Magaly Solier en Yuyanapaq. Fuente: Utero.pe

Carlos Meléndez discute en su blog sobre el momento de la memoria sobre la violencia política. Comparto alguna de sus preocupaciones, que las resaltaré aquí:

  1. El principismo en las demandas por memoria y derechos humanos. En esta brecha existente entre la sociedad civil y la política, es sintomático que (más allá de declaraciones individuales), no haya habido partido político que quisiera tomar la bandera. (También es cierto que casi no existen partidos políticos, pero eso, de igual modo, es parte del síntoma). Las organizaciones de derechos humanos no han logrado renovar su discurso ni sus prácticas, y más bien, se han encontrado con una coyuntura favorable para debatir el tema: la película La Teta Asustada, la reacción ridícula de congresistas como Núñez, etc.
  2. En la medida que el IF de la CVR interroga al país en temas de fondo, causas, variables y consecuencias de largo plazo, se espera también que la respuesta sea de largo aliento.

Yo quiero aquí compartir un breve análisis sobre las encuestas de la Universidad de Lima, a partir de dos preguntas: ¿Qué tan informado está usted sobre el Museo de la Memoria? y (a los que respondieron que estaban muy informados e informados) ¿Está de acuerdo con la construcción de un Museo de la Memoria? Las encuestas son a nivel de Lima Metropolitana.

museo_01

museo_02

museo_03

El primer gráfico muestra algo que no debería sorprender. Esto es, que los limeños de los niveles socioeconómicos más bajos no están informados plenamente del por qué (y el qué) del Museo de la Memoria. Lo que sí es interesante (aunque evidentemente, la muestra es menor y el error aumenta) es que, dentro del universo de muy informados/informados, hay ligeramente mayor interés por dicho museo entre los limeños de NSE menores que los limeños de mayores ingresos.

Entonces, ¿a quién le importa realmente un museo de la memoria? Como nos estamos moviendo en el terreno de las hipótesis, podríamos decir que así como hay limeños dentro de los NSE más bajos, también hay limeños dentro de los NSE más altos que prefieren que se pase la página. Es decir, que no hay tal correspondencia entre memoria/olvido y NSE (para Lima, al menos). Y que son más los pobres (informados) que quieren un museo de la memoria que los ricos (informados).

Como para seguir discutiendo los tipos de memoria.

Más:
Memorias hegemónicas (Civilización Perú)
Sobre la encuesta… (Bitácora de Jomra). Va en un sentido parecido al expuesto en este post.

También (no memoria política, pero sí memoria histórica/urbana):
Entrevista a Wiley Ludeña (Domigo, La República): “Lo que está haciendo Castañeda es transformar de manera inapropiada espacios urbanos importantes, está borrando la memoria histórica de la ciudad”.
Perú, tierra de lectores (Bloody Hell)

perutags: