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	<title>Comments on: Revisionismo en Lucanamarca</title>
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		<title>By: Carlos Tejad</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-11505</link>
		<dc:creator>Carlos Tejad</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Jun 2010 13:18:43 +0000</pubDate>
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		<description>La Guerra de los Tenientes

Artículo de Gustavo Gorriti en su columna “Las Palabras” de Caretas 2131 del 27 de mayo.

¿Por qué hubo matanzas de gente indefensa perpetradas por las fuerzas de seguridad durante la guerra interna? Sendero, que había iniciado y agravado la violencia, mataba casi cada día a víctimas inermes. Pero si Sendero asesinaba, ¿las fuerzas de seguridad no debían proteger?

Me pregunté eso muchas veces durante la década de los ochenta, pero sobre todo en los primeros meses de 1983, cuando la acción contrainsurgente de la Fuerza Armada era relativamente nueva. Las primeras medidas del general Clemente Noel, a cargo de las operaciones militares y, en los hechos, del mando político en la zona, parecieron al comienzo racionales y congruentes, cuando declaraba que su objetivo era recobrar el imperio de la Constitución en las zonas remecidas por la violencia.

Dada la gravedad de la situación entonces, en la que para todo propósito práctico la Policía había sido derrotada, se sabía que iba a haber enfrentamientos duros y mortales. Pero, ¿no se suponía que el combate entre grupos armados debe regirse por las leyes de guerra, que respetan la rendición y protegen a la población desarmada?

El general EP Clemente Noel, a quien entrevisté varias veces, era una persona más bien afable, que parecía tener una disposición gregaria y concertadora. Había sido alumno en el CAEM del mentor intelectual de Abimael Guzmán, el filósofo arequipeño Miguel Ángel Rodríguez Rivas, y le profesaba parecido respeto al que años atrás había expresado Guzmán.

Pero poco tiempo después de la tragedia de Uchuraccay, Ayacucho se precipitó en el despeñadero que en los meses y años siguientes lo habría de convertir en una de las capitales del mundo en desapariciones y asesinatos. Los cadáveres amanecían en las quebradas de Infiernillo y Puracuti, y las madres y esposas atardecían en colas largas en la oficina de la Fiscalía de la Nación, donde la entonces joven fiscal Flora Bolívar podía hacer poco más que llenar un registro fiel de quienes –la experiencia prontamente lo enseñó– difícilmente retornarían a su hogar.

El primer gran cambio sucedió con el lenguaje. El pretendido desconocimiento burocrático, la hipocresía y el eufemismo ocultaron las sustantivas, soterradas pero fulminantes realidades de una violencia en la que al totalitarismo fanático y asesino de Sendero se le oponía un blando discurso de fachada, de supuesta defensa de la Constitución, y una cruel realidad de guerra de aniquilamiento.

¿Por qué? ¿No era aquello, además de ilegal, contraproducente y estúpido? Lo pregunté, como queda dicho, muchas veces, pero la respuesta más sincera me fue dada ese año por un general que tenía entonces uno de los puestos más altos en el Ejército. Yo lo conocía desde varios años atrás, cuando fui agricultor en el departamento de Arequipa. El general, que ya ha fallecido, era, aunque de temperamento vivo y hasta violento, un hombre correcto y honesto.

Aunque en rigor no lo éramos, me trataba de “paisano”, y ese día, en su oficina del Pentagonito, cuando le pregunté sobre el tema, se puso serio, pidió a su secretaria que no lo interrumpieran y me dijo, palabras más, palabras menos, lo siguiente:

– Paisano, esto no se puede decir, pero tienes que entenderlo: no hay otra. A un subversivo cristalizado no lo puedes cambiar. Nos duele, somos padres, somos gente correcta, pero no hay otra. Ese no va a cambiar. Si no lo eliminas, saldrá a la calle y matará a otros, a gente inocente, no como él, y envenenará a otros que cuando se cristalicen ya no van a tener remedio tampoco. ¿Tú crees que nos gusta? ¿Crees que no nos duele? Pero no hay otra.
Un subversivo cristalizado ya no tiene remedio.

Finalizó diciéndome que en situaciones como la que vivíamos, no saber actuar a tiempo era más cruel que hacerlo.

Ese general, que al morir no tenía otro ingreso que su fraccionada pensión, demostró algo probado hasta el desaliento por la Historia. La poderosa distorsión de las ideologías convierte muchas veces a gente correcta en implacables victimarios.

Entonces recién declinaba en Latinoamérica un ciclo de brutales dictaduras contrainsurgentes que sofocaron todas las insurrecciones guerrilleras de la época, desde México hasta Argentina, salvo dos excepciones, Nicaragua y El Salvador (Colombia fue y es un caso diferente). La ideología contrainsurgente que imperó entre las fuerzas armadas latinoamericanas fue la de la guerre révolutionnaire francesa, profundamente antidemocrática y de raíces ultramontanas. Para sus profesos se trataba de una guerra virtualmente metafísica entre el “occidente cristiano” y el “comunismo ateo”. Al defender la tortura, uno de sus más célebres sistematizadores, el coronel Roger Trinquier, escribió, citando a Clausewitz, que “no hay errores más peligrosos que aquellos inspirados en la benevolencia”.

En esos años, esa contrainsurgencia tenía el prestigio de la victoria y el respaldo del poder, actual o reciente. Estableció redes operativas y de inteligencia en toda América Latina, e influenció a las Fuerzas Armadas peruanas, sobre todo a partir del gobierno de Morales Bermúdez. Interrogatorio a través del tormento, desaparición de cuerpos y de huellas, doble historia: esa fue la doctrina subyacente que se aplicó durante buena parte de la guerra interna.

Fue un proceso de sorda y corrosiva esquizofrenia, entre la democracia nacida en 1980; y el imperio de una contrainsurgencia ilegal, que en dos años produjo más muertes en los Andes y la Selva que, por ejemplo, todas las víctimas que causó Pinochet durante su larga dictadura.

Pero, como sucedió en varios otros momentos de nuestra historia militar, la logística y el comando y control de la Fuerza Armada fueron más bien débiles en la relación entre las grandes y las pequeñas unidades. Por eso, la capacidad de iniciativa que tenía cada joven teniente o capitán que se hacía cargo de un distrito, era muy grande. Con muy pocos medios, tenía que alimentar, cuidar y mantener la disciplina de su tropa. A la vez, debía operar y, finalmente, proteger a la población local. Para los jóvenes, inicialmente inexpertos oficiales, al mando de muchachos casi adolescentes, generalmente foráneos (casi siempre llegaban de otras provincias), el desafío era inmenso y las instrucciones mínimas o inútiles.

Por eso, hay veteranos que sostienen que esa fue una guerra de tenientes y de capitanes. En esa situación de responsabilidad e inexperiencia, las diferencias individuales afloraron y fueron decisivas. Muchos jóvenes oficiales se identificaron profundamente con la población que les tocaba defender y se convirtieron en líderes comunales en tiempos de guerra.
En otros, sin embargo, el poder, la distancia cultural, la sospecha, el miedo y, a veces, la corrupción, los convirtieron en tiranos letales e impredecibles. A veces un tipo de oficiales sucedió al otro de un año al siguiente. Para los comarcanos, sobrevivir no solo suponía enfrentar a Sendero.

Claudio Montoya Marallano fue un joven teniente de ingeniería en el Ejército durante los años duros de la guerra. Ingeniero o no, le tocó actuar como infante una y otra vez, en increíbles marchas y misiones entre descabelladas, cómicas, heroicas y muchas veces trágicas. Años después, retirado y emigrante, escribió una novela en primera persona sobre sus días de campaña. El libro se llama “El pecado de Deng Xiaoping” (1) y su lectura enseña más que la mayoría de análisis. Lo que a veces le falta en oficio narrativo se compensa con creces en la autenticidad del relato.

Desgraciadamente, Montoya hizo una edición particular, muy pequeña, para amigos, compañeros y familiares. Gracias a uno de ellos pude leer el libro. Ojalá decida ofrecerla a una editorial que la pueda hacer llegar al público. Y ojalá otros de aquellos que alguna vez fueron jóvenes oficiales (o sargentos y cabos aún más jóvenes) escriban sus mejores y sus peores recuerdos de esos tiempos, con sinceridad, autenticidad y ojos de ver. Eso ayudará mucho a desenterrar la atormentada verdad del pasado, y al comprenderla y reconocerla, conquistar la memoria y la paz.

Notas:
(1) “El Pecado de Deng Xiaoping”, Claudio Montoya Marallano. España, 2008</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La Guerra de los Tenientes</p>
<p>Artículo de Gustavo Gorriti en su columna “Las Palabras” de Caretas 2131 del 27 de mayo.</p>
<p>¿Por qué hubo matanzas de gente indefensa perpetradas por las fuerzas de seguridad durante la guerra interna? Sendero, que había iniciado y agravado la violencia, mataba casi cada día a víctimas inermes. Pero si Sendero asesinaba, ¿las fuerzas de seguridad no debían proteger?</p>
<p>Me pregunté eso muchas veces durante la década de los ochenta, pero sobre todo en los primeros meses de 1983, cuando la acción contrainsurgente de la Fuerza Armada era relativamente nueva. Las primeras medidas del general Clemente Noel, a cargo de las operaciones militares y, en los hechos, del mando político en la zona, parecieron al comienzo racionales y congruentes, cuando declaraba que su objetivo era recobrar el imperio de la Constitución en las zonas remecidas por la violencia.</p>
<p>Dada la gravedad de la situación entonces, en la que para todo propósito práctico la Policía había sido derrotada, se sabía que iba a haber enfrentamientos duros y mortales. Pero, ¿no se suponía que el combate entre grupos armados debe regirse por las leyes de guerra, que respetan la rendición y protegen a la población desarmada?</p>
<p>El general EP Clemente Noel, a quien entrevisté varias veces, era una persona más bien afable, que parecía tener una disposición gregaria y concertadora. Había sido alumno en el CAEM del mentor intelectual de Abimael Guzmán, el filósofo arequipeño Miguel Ángel Rodríguez Rivas, y le profesaba parecido respeto al que años atrás había expresado Guzmán.</p>
<p>Pero poco tiempo después de la tragedia de Uchuraccay, Ayacucho se precipitó en el despeñadero que en los meses y años siguientes lo habría de convertir en una de las capitales del mundo en desapariciones y asesinatos. Los cadáveres amanecían en las quebradas de Infiernillo y Puracuti, y las madres y esposas atardecían en colas largas en la oficina de la Fiscalía de la Nación, donde la entonces joven fiscal Flora Bolívar podía hacer poco más que llenar un registro fiel de quienes –la experiencia prontamente lo enseñó– difícilmente retornarían a su hogar.</p>
<p>El primer gran cambio sucedió con el lenguaje. El pretendido desconocimiento burocrático, la hipocresía y el eufemismo ocultaron las sustantivas, soterradas pero fulminantes realidades de una violencia en la que al totalitarismo fanático y asesino de Sendero se le oponía un blando discurso de fachada, de supuesta defensa de la Constitución, y una cruel realidad de guerra de aniquilamiento.</p>
<p>¿Por qué? ¿No era aquello, además de ilegal, contraproducente y estúpido? Lo pregunté, como queda dicho, muchas veces, pero la respuesta más sincera me fue dada ese año por un general que tenía entonces uno de los puestos más altos en el Ejército. Yo lo conocía desde varios años atrás, cuando fui agricultor en el departamento de Arequipa. El general, que ya ha fallecido, era, aunque de temperamento vivo y hasta violento, un hombre correcto y honesto.</p>
<p>Aunque en rigor no lo éramos, me trataba de “paisano”, y ese día, en su oficina del Pentagonito, cuando le pregunté sobre el tema, se puso serio, pidió a su secretaria que no lo interrumpieran y me dijo, palabras más, palabras menos, lo siguiente:</p>
<p>– Paisano, esto no se puede decir, pero tienes que entenderlo: no hay otra. A un subversivo cristalizado no lo puedes cambiar. Nos duele, somos padres, somos gente correcta, pero no hay otra. Ese no va a cambiar. Si no lo eliminas, saldrá a la calle y matará a otros, a gente inocente, no como él, y envenenará a otros que cuando se cristalicen ya no van a tener remedio tampoco. ¿Tú crees que nos gusta? ¿Crees que no nos duele? Pero no hay otra.<br />
Un subversivo cristalizado ya no tiene remedio.</p>
<p>Finalizó diciéndome que en situaciones como la que vivíamos, no saber actuar a tiempo era más cruel que hacerlo.</p>
<p>Ese general, que al morir no tenía otro ingreso que su fraccionada pensión, demostró algo probado hasta el desaliento por la Historia. La poderosa distorsión de las ideologías convierte muchas veces a gente correcta en implacables victimarios.</p>
<p>Entonces recién declinaba en Latinoamérica un ciclo de brutales dictaduras contrainsurgentes que sofocaron todas las insurrecciones guerrilleras de la época, desde México hasta Argentina, salvo dos excepciones, Nicaragua y El Salvador (Colombia fue y es un caso diferente). La ideología contrainsurgente que imperó entre las fuerzas armadas latinoamericanas fue la de la guerre révolutionnaire francesa, profundamente antidemocrática y de raíces ultramontanas. Para sus profesos se trataba de una guerra virtualmente metafísica entre el “occidente cristiano” y el “comunismo ateo”. Al defender la tortura, uno de sus más célebres sistematizadores, el coronel Roger Trinquier, escribió, citando a Clausewitz, que “no hay errores más peligrosos que aquellos inspirados en la benevolencia”.</p>
<p>En esos años, esa contrainsurgencia tenía el prestigio de la victoria y el respaldo del poder, actual o reciente. Estableció redes operativas y de inteligencia en toda América Latina, e influenció a las Fuerzas Armadas peruanas, sobre todo a partir del gobierno de Morales Bermúdez. Interrogatorio a través del tormento, desaparición de cuerpos y de huellas, doble historia: esa fue la doctrina subyacente que se aplicó durante buena parte de la guerra interna.</p>
<p>Fue un proceso de sorda y corrosiva esquizofrenia, entre la democracia nacida en 1980; y el imperio de una contrainsurgencia ilegal, que en dos años produjo más muertes en los Andes y la Selva que, por ejemplo, todas las víctimas que causó Pinochet durante su larga dictadura.</p>
<p>Pero, como sucedió en varios otros momentos de nuestra historia militar, la logística y el comando y control de la Fuerza Armada fueron más bien débiles en la relación entre las grandes y las pequeñas unidades. Por eso, la capacidad de iniciativa que tenía cada joven teniente o capitán que se hacía cargo de un distrito, era muy grande. Con muy pocos medios, tenía que alimentar, cuidar y mantener la disciplina de su tropa. A la vez, debía operar y, finalmente, proteger a la población local. Para los jóvenes, inicialmente inexpertos oficiales, al mando de muchachos casi adolescentes, generalmente foráneos (casi siempre llegaban de otras provincias), el desafío era inmenso y las instrucciones mínimas o inútiles.</p>
<p>Por eso, hay veteranos que sostienen que esa fue una guerra de tenientes y de capitanes. En esa situación de responsabilidad e inexperiencia, las diferencias individuales afloraron y fueron decisivas. Muchos jóvenes oficiales se identificaron profundamente con la población que les tocaba defender y se convirtieron en líderes comunales en tiempos de guerra.<br />
En otros, sin embargo, el poder, la distancia cultural, la sospecha, el miedo y, a veces, la corrupción, los convirtieron en tiranos letales e impredecibles. A veces un tipo de oficiales sucedió al otro de un año al siguiente. Para los comarcanos, sobrevivir no solo suponía enfrentar a Sendero.</p>
<p>Claudio Montoya Marallano fue un joven teniente de ingeniería en el Ejército durante los años duros de la guerra. Ingeniero o no, le tocó actuar como infante una y otra vez, en increíbles marchas y misiones entre descabelladas, cómicas, heroicas y muchas veces trágicas. Años después, retirado y emigrante, escribió una novela en primera persona sobre sus días de campaña. El libro se llama “El pecado de Deng Xiaoping” (1) y su lectura enseña más que la mayoría de análisis. Lo que a veces le falta en oficio narrativo se compensa con creces en la autenticidad del relato.</p>
<p>Desgraciadamente, Montoya hizo una edición particular, muy pequeña, para amigos, compañeros y familiares. Gracias a uno de ellos pude leer el libro. Ojalá decida ofrecerla a una editorial que la pueda hacer llegar al público. Y ojalá otros de aquellos que alguna vez fueron jóvenes oficiales (o sargentos y cabos aún más jóvenes) escriban sus mejores y sus peores recuerdos de esos tiempos, con sinceridad, autenticidad y ojos de ver. Eso ayudará mucho a desenterrar la atormentada verdad del pasado, y al comprenderla y reconocerla, conquistar la memoria y la paz.</p>
<p>Notas:<br />
(1) “El Pecado de Deng Xiaoping”, Claudio Montoya Marallano. España, 2008</p>
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	<item>
		<title>By: jorge</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7518</link>
		<dc:creator>jorge</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2009 23:36:53 +0000</pubDate>
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		<description>El papel que viene cumpliendo el congresista apro-fujimorista es criticable porque pretende desprestigiar un alevoso hecho de nuestra historia más reciente.Solo las investigaciones daran luz sobre la misteriosa muerte de Edmundo Camana.Sobre el tema ecribí un post en mi blog:
http://desdeeltecho.blogspot.com</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El papel que viene cumpliendo el congresista apro-fujimorista es criticable porque pretende desprestigiar un alevoso hecho de nuestra historia más reciente.Solo las investigaciones daran luz sobre la misteriosa muerte de Edmundo Camana.Sobre el tema ecribí un post en mi blog:<br />
<a href="http://desdeeltecho.blogspot.com" rel="nofollow">http://desdeeltecho.blogspot.com</a></p>
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	<item>
		<title>By: roberto</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7420</link>
		<dc:creator>roberto</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2009 02:25:51 +0000</pubDate>
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		<description>bueno, los del consejo no sé de que afiliación vienen, pero parecen ser los más idóneos. y eso de increpar a jorge váldez por trabajar en la cvr (yo también trabajé, y aprendí hartas cosas). lo demás, las bravuconadas, no lo sé, corresponde al estado actuar. eso de la resposabilidad social siempre me sonó a cebo de culebra cristianón, para qué.

otro, estoy intentando enviarte un correo personal, porque ya mucho comment por allí de caracter troll. tarjeta amarilla. saludos</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>bueno, los del consejo no sé de que afiliación vienen, pero parecen ser los más idóneos. y eso de increpar a jorge váldez por trabajar en la cvr (yo también trabajé, y aprendí hartas cosas). lo demás, las bravuconadas, no lo sé, corresponde al estado actuar. eso de la resposabilidad social siempre me sonó a cebo de culebra cristianón, para qué.</p>
<p>otro, estoy intentando enviarte un correo personal, porque ya mucho comment por allí de caracter troll. tarjeta amarilla. saludos</p>
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	<item>
		<title>By: fan de nell</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7419</link>
		<dc:creator>fan de nell</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2009 02:22:05 +0000</pubDate>
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		<description>Y eso de que la CVR propuso lo de reparaciones pero &quot;no ha sido llevado a cabo por el Estado a la velocidad&quot;...son puros pretextos patéticos de una izquierda incapaz de hacer BIEN ese trabajo, pues por qué no dices que los que trabajan en el Consejo de Reparaciones SON TODITITOS DE LAS ONG&#039;S DE IZQUIERDA Y CAVIARES.Y que ganan unos sueldazos. Qué facil es hacer de gato de despensero pero lavarse las manos cual Poncio Pilatos. Comechados.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Y eso de que la CVR propuso lo de reparaciones pero &#8220;no ha sido llevado a cabo por el Estado a la velocidad&#8221;&#8230;son puros pretextos patéticos de una izquierda incapaz de hacer BIEN ese trabajo, pues por qué no dices que los que trabajan en el Consejo de Reparaciones SON TODITITOS DE LAS ONG&#8217;S DE IZQUIERDA Y CAVIARES.Y que ganan unos sueldazos. Qué facil es hacer de gato de despensero pero lavarse las manos cual Poncio Pilatos. Comechados.</p>
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		<title>By: fan de nell</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7418</link>
		<dc:creator>fan de nell</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Mar 2009 02:18:27 +0000</pubDate>
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		<description>Oye, valdez, las verdades duelen: si eres tan valiente, a ver, di cuánto cobraste con la CVR???? 13 millones de dolares se despilfarró en los asalariados de la CVR, para que al final solo se dedicaran a remover horrendas heridas del alma y no les dieran NI UN MEJORAL a afectados como el Sr. Ccente. Lo que platea Alfredo es correcto: que por lo menos el SIS sea para TODAS LAS VICTIMAS de la violencia subversiva, es facilismo sacar un proyecto de ley de cuatro lineas que apruebe eso y que se apruebe en el pleno, sin tanta vuelta. Y no me vas a decir, Valdez, que no pudieron hacer eso los caviarones de la CVR y sus suertudos asalariados como tú....Te reto a que TU MISMO lleves al sr Ccente a ESSALUD o al MINSA y lo ayudes a que se inscriba en el SIS y le den tratamiento.  A VER!!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Oye, valdez, las verdades duelen: si eres tan valiente, a ver, di cuánto cobraste con la CVR???? 13 millones de dolares se despilfarró en los asalariados de la CVR, para que al final solo se dedicaran a remover horrendas heridas del alma y no les dieran NI UN MEJORAL a afectados como el Sr. Ccente. Lo que platea Alfredo es correcto: que por lo menos el SIS sea para TODAS LAS VICTIMAS de la violencia subversiva, es facilismo sacar un proyecto de ley de cuatro lineas que apruebe eso y que se apruebe en el pleno, sin tanta vuelta. Y no me vas a decir, Valdez, que no pudieron hacer eso los caviarones de la CVR y sus suertudos asalariados como tú&#8230;.Te reto a que TU MISMO lleves al sr Ccente a ESSALUD o al MINSA y lo ayudes a que se inscriba en el SIS y le den tratamiento.  A VER!!</p>
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	</item>
	<item>
		<title>By: robertofelipe</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7361</link>
		<dc:creator>robertofelipe</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2009 22:45:53 +0000</pubDate>
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		<description>Los congresistas cada cierto tiempo nos salen con tonterías insostenibles como las de Núñez, para eso no fueron elegidos, hacer un lió por si unas fotos son trucadas o no, es solo una cortina de humo, ojala, alguna ves elijamos bien, pero parece tan difícil.
Creo que preocuparse por los derechos humanos, es parte de un ser sensible, que respeta la vida del prójimo y se indigna ante las injusticias
http://blog.portalcontableperu.com/2009/03/06/nuestros-congresistas-y-su-pobre-papel/</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Los congresistas cada cierto tiempo nos salen con tonterías insostenibles como las de Núñez, para eso no fueron elegidos, hacer un lió por si unas fotos son trucadas o no, es solo una cortina de humo, ojala, alguna ves elijamos bien, pero parece tan difícil.<br />
Creo que preocuparse por los derechos humanos, es parte de un ser sensible, que respeta la vida del prójimo y se indigna ante las injusticias<br />
<a href="http://blog.portalcontableperu.com/2009/03/06/nuestros-congresistas-y-su-pobre-papel/" rel="nofollow">http://blog.portalcontableperu.com/2009/03/06/nuestros-congresistas-y-su-pobre-papel/</a></p>
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	</item>
	<item>
		<title>By: Jorge Luis Valdez Morgan</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7359</link>
		<dc:creator>Jorge Luis Valdez Morgan</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2009 17:57:08 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://www.elmorsa.com/?p=2722#comment-7359</guid>
		<description>Alfredo P... primero, si eres tan &quot;humano&quot; empieza poniendo tu nombre en lo que escribes (sobre todo si vas a exigir que la gente se sincere). Segundo, el trabajo de asistencia a víctimas de la violencia es un trabajo propuesto por la CVR (reperaciones individuales y colectivas) que NO ha sido llevado a cabo por el Estado con la velocidad que se requiere. Hoy la primera menciona que:

&quot;(Camana) No está incluido en ninguno de los programas sociales que -según el gobierno- destina a la población más necesitada del país.&quot;

Lindo gobierno el que defiendes. ¿Tú pagas impuestos? Bueno, esos son no para que acaben en los bolsillos de Rómulo León, sino para ayudar a personas como Camana.

El link aqui: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=34281

Y eso no quita la manipulación aberrante que hace Núñez y que es rebotada por Expreso, La Razón y Correo. Ahí sí no mencionas nada, qué cómodo &quot;P.&quot;.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Alfredo P&#8230; primero, si eres tan &#8220;humano&#8221; empieza poniendo tu nombre en lo que escribes (sobre todo si vas a exigir que la gente se sincere). Segundo, el trabajo de asistencia a víctimas de la violencia es un trabajo propuesto por la CVR (reperaciones individuales y colectivas) que NO ha sido llevado a cabo por el Estado con la velocidad que se requiere. Hoy la primera menciona que:</p>
<p>&#8220;(Camana) No está incluido en ninguno de los programas sociales que -según el gobierno- destina a la población más necesitada del país.&#8221;</p>
<p>Lindo gobierno el que defiendes. ¿Tú pagas impuestos? Bueno, esos son no para que acaben en los bolsillos de Rómulo León, sino para ayudar a personas como Camana.</p>
<p>El link aqui: <a href="http://www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=34281" rel="nofollow">http://www.diariolaprimeraperu.com/online/noticia.php?IDnoticia=34281</a></p>
<p>Y eso no quita la manipulación aberrante que hace Núñez y que es rebotada por Expreso, La Razón y Correo. Ahí sí no mencionas nada, qué cómodo &#8220;P.&#8221;.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>By: vpc</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7358</link>
		<dc:creator>vpc</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2009 17:37:19 +0000</pubDate>
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		<description>Cierto. Es el estado perunao el que debería encargarse de él, incluso en el contexto de las reparaciones sugeridas por la CVR, pero estas tampoco se dieron o están en veremos. A ver que ONG de DD.HH. se apunta para ayudar a su símbolo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cierto. Es el estado perunao el que debería encargarse de él, incluso en el contexto de las reparaciones sugeridas por la CVR, pero estas tampoco se dieron o están en veremos. A ver que ONG de DD.HH. se apunta para ayudar a su símbolo.</p>
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		<title>By: roberto</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7357</link>
		<dc:creator>roberto</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2009 17:14:23 +0000</pubDate>
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		<description>Ese es un punto que he venido sosteniendo. ¿A quién le corresponde asistir a estas víctimas? A mi entender, al estado peruano.</description>
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		<title>By: Amazilia</title>
		<link>http://www.elmorsa.pe/2009/03/05/revisionismo-en-lucanamarca/comment-page-1/#comment-7356</link>
		<dc:creator>Amazilia</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Mar 2009 16:57:53 +0000</pubDate>
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		<description>Lo terrible es que el afectado nunca recibio ayuda medica ni reparacion, segun dice la nota. Asi como el las victimas del terrorismo siguen abandonados en Ayacucho sin que nadie les preste atencion.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lo terrible es que el afectado nunca recibio ayuda medica ni reparacion, segun dice la nota. Asi como el las victimas del terrorismo siguen abandonados en Ayacucho sin que nadie les preste atencion.</p>
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