General Velasco Alvarado. Fuente: Kalipedia

La toma de Panamericana por parte de una comisión interventora ad-hoc de la SUNAT ha llevado a muchos a levantar varios estribillos: Estatización (con el recuerdo de intento de estatización de la banca del primer gobierno aprista), Chavismo (por esto del control de los medios de comunicación), Velasquismo (por lo mismo), etc.

(En realidad, viendo a Roque Benavides y a Pablo Cateriano allí, yo veo más una muy posible fujimorización de los contenidos, pero en fin).

El espectro radiofónico es propiedad del Perú, administrado en primera instancia por el estado y entregado en concesión. No es propiedad de privados. No existe regulación alguna sobre el usufructo de este bien común y se asume que el libre mercado va a resolver el problema. Cito a Eduardo Villanueva sobre el tema:

Dentro de la lógica de mercado, la única regulación posible del espectro una vez que se ha otorgado la licencia cae dentro de la libre competencia, esto es, a afirmar que la defensa del ciudadano ha sido reemplazada por la defensa del consumidor. No hay una consideración del mal usufructo del bien común
por el licenciatario, ni tampoco provisión alguna de retribuir al conjunto de propietarios del espectro, los ciudadanos, por los beneficios que se obtienen del recurso. (La administración del espectro de frecuencias como reflejo de una política de comunicaciones, Eduardo Villanueva Mansilla)

Es un modelo bastante parecido (o copiado) al norteamericano, mucho más que al inglés (básicamente, los dos modelos de televisión, Burke y Briggs, 2002).

En realidad, hacía tiempo que se debió retirar las licencias a varios canales (que estafaron a muchos con el cuento del accionariado difundido, o que no pagaban impuestos o incumplían con sus trabajadores). Durante el gobierno de Alejandro Toledo hubo la oportunidad de replantear los términos de contrato para las licencias de uso de la señal. No se dio, porque varios de los dueños de los medios de comunicación negociaron por lo bajo sus contenidos (como, por ejemplo, el siempre adaptable Genaro Delgado Parker).

Ahora se encuentra un momento político complejo, donde desde algunos sectores empresarios existe la preocupación de que alguien ajeno al modelo se encarame en las próximas elecciones (preocupación o temor fundado o infundado, poco importa aquí).

En realidad lo que debería preocupar no es tanto la estatización (o recuperación) de la señal (que es bien común de todos los peruanos), sino la arbitrariedad para elegir a sus administradores. Lo cual debería también llevar a alguna reflexión también sobre la administración del canal del estado, la elección de su comité editorial, etc. (lo mismo que debería discutirse el fin del diario El Peruano, hoy por hoy un medio de difusión de las obras y logros, subjetivamente hablando, del gobierno de turno).

Pero, claro, nos preocupamos más sobre que esto es una vuelta a Velasco, y qué miedo el velasquismo.

Más. Picado de frases de César Hildebrandt:

“La pregunta es ahora por qué la Sunat no embarga y administra a Frecuencia Latina, que le debe 54 millones de soles que se niega a pagar desde hace más de cinco años. […] Cuando América TV entró en insolvencia y se sometió a un proceso concursal, también le debía millones de soles a la SUNAT. Fueron, sin embargo, los diarios “El Comercio” y “La República” los que se hicieron dueños del canal. En el peor de los casos, esa habría sido una salida bastante menos mafiosa que la elegida por García.” (El canalazo, César Hildebrandt).

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