Hay una conexión en el discurso del “perro del hortelano” y el “pensar en grande“. Ambos parten de una idea lineal del progreso, donde hay ideologías desfasadas, retrógradas, que deben dar paso a una visión moderna, contemporánea de la sociedad. Los críticos al progreso y la modernidad no son solamente derrotistas, sino son parte de un grupo de derrotados históricamente, bajo los ojos de Alan García.

El futuro se ve como algo no solamente alcanzable sino como una utopía posible y realista (valga el oxímoron), y quizá no sea otra cosa que una forma retorcida del eslogan del “seamos realistas, pidamos lo imposible”, del mayo francés de 1968. Por otro lado, los que se oponen al tren del desarrollo son perros del hortelano y derrotistas. Gente que piensa en ideas del ayer y que piensan en pequeño.

Lo irónico del asunto es que dicha frase no solamente está vinculada a la izquierda (los ahora llamados “perros del hortelano”), sino que lo imposible no se dio, los obreros negociaron a la espalda de los estudiantes revolucionarios, las estructuras universitarias francesas no cambiaron en lo profundo. Quizá el mayor producto, comprensible, fue la difusión con fuerza del pensamiento post-estructural, de la post-modernidad, del desencanto del desencanto. Si el pensamiento moderno se caracteriza, entre otras cosas por un mundo desencantado, ajeno a la religión, racional, la década de los 70s significó para Francia la desilusión de ese mundo ya de por sí sin ilusiones ni falsas imágenes. Como dije, irónica esta “recontextualización”, esta suerte de puesta al día del “pensar en grande”. Por eso que algunos liberales opinan que es mejor ser cautos, actuar sobre lo racional y lo posible. Pensar en metas obtenibles.

Este pensamiento del pensar en grande no deja de ser peligroso. Bueno fuera que quedara como una suerte de floro de autoayuda, versiones locales de Paulo Coelho, de uno o dos libros llenos de pastillas para la moral. Aquí, al mezclarse el “pensar en grande” con “matar al perro del hortelano” (léase, al derrotista), se está poniendo en funcionamiento todo un aparato represivo, conservador, legal y policial. El decreto 1015 que busca llevar el “progreso” a las tierras comunales seguramente encontrará resistencia en esas mismas poblaciones. Perros del hortelano, mentalidad atávica, derrotista.

Claro, habla el grupo que viene gobernando desde hace más de 15 años y que hasta ahora hablan de chorreo como modelo para reducir la desigualdad en el país. Qué losers.

(Fuera de discusión, pero para volver sobre lo real y lo ilusorio. Mucho se habla del milagro chileno, como antes se hablaba de los tigres de Asia. No conozco mucho de Asia, pero sobre Chile, algo. En efecto, se trata de un país cuyo crecimiento económico se dio bajo el gobierno de Augusto Pinochet, pero cuyo modelo terminó no solamente creando un país tan desigual como el peruano, con un coeficiente de Gini altísimo, y con una baja movilidad social).

Cambiando de tema, pero para seguir con los perros, un clásico. El perro arrepentido.

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