Un paso más allá! En Buenos Aires la movida por el regreso de los Fabulosos Cadillacs es fuerte y ya hay gente que está comprando sus entradas por adelantado. Que corre dinero por debajo, es cierto, y parece que esa es la principal motivación del reencuentro.
(Ojalá no canten esto, su peor desliz musical)
Ahora, en la página oficial ya hay varias fechas de su gira latinoamericana y no aparece Perú, pero en Pollstar ya aparece como probable fecha (y sin local confirmado) el 28 de noviembre. Ojalá.
Una de las cosas que más me ha sorprendido en Buenos Aires (sobre todo en estos dos años de distancia entre mi primera visita y esta segunda), es la apertura que se está abriendo con respecto a la marihuana (hierba, huiro, huirito, troncho… allá el faso). En Argentina, a diferencia de Perú (por lo menos en el papel), el consumo de marihuana está penalizado. Acá no, y por eso en algunos mapas aparece Perú como un país esencialmente legal con respecto al cannabis.
Digo, aquí el consumo no está penalizado, pero eso no impide a los policías detenerte si estás con una pava por la calle. Parte de las contradicciones del sistema, asumo.
Foto de la celebración del día mundial de la marihuana, Buenos Aires, 3 de mayo. Fuente: Clarín. Al fondo, el Planetario de Buenos Aires.
En Argentina, por el contrario, el consumo se ha extendido, y (para los amantes de los clichés) ha generado la existencia inclusive de sus tribus urbanas, de sus revistas, de su parafernalia. El gobierno de Cristina Fernández ha tomado con seriedad el tema y ha planteado abiertamente despenalizar el consumo.
El actual ministro de justicia lo dice más abiertamente: Hay que diferenciar a Pablo Escobar del pibe que fuma su “faso” (Entrevista a Aníbal Fernández, Página/12, 9 de agosto, 2008). No es una política pro-consumo, pero sí una donde hay demasiado esfuerzo policial en perseguir al consumidor menor (la última parte de la cadena económica), perdiendo de vista al gran comercializador (Entrevista a Aníbal Fernández, Página/12, 7 de agosto, 2008).
Visiones distintas sobre las libertades personales.
Ya seguirán otras reflexiones porteñas en los siguientes días. Mientras, los dejo con Diego Capusotto, reflexionando sobre el faso.
A ver si nos ponemos de acuerdo. Según contrato, el MAC solo operaría en el área de las construcciones (ver el mapita que acompaña este post). El jardín es de uso público, y claro, según el contrato con la municipalidad allí solo habría jardín.
Fuente de la imagen: Caretas
¿Se entiende? “Parque recuperado”, y para que los barranquinos supuestamente hagan allí lo que quieran, como jugar fulbito, hacer picnic o lo que sea. El área construida es para las cosas del IAC (que tiene hasta octubre para terminar su museo).
¿Quién decide qué se hace en ese parque? ¿Por qué una feria de libro viejo y no otra cosa? ¿Por qué simplemente área verde? ¿No era también “el jardín de las esculturas”?
En fin. Kinua replica un post que hice, El museo como feudo. Y luego se habla de espacios públicos y museo para todos.
(Qué diferencia Buenos Aire. Ya escribiré sobre los espacios públicos acá).