En una hora triste quise cantar
Y dentro de mi canto quise gritar
Y dentro de mi grito quise llorar
Pero tan sólo canto para callar
Ah, malhaya la hora en que fui a cantar
Ah, malhaya la hora en que fui a gritar
El Surco, Chabuca Granda

Pasa algo extraordinario con la música de Chabuca Granda. No tiene versiones definitivas de sus canciones. Todas ellas pasaron por una constante revisión y reinvención, miles y miles de arreglos, por lo que su discografía (que no solamente trata de largos grabados en Perú, sino también de otros grabados en España, Argentina, etc.) es muy inaccesible. No tenemos hasta ahora un buen catálogo, finamente hecho, de sus discos.(*)

La colección del diario El Comercio sobre Chabuca Granda (bajo la dirección de Bernardo Roca Rey y la edición de Francisco Hernández Astete), para mi, dejó mucho que desear. No solo por la arbitrariedad de los covers elegidos para las canciones (¿por qué no todas las canciones cantadas por Granda?), también por la falta de historicidad de las versiones y canciones. ¿Fueron las canciones ordenadas bajo algún criterio?

Por eso, cuando me encontré con dos discos de Granda en Buenos Aires, no lo dudé. En uno (sin título) cantaba varias canciones de artistas argentinos, y otro (Cada canción con su razón), editado reciéntemente, tenía además del añadido de haber sido grabado en 1980 (pocos años antes de su muerte), que cada canción, efectivamente, venía con su explicación.

Un detalle me causó sorpresa. Cuando compré la colección de Chabuca Granda con El Comercio, apareció la siguiente explicación a la canción El Surco: “Respuesta a Paso de Vencedores, canción que le había dedicado al gobierno militar. Muestra su desengaño y constituye una oda a la libertad”. Desengaño. Ajá. Casi les creí.

La explicación del disco que compré (hecha por la propia Granda), era muy distinta: “Para Javier Heraud, joven poeta muerto absurdamente en el río de la selva de Perú. Ciertamente, Javier es la inmolada paloma solitaria de nuestros días.”

Cómo una oda a “la inmolada paloma solitaria de nuestros días” se convirtió por arte de magia en una respuesta a la dictadura de Velasco Alvarado, solamente lo saben los chicos del Diario El Comercio.

Chabuca Granda aún merece una mejor recopilación y un trabajo de archivo realmente esmerado.

(*) Hace no mucho, Caretas y la USMP sacaron un disco “Chabuca inédita”, primeras tomas de varias canciones que Granda dejó en IEMPSA, solo su voz y un guitarrista desconocido (¿Felix Casaverde? ¿Lucho González?). Alguien, a quien no le gustaba la idea de voz y guitarra y le metió una nueva pista de cajón, que no existía originalmente. Caprichos de producción.

Update 28 de octubre del 2011:
Mi buen amigo y colega arqueólogo Harry Pizarro (@eltroba) me hace dar cuenta de este homenaje a “Cada canción con su razón” elaborado por la PUCP. El disco está acompañado de notas (no se especifica de dónde salieron ni las fechas de las mismas).

Dice de El Surco:

“Por segunda vez fui invitada a la Casa de Gobierno por el presidente Juan Velasco Alvarado a cantar ‘Paso de Vencedores’. Era un miércoles; la invitación fue hecha un viernes anterior. Contra mi costumbre hice una canción en cinco días, ésta. Es mi verdadero pensamiento; creo que así fue y no me gusta el secreto ni ocultar lo que creo. El Presidente y el COAP (Comité de Oficiales Asesores de la Presidencia) no sólo no se enojaron, sino que se emocionaron; trataron los generales de ponerle el título. Lo puso César Calvo.”

No solamente eso, sino que para Las flores buenas de Javier dice:

“Esta canción, con la que cambió radicalmente mi forma y pensamiento, me tomó hacerla desde enero de 1965 hasta el 4 de enero de 1969. No hice absolutamente nada mientras tanto… Ciertamente la inmolada paloma solitaria de nuestros días. Joven ausente, firmemente creo que te matamos todos. ¿Con qué más, puede un poeta hacer la guerra y ganarla, que con sus misteriosas palabras hilvanadas…? El día de tu muerte era domingo; el pueblo estaba borracho; la Guardia Civil cumplía una irreparable orden; quedó un guerrillero muerto y su remero; fue una cacería desalmada…”

Dos posibilidades:

1. Que las fichas publicadas en el disco de 1980 hayan estado equivocadas y que el comentario elaborado por Granda no trate de El Surco, sino de Las Flores Buenas de Javier.
2. Que para cumplir con el encargo de la dictadura de Velasco Alvarado, haya recurrido a la inspiración de Javier Heraud.

Aquí podemos conjeturar. Es posible que El Surco haya tenido doble inspiración.

El problema nuevamente se genera por no tener una buena documentación crítica de una de nuestras compositoras y cantautoras más importantes del siglo XX. Al no contar con esa información, seguiremos dando vueltas y abriendo campo a la sobreinterpretación.

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