Pongamos un poco de pausa. Esto de Salvemos Barranco comenzó hace varios meses, dentro de una serie de reuniones de varios vecinos que venía discutiendo el problema suscitado por el Parque Confraternidad y el inconcluso Museo de Arte Contemporáneo. Barranco había sufrido en los últimos años una serie de atentados (la idea del misil nuclear, a lo Doctor Strangelove) que lo ha ido destruyendo: La pérdida y privatización de las playas, del Mercado Municipal (el primero de su tipo en la historia del Perú, antes de la era Gastón Acurio y donde se pensaba que eran mil veces mejores los supermercados a un mercado local bien recuperado), el Parque Confraternidad (o el Parque “de la Lagunita”), la destrucción de las bajadas a la playa, la venta de los acantilados… y encima, luego de todo, que te chanten una obra como la del Metropolitano, afectando a todo el distrito. No pues, así no es.

avenida bolognesi, barranco
Avenida Bolognesi, antes del Metropolitano

Empezó todo con el cara a cara, y allí han sido claves algunos dirigentes vecinales que se dieron cuenta de la urgencia del problema del tráfico. Hasta tres grupos de vecios trabajando en paralelo y sin juntarse todavía. No solamente se estaba sobrecargando la Av. San Martín, sino también las calles paralelas. Barranco, claro, es imaginado como el distrito de la bohemia, de los poetas, de los artistas, pero también es el distrito de los peloteros (allí vivió Pitín Zegarra, los Legario, los Quinteros, etc.), que viven justo en el llamado Barranco Negro, Malambito, por el barrio Venegas, la calle Lima. Un Barranco viejo, criollo, obrero, que también estaba siendo afectado por la obra. Los mismos vecinos que se habían estado reuniendo con el tema del MAC, armaron presentaciones y se dirigieron a las reuniones de la calle Lima, que como señalamos venían también discutiendo sus problemas. Rápidamente empataron indignaciones, molestias, fastidios, etc. La mecha estaba prendiendo.

Otros vecinos, de un nuevo Barranco, joven, bohemio, mesocrático, también comenzaron a acercarse a las juntas vecinales, a organizar las propias. Allí funcionó mucho el correo electrónico, para pasarse la voz, compartir ideas, los blogs (el mío, el de Playas de Barranco, entre otros) que queríamos informar, abrir debate, servir de foro abierto entre vecinos. Fue cocinándose todo. Resulta también que la gente de IPYS y la de Los Reyes Rojos ya estaban abriéndose al vecindario, ofreciendo sus locales para la discusión sobre el distrito (desde el debate por el MAC). Varios de los que trabajan en ambos lugares también son vecinos barranquinos y se fueron metiendo, involucrándose, dándose cuenta que los problemas generados por el transporte, por la carga pesada del tráfico, por la contaminación, era común a todos los vecinos del distrito, mucho más allá del colegio de procedencia, o si eran de uno u otro lado de la Avenida Bolognesi (una suerte de marca identitaria, que cruza clase con etnicidad).

De allí que en diciembre del año pasado se mandara una carta abierta dirigida al alcalde barranquino Antonio Mezarina y al alcalde de Lima Metropolitana, Luis Castañeda. Era una carta con varias ideas y planteamientos bien trabajados: Se pedía cosas mínimas como un estudio de impacto social y ambiental para el distrito de Barranco, se presentaron alternativas temporales (como abrir la Av. Bolognesi, hasta que funcione el Metropolitano), se preguntaron por qué el Metropolitano debía pasar por un distrito con las características (culturales, históricas, turísticas) como las que tiene Barranco. Casi todas las juntas vecinales, sino todas, firmaron. Decenas de vecinos, cada uno tan notable como el otro, también. La carta se hizo pública a través de los blogs, y de los correos. Las nuevas tecnologías no solamente sirvieron para la difusión, sino también para la transparencia. Los blogs funcionaron aquí como un medio de información local, recontra útil, ya que cualquiera, desde una cabina o desde su casa podía informarse, ver en qué andaba la cosa.

La carta tuvo su pegada y más vecinos se sumaron para la campaña. Cherman hizo el afiche con un misil cayendo, con el fondo de una señal de tránsito. El afiche, rojo y amarillo, expresaba esa sensación de Franja de Gaza que ha sido Barranco en los últimos años. El afiche, que no solamente se repartió entre los vecinos, circuló vía web, por correo electrónico y en los blogs. Se abrió inclusive un blog para la campaña. Paralelamente, se chambeó con el cara a cara con los vecinos. Muchos se comieron el trabajo de tocar puerta a puerta y convencer a todos del problema. Fue, por suerte, ya desde el balance, un trabajo silencioso. En vista de la falta de respuesta de la carta enviada, tanto de la alcaldía de Lima como la de Barranco, se convocó a la marcha. El afiche se convirtió en volante, apareció un video en Youtube (dirigido, sobre todo, a un público joven) llamando a la marcha. El video, un remix basado en la película “Un día de furia”, expresaba la rabia cotidiana de los barranquinos, por llegar a su casa, soportando tanto calor, contaminación, bulla. El video fue enviado y reenviado varias veces, dentro de una lógica de spam extremo a vecinos y ex-vecinos.

Así se llega al día de la marcha. La gente de Castañeda, desesperada en el último momento porque no la vieron. Ellos circularon sus volantes ensuciando la campaña (dibujando a varios vecinos como “ratas detrás de su queso”), acusándola de responder a intereses particulares. Repartieron víveres para jalar gente a su contramarcha. Metieron, inclusive, mototaxis (la imagen de progreso dentro de las lógicas populistas de Castañeda) para la contra. No la vieron porque ya era tarde. No pudieron con la convergencia de medios, de recursos, de uso de nuevas tecnologías y el cara a cara. El día 4 de febrero del 2009 fue un momento histórico, porque, como comentaba una vieja vecina barranquina, hacía tiempo que no se veía una manifestación así, y que además, terminara con sabor a triunfo. Gol peruano.

Esto no queda aquí, porque seguramente los esfuerzos de parte de la Municipalidad de Lima Metropolitana estarán en la zona de la Av. San Martín (donde además se concentran la mayor cantidad de nuevos edificios); la desaparición del Óvalo Balta, los problemas en la calle Lima, etc., si se siente ahora, ¿cómo será luego, de aquí a 5 ó 10 años, con una ciudad que crece todos los días?

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