Puerto Madero, Argentina. Fuente: Dan Heller

Ayer Mirko Lauer metió su cuchara en el incidente entre Alan García y Luis Castañeda. Extraigo algunos párrafos:

“Está claro que en su lucha por mitigar los efectos de la crisis internacional Alan García se dedica a inculcar confianza y entusiasmo a los potenciales inversionistas. A falta de actividades más sofisticadas en el medio local, la construcción termina siendo su mejor apuesta, acaso por su conocido efecto multiplicador. […]

Apenas García convocó al alcalde de Lima y a los distritales para analizar e impulsar construcciones privadas en ese espacio, Luis Castañeda lo desairó.

El alcalde reclamó competencia exclusiva y excluyente en el proyecto costero, y prohibió las construcciones privadas en esos acantilados. Con la prohibición, nunca antes anunciada, dejó en offside al presidente. […]

Ojalá las autoridades de Hong Kong, Sydney, Puerto Madero (Buenos Aires), Dubai, Tokio, Barcelona, u otras más, invitaran a nuestro alcalde provincial. Bastaría el testimonio físico de sus logradas y hermosas realidades para que el alcalde comprenda la irracionalidad de su precipitada prohibición, que perjudicará el desarrollo y el aprovechamiento de la bahía de Lima mientras García sea presidente.” (El hortelano de la Costa Verde, Mirko Lauer)

La tesis de Lauer se puede resumir en los siguientes puntos: 1. La mejor salida para mitigar los efectos de la crisis actual es la inversión en construcción; 2. Hay una excelente oportunidad para construir en la Costa Verde; 3. El alcalde Castañeda se pasa al lado de los “perros del hortelano”, los enemigos del desarrollo y del crecimiento económicos por negarse a que se invierta en construcción en la Costa Verde.

Ya hemos discutido algo la compulsión de García por la construcción. Más allá del oportunismo político entre García y Castañeda, lo cierto es que la Autoridad Autónoma de la Costa Verde se está comiendo un pleito grande al plantear que las playas del litoral limeño sean una suerte de gran parque público y no un lugar para “pequeños grupos” (Castañeda dixit).

En suma, Lauer se pone la camiseta de la “unidad nacional frente a la crisis externa”, criticando más el oportunismo de Castañeda que el nuevo plan para la Costa Verde.

Para terminar, llama la atención la mención de Lauer de Puerto Madero, en Buenos Aires. En efecto, fue una zona de puerto, no abandonada, pero sí que fue “rescatada” como centro financiero y de paseo, con restaurantes de alta cocina, etc. En el imaginario de Buenos Aires, Puerto Madero se asocia con el crecimiento económico de ciertos sectores de la población, en medio de la crisis económica de los noventas y las constantes denuncias de corrupción. Un anti-ghetto.

Chévere con el modelo de ciudad de Lauer.

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