Claudia Llosa y Magaly Solier. Fuente: El País

La primera vez que leí algo sobre la enfermedad de la teta asustada, fue en uno de los tantos borradores que terminarían en el Informe Final de la CVR. Mujeres, que habían sufrido inmenso dolor y tragedia (violencia sexual, sobre todo) que transmitían el susto u otras enfermedades a sus hijos a través de la leche materna. No recuerdo si en el documento final (Impacto diferenciado de la violencia: Género, Informe Final de la CVR) quedaron extractos de esos testimonios. Cualquiera puede acercarse al Centro de Información para la Memoria Colectiva y los Derechos Humanos y revisar los testimonios.

Me emociona por varias razones el éxito de la película “La teta asustada”, dirigida por Claudia Llosa y protagonizada por Magaly Solier, en la Berlinale. Primero, por el tema. No es una película sobre la violencia política (a lo Boca del Lobo, de Lombardi), sino más bien (lo entiendo por el trailer y comentarios sobre el argumento) trata sobre los efectos de la violencia política en el Perú, efectos aparentemente invisibles, de los que no se habla. Segundo, porque hay una suerte de opinión oficialista a favor de una lectura light de la violencia política, o más bien, revisionista (tal como se trasluce con Vidas Paralelas, filme co-producido por el glorioso Ejército Peruano). Tercero, porque el premio puede terminar atrayendo a un público mayor hacia el dolor que todavía persiste.

Ojo, no he visto la película y no entiendo por qué la estrenarían aún en abril setiembre (los vendedores de Polvos Azules lo agradecen infinitamente). Incluso, teniendo Madeinusa en la cabeza, es seguro que Claudia Llosa podría alejarse del realismo social, casi documental, y más ofrecernos una lectura propia y particular, pero no por ello nada interesante. Al contrario, su Madeinusa me pareció una muy buena cinta, aunque haya provocado tanta polémica. Finalmente se trata de temas complicados, y es casi seguro que de uno u otro lado aparecerán críticas tales como “la Berlinale anda de capa caída”, “qué sabe ella” (o “qué saben los alemanes”), “está llena de estereotipos”, “no permite conocer los andes”, etc.

Qué alegría, la verdad.

Más: La teta asustada en la blogósfera (technorati)

Actualización (20 de febrero del 2009): “Curioso: el gobierno que resulta indiferente ante el caso de Diana, la chica valiente que denunció una violación en la FAP, es el mismo gobierno que se quiere subir al coche del éxito de La Teta Asustada, un film que trata precisamente sobre las terribles consecuencias de una violación en un contexto militarizado.” (La cadete violada y el gato gordo de la guardia, útero.pe). Una raya más al tigre. O al gato. O al miedo que tienen algunos al uniforme.

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