A ver. Mientras por la tarde, según recibí por correo, personas armadas atacaron el local de AIDESEP (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana) a las 2 pm (¿La guardia dorada aprista? ¿Inteligencia?), en el Congreso de la República se debatía la derogación de los decretos supremos 1015 y 1073, la cual fue primeramente aprobada en su respectiva Comisión, por lo que pasa ahora al pleno para ser debatida (la derogación, se entiende).

Fuente de la foto: AIDESEP
Mucho se ha hablado del caso (y Godoy resume la situación), y más allá de si los medios (paro indígena, bloqueo de carreteras, secuestro de policías… de nuevo) son válidos o no (aburre cada vez que los periodistas se convierten en padres de iglesia y repiten “hay que condenar enérgicamente la violencia de los bloqueos”), no se puede negar la justicia en la demanda indígena. El envío de Brack Egg para negociar terminó debilitándolo. Más allá de si el humalismo llamó o no por teléfono, lo cierto es que si le preguntan al buen Brack si lo que se está discutiendo va a servir para algo y el responde “no”, evidentemente lo van a regresar a su casa y van a pedir que vaya alguien de mayor peso. Ya el delirio es ver al Ejército Peruano entrenando para matar indígenas.
El tema de fondo (y sobre el cual ayer Rosa María Palacios patinó feo, al casi decir que los pueblos amazónicos buscan ser una nación dentro de otra y que eso no puede ser, sencillamente porque no) es que las comunidades indígenas no quieren ser otra patria, no quieren ser otro país dentro de un país (lo cual, RMP, es un derecho humano, cuando se habla de la libre determinación de los pueblos). Están básicamente peleando por sus derechos, derechos que además se los están ganando a pulso. En términos liberales, para que se entienda, luchan por su territorio y por el modo que tienen de entender qué es territorio (que no termina en la propiedad individual, sino también colectiva, comunal, etc.). Allí no hay ONG’s que hayan inventado nada ni metido nada a las cabezas de nadie.
En fin, un amigo de la universidad me ha enviado un texto, y me ha pedido por favor que lo mantenga anónimo (cosa que incómodamente cumplo) en la publicación de un artículo suyo que publico en el blog de anexos. Extraigo unos párrafos e invito para que lean el artículo completo aquí:
El día de ayer altos representantes del gobierno han vuelto a llamar la atención sobre azuzadores, izquierdistas, comunistas, enemigos del desarrollo, perros del hortelano que manipulan a los indígenas en protesta desde el 09 de este mes. El último número de Caretas, da voz a un empresario anónimo que se extraña por un indígena que cava un metro y corta un cable, demasiado know-how para él. Por igual, si las conversaciones en San Lorenzo se cortan, debe haber un rojo titiritero detrás de indígenas ignorantes.
Yo pensé que ya habíamos superado eso de que en Uchuraccay se confunden las cámaras con rifles. Yo creía, en estos tiempos de mineras, petroleras y sus consultoras peleándose sociólogos y antropólogos recién egresados para oírles hablar de interculturalidad, que el etnocentrismo, la integración y la homogenización nacional andaban de retirada. [...]
En principio ni el gobierno ni el resto de peruanos tendría que sufrir sobresaltos. A diferencia de otras latitudes, los indígenas peruanos no cuestionan la soberanía estatal, no cuestionan al Estado, más bien le reclaman inclusión. Su demanda va hacia el reconocimiento, es un reclamo por autonomía y no por soberanía. Es más, para no alterarle los nervios a nadie, aquí ni siquiera -como en el vecino Ecuador- se habla de nacionalidades, aquí se sigue usando la palabra Pueblos.
Los indígenas han mostrado voluntad de diálogo, una vez más han actuado pacífica, paciente y racionalmente. Estos pueblos, que con justicia aún se sienten experimento y colonia interna, que llevan los mayores índices de exclusión del país, que han protegido durante siglos el pulmón del planeta ahora herido por el conflicto político global y la voracidad corporativa de las industrias extractivas; estos pueblos indígenas que pelearon en el Cenepa contra hermanos de su propio grupo etnolingüístico para defender al Perú y se enfrentaron a Sendero en la selva central; estos pueblos, que son poseedores de una riqueza cultural y acervo de sabiduría insondable apenas vislumbrado, estos pueblos, señores del gobierno, se merecen más respeto.
Yo creo que está claro, más claro que el agua del Río Amazonas.
Más:
- El decreto 1015 o cómo el gran capital salvará al país (elmorsa.com)
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