¿Cómo así? ¿Se puede? Bueno, semanas antes, el gobierno promulgó un decreto legislativo (1003-2008, para los que gustan de números), con el fin, de entre otras cosas: “agilizar la ejecución de obras públicas sobre infraestructura preexistente, evitando la demora o paralización de las mismas”. El decreto modifica el artículo 30 de la Ley 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación y lo hace gracias a los poderes legislativos con que cuenta el ejecutivo por esto del TLC. El cambio dice:

“La ejecución de las obras correspondientes a las concesiones de obras públicas de infraestructura y de servicios públicos a otorgarse por el Gobierno Nacional, Gobiernos Regionales o Gobiernos Locales que afecten terrenos o áreas acuáticas en las que existan bienes integrantes del Patrimonio Cultural de la Nación, deberán contar con la autorización del Instituto Nacional de Cultura, sin perjuicio de las competencias propias de cada uno de los sectores involucrados. […] La autorización del Instituto Nacional de Cultura a que se hace referencia en el primer párrafo del presente artículo, así como en el artículo 22º, no será exigible en caso de concesiones u obras públicas destinadas a la ampliación, mejoramiento, rehabilitación, operación o mantenimiento de infraestructura preexistente, excepto cuando se trate de extensión del trazo”.

Ladren, arqueólogos del hortelano, que este es el gobierno de la deconstrucción nacional.

Y estoy pensando en desempolvar el viejo Chau Bákula… ¿acaso no tiene algo que decir?

Más:
La destrucción de la Huaca Concha (Joaquín Narvaez)
Sitio web de la Huaca San Marcos

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