Ya, terminé los posts que quería preparar sobre los artículos publicados hace dos semanas en El Comercio, sobre las industrias culturales (y las potencialidades que se abren para el Perú). Como en su momento, me quedó la duda sobre la cocina peruana, y su inclusión dentro del debate sobre dichas formas de producción basadas en la cultura.


Tron (1982). Todos estamos dentro de la máquina

Lo otro, que me va quedando claro, es algo que Monsivais resumió en una frase directa: “No se puede pensar la cultura popular ahora, sin internet”. De igual modo, extrapolando, no es posible pensar las industrias culturales, sin atender a los cambios que han habido en dichas industrias y en la producción cultural a partir del desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicación. Mayores vólumenes (y calidades) de información, remixeo, posibilidades finitas pero enormes para la distribución y consumo. Las industrias culturales no son lo que eran. (Tampoco la lógica -ya convertida en histórica, del pasado- de los derechos de autor, como algo monolítico, un modelo sin fisuras).

Se puede luego concluir que las distintas políticas de promoción de las industrias (o post-industrias) culturales, deben tomar en cuenta estos cambios.

Para la lectura ordenada, pongo aquí el enlace a los cuatro posts, en orden de publicación:

1. Horror, cultura
2. Los otros cines
3. El valor de la cultura digital
4. Jóvenes y exclusión digital

Evidentemente, se puede leer en cualquier orden.

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