La crisis de los petroaudios ha dado un coletazo más y terminó con la “renuncia” de Augusto Álvarez Rodrich. Como con el caso Ampuero, pienso que el debate sobre los petroaudios ha sido una excusa para sacar a AAR de la dirección de un diario que casi ha sido hecho a su medida y donde pesó mucho su capacidad de convocatoria. Que si el nuevo director de dicho diario estaba en contra de la publicación una gravísima evidencia de corrupción dentro del gobierno (porque eran pruebas ilegalmente obtenidas), creo que es lo de menos, en este juego de interes. El argumento del Diario El Comercio era que todo esto además atentaba contra la gobernabilidad del país. Uhm. “La falta de rigor y el apasionamiento político que han rodeado esta denuncia periodística han cobrado un gabinete…”, se pregunta ahora Cecilia Valenzuela. Uhm Uhm. Follow the money y ver quién gana en todo esto. Por allí va la cosa, creo.

Las últimas señales en el Diario El Comercio mostraban un giro aún más  conservador del que ya se había visto (con una lastimosa entrevista a Juan Luis Cipriani y el artículo de los “18 a 24 meses de crisis” del Presidente García). ¿Se la estaba jugando El Comercio por una suerte de frente ante la crisis? ¿Apostar por un país que siga “el camino de Dios”, de la moral (como le preguntara Marco Méndez Campos a Cipriani)? ¿Separar a los “relativistas”, a los “caviares incómodos”?

Como se ve, la crisis es algo mayor y si ponen a alguien como Jaime de Althaus (como se rumorea), podremos afirmar que, efectivamente, el mal ha triunfado.

Seguirá en otros posts…

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