En cualquier ciudad vieja, los bares antiguos forman parte de su patrimonio. Son, no sé, parte de su historia, de su presente, de sus sitios notables (o como dicen en Buenos Aires, de sus sitios queribles). Son incorporados a sus circuitos turísticos, se trabaja con sus administradores (en muchos casos, el biznieto o biznieta del fundador), se les capacita, etc.

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Bar Piselli, Pedro de Osma con 28 de Julio, Barranco

Da cierta tristeza el cierre de la Bodega Bar Piselli, en Pedro de Osma con 28 de Julio, en Barranco. Ayer, Antonio Muñoz Monge, en El Dominical le dedicó algunas líneas. Copio algunos párrafos, y como es costumbre, recomiendo su lectura completa:

El poeta barranquino Martín Adán se sentaba solo y mirando a la calle. Otro gran poeta, Juan Gonzalo Rose, hacía su pascana en Piselli: parado ante el mostrador pedía un capitán con presa: pisco, Cinzano y una aceituna. Con él llegaron otros poetas como César Calvo, Reynaldo Naranjo y el deslumbrante violinista de la Orquesta Sinfónica Nacional Luis Purizaga.

“Dormía tranquilo el conventillo / nada turbaba el silencio de la noche / cuando se oyó sonar / allá en la oscuridad / el disparo de una bala fatal.” “Mocosita” era el único tango que Manuel Gibson cantaba —mientras tomaba solo— por un amor inventado que nunca existió… También el “coronel” Casas se fabricó un mundo aparte: Escribía poesía y decía ser el mejor músico del mundo. Dejó de ir al Piselli porque el Papa le había encargado 40 óperas, lo que demandaba mucho tiempo y concentración, según decía.

Ahí también está “Cucharita” haciendo malabares con botellas, sillas en equilibrio sobre la frente, papeles en cartucho y su voz ronca de amaneceres turbios y tragos de piratas. También el sosegado y genial músico Tato Guzmán y, más allá, con boina y guitarra, Pachequito. El tiempo gira en redondo pero no se repite, son espejismos los que nos acompañan cuando queremos ver la presencia de alguien ya lejano o perdido. (Hasta el próximo brindis, Antonio Muñoz)

No sé qué pasó exactamente con el Bar Queirolo del Centro de Lima. Por sus mesas pasaron tantos y tantos personajes de la historia cultural del país. No sé qué ha pasado, no sé qué ordenanza incumplieron. Pero ver el viejo bar cerrado, clausurado por la Municipalidad de Lima Metropolitana, sin mayor explicación, da profunda tristeza.

Manu Chau y orquesta en el Bar Queirolo, año 2000. Fuente: Caretas

Bar Queirolo, Camaná con Quilca, Centro de Lima, el día de hoy. Fuente: Amautacuna de Historia

Digo, sería mucho pedir que alguien explique o cuente qué ha pasado, porque esto siempre termina en cualquier cosa.

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