Presidente Alan García con Salvador Heresi, alcalde de San Miguel. Fuente: Andina

Interesante giro el de estas semanas con respecto a las playas de Lima. Desde la llegada de Augusto Ortiz de Zevallos a la Autoridad Autónoma de la Costa Verde el discurso del Alcalde Luis Castañeda ha cambiado 180 grados (con respecto a su anterior nula visión sobre las playas):

““Hay que respetar los conductos regulares. La Costa Verde no es para pequeños grupos. No puede ser una oportunidad para crear parcelas de negocio privado, eso no lo vamos a permitir”, afirmó en rechazo a lo expuesto por García, quien opinó que se debería contemplar la construcción de una exclusiva red de hoteles y departamentos.” (Fuente: Perú21)

Bacán. Aquí hemos criticado harto a Castañeda, pero si se va a comer el pleito de la defensa de la Costa Verde como un espacio público, lo apoyamos. (Aunque, claro, tiene una posición de lavada de manos con respecto a los locales ya construidos). Alianza y lucha, para sacar alguna vieja consigna del baúl.

¿Qué había pasado? Que García estaba que daba vueltas por la playa (estrenando además, un veraniego look de hacendado, con tirantes y sombrero), acompañado de los alcaldes Salvador Heresi y Francis Allison, de San Miguel y Magdalena, y planteó que en la Costa Verde, para ser aprovechada, debería aprovecharse para cosntruir en los acantilados, en las laderas, hoteles y restaurantes, para promover el desarrollo productivo. Cemento, en la cabeza de Alan el constructor, es igual a desarrollo.

(Otro tema tiene que ver con el modelo del desarrollo productivo, donde los indicadores, más que desarrollo humano tienen que ver básicamente con aumento en ingresos. El acceso a espacios públicos, recreación y esparcimiento no son indicadores generalmente utilizados).

“Hay que hacer todos los esfuerzos porque esto generará para Lima nuevos espacios y valorizará toda la ribera y la zona costanera, donde se podrán construir edificios, cada vez con mayor valor. Es un proyecto en el que ganamos todos los peruanos” (Fuente: Andina)

Doble (o triple) jugada. Alan García (que ya no sabe en qué más meterse) ahora emplaza (o reemplaza) al Alcalde de Lima, levantando la figura de un candidateable Heresi, buscando quizá robar algo de popularidad a un inamovible Castañeda. La cuadrada del alcalde limeño terminó con un García diciendo que no dijo lo que dijo. Roche:

“En ningún momento se habló de construcciones porque de hecho soy enemigo de las construcciones que priven de la riqueza del mar a quienes van por la carretera. Me parece que una bahía tiene como riqueza que se vea completamente la Bahía. Muchísimo menos de construcciones en los acantilados”, remarcó. (Fuente: RPP)

Le salió mal la pulseada al presidente.

Lo otro es la obsesión de García por la construcción. El plan anti-crisis se basa en dicha actividad (obras de infraestructura y construcción) para “calentar” la economía hasta que el temporal pase. Demasiado ya. Como para sospechar de su cercanía con José Graña (asesor en el mal recordado Forsur).

Follow the money trail. Alguien va a ganar en medio de la crisis.

Feliz navidad.

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