Alta fidelidad (Dir: Stephen Frears, 2000)

(Ando fuera de Lima, por lo que no tengo mucho tiempo, ni fuerzas, para escribir o comentar cosas que leo. Debería, al final de la semana decir algo sobre mi estancia en IQT. Espero tener el tiempo. Por lo pronto, hago un remix de dos posts que tocan un mismo problema: Los cambios en la industria musical y la muerte del CD. Espero que este remixeo termine en un nuevo texto que amplíe las preguntas).

“…parece ser que la piratería y el mp3, cual bacteria pseudomona aeruginosa, está carcomiendo con mayor virulencia el viejo modelo de negocios musicales y, además, destruyendo nuestra capacidad de oír mejor. Los CDs de disqueras -salvo los peruanos- son en su mayoría argentinos, o colombianos, o mexicanos, brasileños o chilenos. ¿Precio? Un promedio de 44 soles para arriba vía importación + IGV. Primer elemento disuasivo para cualquier interesado. El segundo y mortal elemento es la portabilidad del mp3 y su obtención casi gratuita. Por más que la diferencia de sonido entre un CD y un mp3 sea notoria en favor del primero, el CD original tiene el respeto de pocos. ¿Por qué incluso pierde frente al adefesiero vinilo, maravilloso para la vista, pero irritante para el tímpano en algunos círculos melómanos?” (¿Por qué no respetamos el CD?, Bloodyhell)

No es tan conocido que en julio de 2000, se realizó una reunión en Sun Valley (Idaho) entre los propietarios de Napster y las discográficas. Se conocía por algunas encuestas que los seguidores de Napster estaban dispuestos a aceptar el pago de una suscripción mensual por las descargas. La cumbre de Idaho terminó en un fracaso, Napster ofreció compartir sus utilidades a partes iguales, pero la industria embriagada por las utilidades exigieron poco más del 90. No parece raro. La industria creyó que podía controlar a la Red y despreció una posibilidad para dominar un medio de comunicación que le hubiera reportado grandes beneficios, recién con el modelo de Apple y sus iTunes y a regañadientes, se dio cuenta de su error. El daño ya estaba hecho.

Esta es una de las historias que Steve Knopper -redactor de Rolling Stone– relata en su reciente libro Appetite for self-destruction: The Spectacular Crash of the Record Industry in the Digital Age. La tesis de Knopper es sencilla, la industria musical sacó provecho de su monopolio esquilmando con avidez a sus consumidores a través de las más diversas fórmulas, ahora están pagando por ello.

A principios de la década del 80 se impuso una clara mentira: el CD es un soporte superior al LP o “elepé” pero su fabricación más cara. Gracias a esta premisa falsa se multiplicó el precio de los CDs y se obligó a los consumidores a pagar el doble por una música que ya poseía en vinilo.

Muchas personas piensan, entre los que se encuentra el autor, que los problemas de la industria son una retribución por décadas de contratos con malos artistas y $18,99 dólares por CD. Hace un par de preguntas interesantes, ¿habría habido alguna diferencia, si la industria hubiera sido justa y benevolente? Las personas pueden buscar y encontrar cualquier disco de forma gratuita en línea en un par de minutos ¿Existe alguna forma de detener esto? (El hara-kiri de la industria musical, Blawyer.org)

Varios temas aquí. Mercado (¿Es la oferta y la demanda la que está matando a la industria musical? ¿La industria no tuvo otra en su momento que ir por la vía legal/ista? ¿Están salvando las novísimas tecnologías, como los medios portátiles de última generación, la industria musical? ), Tecnología/audiofilia (¿MP3? ¿Audio comprimido? ¿El CD es una mejor opción que el vinilo? ¿Calidad? ¿Cantidad?), Futuro (¿Por qué tendría que deternerse esto?).

Dejo las preguntas abiertas.

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