Carta desde la selva

Gerardo Seminario, viejo colaborador de este website, envía una crónica desde la selva, desde el mismo lugar de la protesta y paro amazónicos. Digo, para ir primero a las fuentes y luego al análisis político, ¿no? Ya luego veremos si las estructuras o si el cálculo político de los brokers locales, que si el conejo es blanco o negro. Dejo con el texto completo de Gerardo (a ser encontrado en los archivos del morsa):


Foto por Gerardo Seminario

Una Mirada del Paro Indígena Amazónico desde Río Santiago y Santa María de Nieva

Gerardo Seminario Námuch, 17 de mayo, 2009

María no entiende por qué nunca ha recibido un apoyo alimentario del Estado. Cuando el PANFAR era repartido le dijeron que sus hijos estaban bien y no lo necesitaban. Ella veía que eran pequeños, delgados y demasiado tranquilos, pensó pero nunca le confirmaron sí estaban desnutridos. Además ahora se cuestiona por qué, con 9 hijos, 5 menores de 14, durmiendo todos en tres camas del único cuarto de su casa de madera que se cae en partes y sin un ingreso económico fijo, ha sido excluida tres veces del padrón de beneficiarios del Programa Nacional de Apoyo a los Más Pobres JUNTOS.

Mientras conversamos, su sobrina, Ana, una chica joven (20) con sólo un hijo, con secundaria completa, un excelente manejo del español y juicio envidiable, me pregunta sobre algo que ya le fue reiteradamente explicado, pero le sigue causando temor, “Lo que hemos escuchado es que luego de los cuatro años nos van a cobrar el dinero que nos dan, que va a venir el gobierno de EE.UU. y nos va a quitar nuestras cosas, por eso le llaman el sello de la bestia”. La desconfianza de Ana no termina de desaparecer, las explicaciones no son suficientes. El día anterior, David, el mejor promotor local del programa JUNTOS, me contó que él explicaba el origen del dinero -la mayor desconfianza de las madres-, resaltando el rol de recaudación tributaria y distributivo del Estado. Con palabras sencillas, como él, hago lo mismo.

Santa María de Nieva es el límite de la sociedad nacional en la selva norte del Alto Marañón. Lo que he contado previamente pienso que ayuda a ilustrar las distancias y la ausencia y por tanto el nivel de exclusión del Estado en que viven ya ni siquiera los indígenas que hoy protestan, sino otros ciudadanos culturalmente mucho más parecidos a lo que el imaginario nacional aspira sea el peruano promedio. El Estado no está ni en la práctica ni en sus representaciones.

Figurativamente, yo vivo casi al fondo de la botella, pues para salir de Santiago o Santa María de Nieva debo seguir un único, estrecho y largo camino de hasta 13 horas rumbo a Bagua. Para mí, desde el fondo, es mucho más fácil ver lo que bulle, se licua y solidifica dentro que lo que pasa fuera. Probablemente ustedes hayan prestado atención a la tapa de la botella hace algunos días, cuando el enfrentamiento entre pobladores indígenas y fuerzas del orden en el puente Corral Quemado de Bagua.

Permítanme contarles que ese enfrentamiento agitó la botella y ha terminado destapándola por presión. Esta botella es un corredor largo, por tanto no voy a presumir que lo que aquí cuento es la verdad, es sólo la mejor información a la que he podido acceder. En un lugar como este, con luz de forma intermitente, con una radio municipal en sólo un distrito y sin acceso a periódicos, dos minutos de distancia son dos versiones diferentes de un hecho, imagínense lo que son 13 horas, por eso he debido contrastar demasiadas versiones para poder escribir esto.

Durante más de un mes, los pobladores de Santiago y Nieva (no conozco bien la situación de las demás cuencas) han debatido intensamente su participación en el paro indígena amazónico.

En la práctica Santa María de Nieva ya se encontraba parcialmente bloqueada por la toma de un grupo de pobladores de Imaza y otras zonas cercanas, de la estación de bombeo de Petro Perú Nº 6. Como dije, para nosotros esto es un cuello de botella largo, nuestra forma usual de entrar y salir de Bagua. Más allá, en el mismo camino y de forma eventual, otros piquetes te impedían el pase en Nuevo Nazareth, Shushunga y el control de ronda indígena de Wawas. Allí los contingentes eran menores.

Acá la población desconocía la agenda de la lucha, algo sobre las leyes supuestamente derogadas en el paro del año pasado y reclamos más localistas, como el cambio de ubicación de una UGEL, la construcción de un Instituto Superior Tecnológico, la terminación de una carretera, entre otros.

Yo salí rumbo a Chachapoyas el 03 de mayo, con la suerte de que un comerciante local sacaba una chalupa hasta Imaza y me permitía cruzar el bloqueo más impenetrable, la estación Nº 6, el resto del camino, esta vez, estuvo libre, los activistas nos miraban pero no nos detenía, el retorno el día 07 fue igual. Para asegurarme me comuniqué por teléfono con todas las autoridades que pude y me aseguraron que las conversaciones de alcaldes del 02 en Bagua con los representantes de la oficina regional de AIDESEP para Amazonas (ORPIAN) habían llegado a buen puerto y el pase se reabría. Sólo un prudente alcalde me sugería sacar un salvoconducto en ORPIAN. Algo no sonaba bien. Sólo dos minutos después de la conversación recibía por Internet el último comunicado de ORPIAN donde se aseguraba que el acuerdo con los alcaldes indígenas era fortalecer la lucha, una hoja con nombres pero sin firmas.

Ser alcalde indígena es estar entre la espada y la espada, la de tu pueblo y la del Estado.

Mi visita a ORPIAN terminó con una invitación a una reunión logística (de cuya participación me excusé) a realizarse en breve, había gran ebullición y era notorio que las cosas no se habían calmado. Con credencial en mano, lograda luego de argumentar que más hacía por su lucha desde Nieva que desde Lima, retomé mi viaje (de 12 horas esta vez) desde Bagua hasta Santa María de Nieva. Camino libre hasta el encuentro con los rebeldes de la 6.

Por cosas que contaré en breve, fui entendiendo que los piquetes se movían entre la desinformación y la autonomía, los tres primeros (Wawas, Nazaret y Shushunga) más desinformados y el último, la estación, más en la autonomía. ORPIAN ya había logrado integrar para ese momento a los tres primeros, pero la estación, el más importante, más bien parecía dirigido por un grupo de maestros indígenas que se encontraban hasta entonces poco seguros de su línea de mando. Ni ORPIAN, en ese momento pro paro, ni las municipalidades y el conjunto de asentados dirigentes y líderes indígenas que la han estado acompañando, les eran del todo convincentes. Así que allí el comité de lucha tenía su propia regla: “Sólo pasan transeúntes de 6 a 7 de la mañana y de la noche”, regla laxa pues ese día pasaron autos durante toda la mañana y luego de las 7 PM. Por otro lado, la constancia de ORPIAN sólo servía en dos de las tres barricadas de la estación.

Al irnos, un pequeño debate público entre el representante local, quien anunciaba que a partir del día siguiente se bloqueaba totalmente el pase y un representante de ORPIAN quien intentaba cruzar para alcanzar a sus compañeros que el día anterior habían ingresado a negociar el fortalecimiento de la lucha, este último indicaba que el acuerdo momentáneo era más bien abrir el pase. Finalmente me acerco a quien parecía ser el líder, ahora con expresión algo confusa y desorientada y me indica que pasarían sólo quienes tengan aquella constancia que a mí no me había servido.

Aquí atestigüé por primera vez en estos días lo que aparenta ser simple desorganización, pero que pienso debe verse más como consecuencia de un reacomodo político en el movimiento.

Nieva, Marañón, Santiago, Cenepa y hasta el pequeño Domingusa son muy valiosos para el movimiento indígena. Condorcanqui sabe y siente que el relativo éxito del paro del 2008 se debió a su actuación en la estación, Bagua y Corral Quemado.

Los líderes están preocupados. Nieva y Santiago se niega a participar ya hace mucho. En términos generales les indigna no haber recibido una explicación clara de parte de su organización nacional sobre las consecuencias del paro del 2008 ¿Si esa vez ganamos, por qué debemos pelear por lo mismo nuevamente?

Segundo e igual de importante, correos electrónicos con pronunciamientos contradictorios y hasta cartas personales circulan en cantidades a diario, exponiendo divergencias entre antiguos líderes y las actuales dirigencias nacionales. Hay que recordar que AIDESEP es prácticamente hija de esta llamada tierra de los cinco ríos y de sus legendarios líderes.

La población está confundida, circula un fuerte rumor de corrupción en AIDESEP y de ilegitimidad en su dirigencia renovada. El rumor empieza con anuncios públicos en medios nacionales por líderes y empleados de la organización que por equis razones ya no la integran, pero pronto se suman a él líderes regionales, como el propio –ahora- ex presidente de ORPIAN. Mientras, esta organización tiene sus propios problemas, que en realidad aquejan a toda la organización en diferentes niveles (existen retrasos en los recambios de las directivas, convocatorias a asambleas y renovación de líderes). En niveles más pequeños esto afecta incluso al legendario Consejo Aguaruna Huambisa (CAH). De pronto, viejos y nuevos líderes llegan a un nivel casi confrontacional y el recambio se da.

Los líderes legendarios están desgastados y circula el rumor de que han querido dar un golpe a AIDESEP, en lo que ellos llaman una reunión de evaluación y AIDESEP, con convocatoria a la policía, denomina intento de toma de local. Allí por lo menos 4 expresidentes de la organización y varios otros exdirigentes parecen haber perdido, no sé si sólo momentáneamente, niveles importantes de legitimidad.

En este clima de desconfianza, la suspicacia es si no estarían tras los fondos que cierta cooperación -que se mueve entre la ampliación de la democracia a través de la inclusión política del movimiento indígena y otra de un corte más sencillamente romántico indigenista- canaliza a AIDESEP con renovadas fuerzas desde el éxito del paro del 2008.

Todo esto lo saben, escuchan y conversan indígenas e hispanohablantes de Condorcanqui.

Finalmente la comisión de ORPIAN llega y en dos días su trabajo, por lo menos a nivel del Santiago, resulta infructuoso. La comisión de ORPIAN se ha renovado (en cierto sentido), ella y AIDESEP han salido fortalecidos de la lucha frente a la reunión de evaluación o intento de toma, como prefieran llamarlo, y de la retoma del local de ORPIAN. El CAH ha cambiado de dirigencia, a nivel local los comités de lucha comienzan (momentáneamente) a tener más peso que las organizaciones de base. Pero en Santiago no se convencen, sólo la nueva federación, la FABS (Federación Aguaruna del Bajo Santiago) parece en disposición inminente a salir rumbo a la estación. Es interesante resaltar que por su ubicación geográfica, esta federación representa comunidades que se sienten más directamente amenazadas por la exploración del lote 116 en el río Domingusa, cuyos posibles pozos colindan con los límites de la comunidad de Belén.

Sólo un día después, cuando todos dábamos por sentado el paro se desarmaba a nivel Condorcanqui, la botella se destapa. La inforamción que circula es que hay un muerto, tres desaparecido y que la dirigencia está detenida, entre ellos un hermano local.

La población de algunas comunidades toma sus peques y canoas y baja a la capital distrital de Río Santiago. Obligan al alcalde y al director del área de educación a cerrar sus locales, les entregan sus nanquis, los pintan con achitoe y empieza la asamblea.

El tema ha cambiado. Hay una realidad que existía, que es verdad y se les ha ocultado, el paro es esa realidad, sus hermanos estaban ahí en Bagua y en la estación Nº 6 solos desde hace un mes y hoy se han enfrentado en Corral Quemado y hay un muerto (en realidad no hubieron muertos) ¿Por qué se nos ocultó la verdad? ¿Quién lo hizo?

Lamentablemente ya no hay tiempo para los niveles organizativos del paro pasado, pero finalmente, luego de unos 4 días de movimiento, ayer 3 camiones han salido desbordantes a la estación, que a partir de hoy será un bunker. Mañana un bote más trae gente para unirse a la que no pudo salir ayer. Los de Cenepa han ido de frente por Imaza, más gente de allí mismo y otros sectores se unirán. Si no deciden movilizarse a Bagua, calculo que unos 2000 indígenas son para este momento los nuevos dueños de la estación.

¿Y por qué protestan? Es verdad, hay desconocimiento de los Decretos. El discurso general va por el reconocimiento y la inclusión con respeto a la diferencia. No se expresa en un análisis jurídico legal, aunque ahora hay mucha preocupación por informarse, por estudiar los decretos.

El reclamo va por la falta de consulta, la protesta es porque nos engañaron cuando nos dijeron que ya las habían derogado en el 2008.

El análisis del constitucionalista Francisco Eguiguren, realizado el año pasado por encargo de Oxfam América, apunta al carácter inconstitucional de las mismas, al haberse excedido en atribuciones el ejecutivo sobre la delegación de facultades que el legislativo le otorgó. Si bien las leyes están en un marco de temas, se ha apostado por cambios tan extensos como la reforma del aparto del Estado, entre otros, que no son materia de delegación de facultades.

El estudio realizado por la comisión especial convocada por la CPAAAAE del Congreso de la república es más claro y señala no sólo su carácter inconstitucional, sino también la forma de afectación directa sobre el territorio ocupado por población indígena; por ejemplo los cambios en la denominación de tierras eriazas, en los regímenes de control de agua, en las entidades encargadas de titular predios y sus facultades y periodos, en la promoción del cambio de uso de las tierras cuya capacidad de uso mayor sea de aptitud forestal al régimen agrario, con lo que promovería la deforestación de los bosques para dar paso a plantaciones de monocultivos. Estas leyes estarían concatenadas predisponiendo la disposición de las tierras de la amazonía para la actividad agrícola comercial privada de grandes dimensiones, lo que coincide con la abiertamente declarada política pública del actual gobierno. El problema es que tiene consecuencias medio ambientales notorias producto del desconocimiento de la realidad amazónica por parte de quienes formulan las leyes e impactos sociales graves producto también del desconocimiento sobre la diversidad cultural del Perú.

Desconocimiento e ideología en una concatenación perversa.

Hay que señalar que según nuestra constitución el Estado peruano es un estado pluricultural. Me imagino que cuando nuestros padres de la patria leen esto en nuestra constitución se dicen: “… si pues, acá hay un montón de indios que visten distinto y viven en el bosque, pobrecitos, ¡hay que llevarles el desarrollo!”. A los padres de la patria, legisladores, ministros, presidente y sociedad nacional en general, hay que aclararles que el reconocimiento de una sociedad pluricultural implica el desarrollo de políticas interculturales. Que imagino es algo complicado de comprender.

Interculturalidad es en esencia dialogo, entre gente que por haber vivido en contextos diferentes saben y hacen las cosas de manera distinta. Dia-logo, que quiere decir: ir a través del conocimiento, implica que yo puedo apropiarme de tus saberes y tú de los míos y podemos usarlos y trasformarlos o crear conocimientos nuevos. Es en esencia la riqueza que está detrás de aquellas veces que hemos tenido la oportunidad de conocer a alguien muy estimulante que ha cambiado en algo nuestras vidas.

Bueno, no quiero cansarlos con ejemplos, sólo diré que eso es posible entre las políticas y las instituciones estatales y las reglas, instituciones y tradiciones de los pueblos indígenas. Créanme que existen ejemplos e incluso ejemplos locales que muestran que individuos y colectividades pueden enriquecerse (y no sólo en un lato sentido economicista) de un diálogo respetuoso y sin intenciones impositivas.

Esto es algo que debe aprender el presidente de la republica, el premier, su gabinete, el presidente del congreso y la sociedad nacional. También lo debe aprender el presidente de AIDESEP, sus asesores, los presidentes y directivas de sus organizaciones regionales de las grandes federaciones y las federaciones de cuenca, de las pequeñas organizaciones de base, los comuneros y la población hispanohablante que vive con mucho derecho asentada en estos territorios en muchos casos desde su nacimiento.

Porque las enriquecedoras experiencias (y tal vez conviene pensar en la riqueza de la diversidad natural para imaginar de qué hablo) a que me refiero existen, pero por ahora prima el prejuicio y la incomprensión.

Piénsese para quién hablaba, con mesura y aparentes muestras de disposición al diálogo, el gabinete en pleno hace dos días. Se dirigía a la llamada sociedad nacional y entre otros querría mostrar claramente que el Estado sí está dispuesto a dialogar y su intención es fortalecer la democracia. No hablaba para los 500 indígenas que en la plaza de Juan Velasco buscaban radios y TV para escucharlo. Ellos, con sus nanquis (lanzas) en mano, pintados de negro y rojo y otros colores, escucharon cómo se les decía intransigentes, irracionales, manipulados, ignorantes y finalmente… minoría, y que, finalmente, lo que interesa es el bien de la mayoría, no el de ustedes.

Un hombre como el premier debiese saber que la democracia es una herramienta para el buen gobierno, un buen gobierno que garantice derechos a todos los ciudadanos y no la dictadura de la mayoría o de la minoría. Esto mismo lo debe aprender el pueblo, por ejemplo los dirigentes de los comités de lucha y los hispanohablantes de Santa María de Nieva, pues los primeros en este momento por ser supuesta mayoría conculcan derechos y los segundos, al pensarse bajo particulares circunstancias también mayoría, entran en comportamientos provocativos. Si minoría no se refiere a cantidad sino a acceso a poder, aquí todos somos mayoría y minoría.

Nuestros gobernantes, en conferencia, por política o ignorancia, han alimentado los prejuicios de la sociedad nacional hacia las poblaciones indígenas, junto con la indignación y sensación de exclusión de estos últimos.

Mientras, el presidente de AIDESEP, leía un hermoso documento que luego no podía sostener con sus propias palabras. Él hablaba para las organizaciones de la sociedad civil nacional e internacional que lo pueden respaldar. También buscó legitimar su representación con la autoridad que le puede dar una convocatoria a una “insurgencia”

No creo que los hermanos indígenas estén tan convencidos de la conveniencia de esta medida como la sociedad nacional lo está de la intransigencia de AIDESEP. Después de todo, El Estado Nacional tiene muchas más herramientas y un gran caldo de cultivo (el generalizado prejuicio hacia el indígena) para fijar sus argumentos.

Se dejó también correr el rumor de la manipulación. Una vez más nuestras autoridades y la población en general se pregunta ¿Quién los engaña y maneja? ¿De dónde sale el dinero para movilizarse?

Al igual que el año pasado les pediré que no se sorprendan tanto, el plátano y la yuca acá sobran, la gente está acostumbrada a dormir en condiciones bastante diferentes a nuestros colchones Comfort reforzados que vende SAGA, se curan con plantas medicinales y son trabajadores y caminantes fuertes, Quiéranlo o no, los comerciantes mestizos locales aportan los botes y camiones y por eso es que la movilización demora en empezar y es más fácil salir que luego volver. Los negociantes ponen sacos de arroz, menestras, combustible. Toda institución deberá demostrar algún nivel de compromiso para con el paro, por más mínimo que sea. No se imaginen las casas del Alba o a Ollanta. Él más bien se quiere montar en esta movilización y al gobierno le conviene que ustedes crean que él y Chávez están detrás de todo esto.

¿Y si no es el dinero, si son las ideas? Igualmente, por lo que he narrado hasta ahora un buen lector detectará que la agenda indígena es otra. Está estrechamente relacionada al mantenimiento de su territorialidad, que garantiza la reproducción de su cultura y por tanto de la vida de cada individuo que la lleva encima y adentro y la valora como buena, tanto o más de lo que ustedes valoran la suya en ese sentido.

Se me argumentará que esto último es un romanticismo, pues ahora el indígena inserto en la economía nacional, ha cambiado su relación con el bosque y ya no es garantía de esa vida, de su sostenibilidad y de esa relación armónica que menciono.

Y en parte tienen razón y en parte están errados. Quien vive en una comunidad sabrá sin duda que el indígena (el condorcanquino por lo menos) vive aún del bosque y lo protege, que la sobreexplotación es algo relativamente nuevo que a ellos también preocupa y que, sí, un sector anhela una mayor inserción al mercado, pero no termina de acercarse a él pues tiene miedo y conoce de otras experiencias fatídicas para pueblos indígenas. Entonces, sobre este tema, ellos quieren más diálogo, más alternativas y que su punto de vista sea escuchado y que el Estado les ayude a encontrar alternativas en vez de pretender desaparecerlos al dejar ambiguas puertas legales abiertas para negociar su bosque y con él su cultura y con ella la identidad, la forma de vida propia y libre de cada individuo.

No vale en esto, para mencionar solamente algo de teoría antropológica, quedarse con una mirada primordialista de la cultura (“la comunidad de sentimientos que los enlaza y moviliza”), tampoco sirve de mucho una visión instrumentalista o estratégica (la ramplona idea de que son manipulados y se acabó), hay otras diferentes explicaciones de la etnicidad y todas juntas develan alguna parte del problema, pero probablemente no todo.

Pienso que en este punto, un buen primer paso sería un acuerdo para deponer la medida de fuerza, aunque eso no signifique la desmovilización en ambos lados. Sentarnos y decidir dejar el libre paso, no intervenirnos, levantar el Estado de Emergencia y la llamada Insurgencia y el no intentar hacer uso de nuestros contingentes para tomar posiciones.

Inmediatamente reanudar un diálogo, pero uno equitativo. Normas escritas ni en awajun ni en wampis, ni en español, sino en otro idioma que sólo unos pocos abogados logran entender, no permiten el diálogo. También una Mesa donde yo soy una evidente minoría, pues la otra organización indígena nacional está evidentemente parcializada hacia el gobierno, no es el espacio más adecuado. El diálogo requiere condiciones equitativas, de equilibrio de fuerzas y disposición para ceder posiciones, y esto imagino ambas partes lo sabe.

Servido. Ah, en la carta de Gerardo cuenta que “El acceso a internet ha sido prohibido…”. Digo, para seguir discutiendo esto del acceso a la información, etc.

También:
Sobre la huelga indígena amazónica (Víctor Caballero en Virtù e fortuna)

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