Privacidad e interés público

“Estamos de acuerdo en que el “chuponeo” electrónico es un mal que debe ser erradicado, pero también entendemos que cuando un material da cuenta de actos de corrupción graves, prima el interés ciudadano y, por tanto, deben difundirse. Así lo señalan la gran mayoría de códigos de ética periodística. Es conveniente señalar que los audios se han colgado porque son de alto interés público. Algunos audios tratan, en ciertas partes, asuntos más personales. Sin embargo, en lo primordial los audios mencionan asuntos de relevancia social y por ello se han colgado todos, en su integridad y sin haber sido editados. Evitar suspicacias es lo primordial, por ende, era necesario presentarlos tal cual habían sido entregados por la fuente.” (Interés público, Pablo O’Brien)

“Creo que Rosa María Palacios no tiene la razón. Lamentablemente, el Perú no cuenta con un cuerpo normativo, doctrinario o jurisprudencial que haya modelado el artículo 2o, literal 10 de la Constitución. Sin embargo, lo poco que existe nos permite deducir claramente que el secreto de las telecomunicaciones y la confidencialidad de los datos personales sólo pueden ser vulnerados, con la intervención motivada de un Juez y en el marco de un procedimiento judicial en trámite. […] En tal sentido, cuando decimos que las comunicaciones de Rómulo León Alegría no pueden ser divulgadas bajo ningún supuesto, no hacemos otra cosa que exigir el secreto de nuestras propias comunicaciones y la inviolabilidad de nuestros documentos privados. Es decir, es nuestro Derecho”. (Petrogate y privacidad, Blawyer)

Con internet pareciera que toda la información está al alcance de las yemas de nuestros dedos. Baste con que alguien se olvide de proteger su data personal y privada en alguno de los cientos de servicios que usamos diariamente (facebook, Flickr, hotmail, gmail, etc.). Pareciera que mientras más servicios, más laxa nuestra actitud para proteger nuestra información. De allí, incluso, que una información que circula en una red cerrada, termine filtrándose de manera viral por internet.


Fuente: utero.pe

Distinto el caso (zona gris) de datos ilegalmente obtenidos, pero cuyo contenido es de interés público, como el de los Petroaudios (¿que ahora son qué? ¿Rómuloaudios? ¿Rata-audios?). Una forma dura de decir las cosas podría ser que una vez la información se filtre a internet, ya es de dominio público: un audio, un video, una foto, un documento. Es sobre este escenario que el gobierno peruano intenta legislar y propone cárcel no solamente a quien obtenga información privada (como los Petroaudios), sino a aquellos que la difundan.

En todo caso, el tema está abierto para la discusión (primer paso para el entendimiento). En estas épocas de mercenarios informáticos, donde la data personal y privada se vende al mejor postor, es importante que el debate exista.

Más:
28 de enero, día internacional de la protección de datos personales (habeasdata.org)
Los nuevos petroaudios (útero.pe)
Verdades de doble filo (Mirko Lauer)
Antidemocracia, procorrupción (Augusto Álvarez Rodrich)
El MTC, el chuponeo y el secreto de las comunicaciones (Blawyer.org)
Control de daño de los escandaletes (Nelson Manrique)
Todo sobre el chuponeo (La República)
Rosa María Palacios opina sobre los Petroaudios (entrevista en desdeeltercerpiso.com)
La extraña explicación de O’Brien (Jacqueline Fowks, Notas desde Lenovo)

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3 thoughts on “Privacidad e interés público

  1. Roberto:

    No existe ningun debate. El asunto ya fue resuelto de facto por los e-periodistas: bienvenidos al s. XXI. Además, es tan sencillo darle la vuelta a cualquier tipo de responsabilidad. Le das a un “anónimo” la informacion caliente, la cuelgas y, luego, el e-periodista la rebota diciendo que ya estaba en internet. Es más, Ocram en su primera columna en Perú21 le daba al anónimo la misma categoría que el blogger con nombre y apellido, eslabón igual de legítimo en la misma cadena de exposición de información.

    En otras palabras, lo que propones es de una ingenuidad espeluznante. Pero más ingenuos aún son los periodistas tradicionales que me parece no tienen la más remota idea del cambio (para mal o para pésimo) que estamos viviendo. Un nuevo fascismo se impondrá bajo la coartada del “interés público”. He ahí al fin tu 1984.

    Lo de O’Brien y los nuevos petroaudios es de una ferocidad y de una laxitud etica impresionante. Por favor, subraya esto que dice: “Algunos audios tratan, en ciertas partes, asuntos más personales.”. Cero filtro, cero edición, cero narrativa, cero separar grano de paja. La onda del “jódanse todos” a mí me ha dejado estupefacto. Y de pronto escuchar que quieres “debatir” es demasiado Hello Kitty, dicho con todo respeto.

    También me gustaría que te preguntaras esto: ¿cuál es precisamente el acto de corrupción de Alfredo Barnechea, el personaje estrella de esta nueva era de petroaudios? ¿Te quedó claro del reportaje que cuelgas?

    saludos

  2. Luis: Comprendo tu desazón apocalíptica, pero fuera de exageraciones (“el día del antes y el después”, ya pues, el exagerado era yo), hay que insistir en el debate, aunque sea de una ingenuidad espeluznante, como dices.

    Sobre lo de Barnechea, espero ir viendo cómo se va armando el panorama completo. A mi no me queda claro, y allí creo que si se soltó el nombre, ya irán saliendo más cosas. Riesgos y responsabilidades del periodismo.

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