(Post escrito al alimón entre Fátima Valdivia y yo. Se acerca además el día internacional de la mujer. Que sirva un poco para hablar también de género y violencia simbólica en la web).

mujer-policia

La aparición de las mujeres policía tocó a muchos choferes. Acostumbrados a “compadrear” al “tombo”, para pedir la rebaja de alguna sanción, a través del pago del menú, de la gaseosa o el helado en el verano, de la gasolina porque “lo que dan en la comisaría no alcanza”, la aparición de este nuevo cuerpo de oficiales y suboficiales picó. ¿Se puede corromper a una mujer (policía) en una sociedad tan machista? No, imposible. Es como corromper a tu madre, dicen. Las mujeres son puras, libres de mancha. Esto no se condice (trabajo para el sicoanálisis) con las fantasías que se han generado alrededor de estas mujeres uniformadas. Ocurre en Japón, ocurre en Perú.

La reacción inmediata, en muchos casos, fue la del atropello físico. Aparecían titulares con historias de choferes de combi que no hacían caso a las mujeres policía y simplemente seguían de largo, sobre ellas.

En el caso del video de las suboficiales que apareció en Cholotube, muchos se han centrado en lo legal/ilegal de la sanción. También hay todo un discurso simbólico con el llamado a la disciplina por parte de la nueva Ministra del Interior que vale la pena revisar:

“Eso no se puede permitir en una institución como la Policía Nacional y menos dentro del centro del trabajo. Si nosotros permitimos esto, estamos relajando la disciplina que debemos recuperar. De modo que habrá separación, después vendrá el pataleo. Por ahora la separación sin goce de haber para ellas y los demás implicados […] Seremos drásticos en las sanciones. Con este hecho, el régimen lo vamos a cambiar. El reglamento de la Policía variará, es muy blandengue.” Cabanillas Bustamante declaró que hay dos aspectos gravísimos en los vídeos de las policías. Primero, que se comprobó que todo ocurrió dentro de un recinto policial y no en un hotel o local privado. Y, segundo, que se identificó que las protagonistas son policías, siendo escandaloso también que quien grabó todo con su celular sea integrante de la PNP (Diario Ajá)

Alan García no está tan lejos de dicho discurso y dice que:

“Necesitamos una mano dura, no una permisible. Necesitamos disciplina en la Policía Nacional y creo que la señora Cabanillas ha dado un buen ejemplo. (…) No queremos “vedetistas” que estén dispuestas a proteger el orden público desnudas” (Perú21)

Lo que se está sancionando es, efectivamente, el disfrute del cuerpo, que una mujer policía, fuera de su horario de chamba sea mujer, que se toque, que tire, que se muestren unas a otras. Se quiere que ellas se asexuen, que sean mucho más que inmaculadas para poder ejercer su función pública. Discurso dirigido a una sociedad conservadora, que no puede separar lo público y lo privado, que legisla el dormitorio incluso más que el desempeño del funcionario en las calles.

La sanción se hace mucho más dura con la suboficial que grabó el video. Ojo, el uso del celular/cámara también es parte del juego corporal, en estas épocas donde lo real/virtual y lo privado/público se confunde (en el caso peruano, todavía más). La revolución digital es también, sino en gran parte, una revolución sexual. Si lo real/virtual se redefine y confunde, las posibilidades actuales se vuelven infinitas y las nuevas tecnologías ofrecen distintos medios de seducción y exploración. Riesgosa moda o no, los adolescentes aprovechan cuanta herramienta hay a su disposición para jugar con sus cuerpos y sentidos, bajo la mirada atónita, sino censora de sus padres. Quizá allí se encuentre gran parte del éxito de las TIC en dicho grupo etario.

He allí también el riesgo. La información digital puede ser crackeada/reproducida/distribuida en miles de equipos con una facilidad abrumadora. Los motivos pueden ser múltiples, y, como está documentado además, generalmente es realizado por hombres para exponer mujeres. Venganza, celos, etc. Mostrar el cuerpo femenino en internet, tanto como una forma de degradación como trofeo digital (si es que ambos lados no son lo mismo). Cosificación y sanción moral pública de las mujeres. De suboficiales a “gatitas”.

Así, ya no llama tanto la atención que Mercedes Cabanillas ni siquiera se pregunte cómo es que el video salió del celular de la suboficial a Cholotube. Si fue robado, si el celular fue intervenido por algún colega, y por qué motivos. El de Cabanillas es un discurso disciplinador, que responde a estructuras de poder (tutelares, estamentales) que se reproducen bajo la mirada ciega de la sociedad peruana.

También:
grito_coordinadorafem
Hacer click sobre la imagen

Perútags: