Tres hechos sobre la prensa y la responsabilidad (pública). Discusión al final.

1. La prensa y la gripe AH1N1: Cada día, en los titulares de los diarios, es uno o dos infectados más por esta nueva gripe. Desigual tratamiento a los muertos por el frío en el sur. Criterios periodísticos. Aquí el comentario del doctor Elmer Huerta:

“…espero que ustedes se hayan dado cuenta que esta famosa gripe AH1N1 no es más que una gripe común y corriente y que tiene una letalidad del 0.8%, lo cual significa que de 100 personas atacadas, 99 sobreviven. Hay mas probabilidades de morir atropellado por una combi que de enfermarse y mucho menos morir por la gripe AH1N1. Somos víctimas del pánico creado por medios de comunicación sedientos de trasmitir información sensacionalista, episódica y sin criterio de perspectiva.

Quiero compartir con ustedes estos dos artículos que denuncian precisamente esa situación de “rehenes de los medios de comunicación” en la que hemos lamentablemente caído en las últimas semanas.

El primero es del Dr. Marc Siegel de la Universidad de Medicina de Nueva York. El segundo es del columnista Jorge Camil del diario La Jornada de México.

Y si usted todavía se pregunta si las inútiles mascarillas son necesarias, comparto este artículo.

Me parece increíble que los medios de comunicación hayan quedado tan deslumbrados con la gripe AH1N1 que se han quedado ciegos para ver cómo el frío y la indiferencia ocasionan más muertes en niños andinos que todas las muertes causadas en el mundo entero por la famosa gripe AH1N1.” (Pánico mediático, Cuida tu salud, Elmer Huerta)

2. La hija “desnaturalizada”: Giuliana Llamoja, que asesinó a su madre hace unos años, salió en libertad. La prensa necesita saber qué piensa ahora. Es cosificada por la maquinaria mediática inmediatamente, como el caso lejano pero similar de Clímaco Basombrío. Aquí el comentario de Rocío Silva Santisteban:

El periodismo tabloide de lectoría vertical frente al kiosco se lanzará nuevamente a buscar la primicia con algún elemento que delate algo nuevo en el caso resuelto de Giuliana Llamoja ahora que está en libertad. En efecto, este jueves el 28 Juzgado Penal de Lima, dirigido por la jueza Sonia Salvador Ludeña, declaró procedente su solicitud de semilibertad tras haber cumplido un tercio de la condena de 12 años por homicidio. Esa misma noche en el programa Hora 20, de Radio San Borja, los dos conductores discutían sobre una supuesta magnanimidad de la justicia en relación con este caso: “ahora todos dicen pobrecita, pero asesinó a su propia madre de 65 puñaladas”.

Por supuesto que la red está llena de referencias a Giuliana Llamoja dentro de páginas web que la fichan, por ejemplo, en una lista nacional de “Malvadas 1” o que imaginan páginas de su diario en el Hi5. Hasta un psicólogo radial se atrevió a diagnosticar su caso diciendo que “existía una alianza muy fuerte con el padre y la madre era menospreciada”. (Giuliana, Kolumna Okupa, Rocío Silva Santisteban)

3. El chuño affaire: Tres periodistas en un magazine cultural en un canal de cable comentan sobre la presencia de dos actrices en el festival de Cannes. Dos de ellos (Jimena Lindo y Renzo Schuller) se refieren a las actrices (Magaly Solier y Norma Martínez), parte en tono de chacota, parte en tono de inside joke, parte en tono despectivo, que ellas se encontrarían vendiendo chompas o chullos (que fue lo que escuché, ver video más abajo). Saltan los reflejos anti-racismo, en la prensa primero (en el diario El Popular, que ya sacó lo publicado, pero gracias a internet, existe el caché de Google) y luego en distintas redes sociales.

¿Qué fue lo que quisieron decir? Más que una referencia directa hacia nuestra mejor actriz del momento, la mala broma hacía referencia a la situación de los peruanos en general: cuando estamos afuera lavamos platos, vendemos chompas o chullos, etc. Ya decía Nelson Manrique que el nuestro es un racismo particular, donde no solamente se trata de una cuestión fenotípica sino de también algo cultural. Lamentable chiste, sobre todo porque los inside jokes son eso, para adentro y no para ser públicos. De otro modo, asume tu responsabilidad.

Mientras se discute sobre la necesidad de auto-regular la red, pasan estas cosas cotidianamente en los medios masivos. Que los medios masivos, además, hayan puesto a su disposición distintos canales de feedback con sus lectores/clientes/consumidores (a través de blogs, cuentas en Facebook, en Twitter), también desnuda la maquinaria mediática. La prensa (en los tiempos de las encuestas de popularidad quincenales) puede contribuir a la ejecución (o no) de alguna política social, que alguien permanezca en la cárcel o que un sentido común se refuerce.

Luego, cuando ocurren momentos extraños (como el de la muerte de Álvaro Ugaz, por ejemplo), se da la sensación de que algo está fallando en la máquina y salta la sensación de que detrás de todo esto hay una conspiración de periodistas, dueños de medios y gente del poder.

Como vemos, nada de esto es gratuito. Hay demasiado por qué sospechar que el periodismo en el Perú no está haciendo bien las cosas.

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