El desarrollo de nuevos y mejores Kindle ha motivado cierto debate sobre el futuro del libro. ¿Morirá? ¿Será desplazado por modernos equipos digitales? Añadiría la cuestión sobre la expansión y la difusión de la lectura en el Perú, donde (en los lugares donde ha llegado internet) las nuevas tecnologías han cumplido (en cierto modo) un papel mucho más eficiente que los programas y proyectos tipo Leer es estar adelante. Los jóvenes digitales leen y escriben mucho.

Dos entradas/lecturas/interpretaciones a este tema. La primera, desde el romanticismo, de César Hildebrandt, publicada ayer. Como siempre, recomiendo su lectura completa:

De libro, nada. Es un estuche helado que te venden con una biblioteca “clásica” incorporada: 1,500 libros que algún angloparlante trepador habrá considerado “imprescindibles”, pero donde no estarán los libros ermitaños que descubriste en una librería de viejo, los libros infames que compraste para enriquecer tu lado oscuro, las cartas de aquel inquisidor portugués, el diario de Gide, el mamotreto de Francisco Delicado, el Cinema de los Sentidos Puros, las elegías inventadas de Xavier Abril, la Historia de la Nada, de Givone.

O sea que te venden la biblioteca que no escogiste, del mismo modo que compraste la casa que no ideaste y de la misma manera que toleras la televisión que no imaginabas o el gobierno por el que no votaste.

¿Y a eso le llaman progreso? […]

Dicen que, en el futuro, 3,500 libros podrán caber en la memoria de uno de esos aparatos novedosos.

No lo dudo. Pienso que eso será perfecto para el minimalismo de lo que vendrá: departamentos estilo Tokio, colmenas-nichos, breves ataúdes surgidos de la falta de agua y la superpoblación. En ese mañana que ojalá no se cumpla sí será bueno que la biblioteca de un lector repose en la mesa de noche, junto al despertador. (Alabanza del libro, César Hildebrandt)

Otra entrada, más entusiasta, es la del integrado Umberto Eco, un viejo favorito mío. Recopilo extractos de una entrevista que fue publicada en La Stampa de Italia, y reproducida en El Comercio:

Los enemigos de los libros son “principalmente los hombres, que los queman, los censuran, los encierran en bibliotecas inaccesibles y condenan a muerte a quienes los han escrito. Y no, como se cree, Internet u otras diabluras”, afirma el literato en una entrevista que publica hoy el diario turinés “La Stampa”.

“Internet enseña a los jóvenes a leer, y sirve para vender un montón de libros”, añade.

Eco (Alessandria, 1932), Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el 2000, apuesta por una estrecha colaboración de las nuevas tecnologías con la literatura y defiende la existencia del libro electrónico, conocido como “e-book”, como forma de soporte de textos.

“Si a su manera el libro electrónico resulta legible, se puede hojear fácilmente, es manejable, capaz de ser leído aunque no se tenga la batería totalmente cargada y, sobre todo, si ésta es duradera, se podrá hablar” del “e-book” como una alternativa, comenta Eco.

“Aún (no he usado ninguno) -continúa-, pero si, por cualquier trabajo, tuviera que transportar diez mil páginas de documentos, lo usaría con mucha satisfacción. Para leer una novela no lo sé. Para mí es importante mojarme el dedo para girar la página”.

El escritor italiano asegura que el libro electrónico puede atraer nuevos lectores, de hecho, comenta que ha sabido de un “hacker” informático que comenzó a leer el “Quijote” de Miguel de Cervantes gracias a este soporte digital.

Según Eco, Internet es la “madre de todas las bibliotecas”, aunque ofrece dos principales diferencias con respecto a los tradicionales lugares de conservación de libros.

“Primero, los libros de una biblioteca muestran, a través del nombre del editor, su grado de credibilidad, y los sitios de Internet sin embargo no”, explica el escritor.

“Segundo -añade-, Internet ofrece también colecciones completas de grandes obras, pero sólo en traducciones libres de derechos (de autor) y no en la más reciente edición crítica. Por eso no va bien para muchas investigaciones de tipo filológico”. (Umberto Eco cree que…, El Comercio)

Este tema debería ser parte de muchas discusiones para los educadores y promotores de lectura.

También:

Iván Thays quiere su Kindle (Notas Moleskine)

Perútags: