I forget what eight was for
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1. Escribir en la red: Uno de mis divertimentos es revisar las estadísticas del site. Entre las varias cosas que uno encuentra, se puede descubrir la forma cómo la gente escribe y consulta y llega a algún destino. En unos casos, hay personas que realizan la consulta directa al buscador de Google, como si hubiera realmente una persona detrás respondiendo. De ese modo, se le pregunta a Google, por ejemplo, “dónde están los mejores huariques de lima”, cuando quizá (poniéndonos cachacos de la lengua digital) lo “correcto” debió ser “mejores huariques de lima”, y tratar de ver alguna coincidencia de palabras con algún sitio web.

Otro caso es de aquellos que han reemplazado la barra de direcciones con el buscador de Google. No son pocos los visitantes que llegan a este sitio web escribiendo “elmorsa.com” directamente sobre el buscador.

(En algunas pruebas de usabilidad para otras webs he visto algo similar. La gente se siente más cómoda buscando información en Google que en los propios buscadores internos de las webs).

Aclaremos que no existe “lo correcto” al momento de escribir (ni en papel, ni en la web). Cada uno va encontrando sus formas de relacionarse con el medio, de adaptar el medio a sus fines, en otras palabras, de usar el medio. Este uso real puede contradecirse con el uso ideal inicial, pero es en esa tensión que (a veces) surgen nuevas iniciativas, nuevas herramientas y nuevas exploraciones.

En cierto modo, el hype web del mes pasado, el buscador Wolfram Alpha, trata de responder a estas literacidades o usos sociales de la red. Un buscador que además (o sobre todo) es un sistema de consultas y respuestas. (Antes, la gente de Google, totalmente consciente del uso de su buscador, integró la barra de direcciones con la caja de consultas para su explorador y buscador simultáneo Google Chrome). Wolfram Alpha se volvió inmediatamente en la delicia geek (incluso, se ha diseñado un add-on para Firefox que combina los resultados de Google y Wolfram Alpha, lo cual me parece delicioso).

Las implicancias de todo esto sobre la educación son enormes. En los colegios, los profesores les dicen a sus alumnos a buscar información para sus tareas y ellos escriben directamente la pregunta en Google y llegan, por lo general, a Wikipedia, con información, muchas veces no corroborada o sustentada en fuentes. Ese fue el alcance del famoso Plan Huascarán del gobierno anterior y, sospecho (ojalá me equivoque), el final del proyecto OLPC en Perú (¿alguien sabe cómo va?). Los buscadores han reemplazado a los ficheros de las (inexistentes) bibliotecas. De hecho, aquí hay un campo enorme para el desarrollo de contenidos por parte del estado, contenidos y motores de búsqueda. Quizá en un próximo gobierno, quién sabe.

(De todas maneras, todo apunta a lo que debería ser la web ideal: Una página en blanco y solamente un buscador y un ícono para suscripciones por RSS. El futuro está cerca. Skynet vive).

2. Analógico: Lo ocurrido con Canal 5/Panamericana muestra la precariedad del sistema televisivo peruano. El modelo nuestro apunta a que los televidentes son más consumidores que ciudadanos y que, por ende, este sea un lío privado y no uno donde un bien común (la señal, que nos pertenece a todos) se encuentre en juego. Líos privados que además imponen sus reglas al sector público (y no al revés), donde la SUNAT, Indecopi y otros organismos autónomos responden más a lobbies de empresarios que a imponer autoridad y unas reglas de juego claras.

Que esto ocurra cuando además cuando se acaba de escoger el estándar para la televisión digital y cuando hacía poco el Ministerio de Transporte y Comunicaciones reconocía que los operadores de tv actuales estaban en nada. Y eso porque, si uno relee el libro de Fernando Vivas sobre la historia de la televisión, no solamente entenderá mejor el modelo de uso de las señales radiofónicas, sino también la relación de clientelaje casi permanente entre la televisión y el poder (económico, político). Ampliar la oferta de señal implica también que los actuales operadores pierdan poder (de negociación con el estado y el sector económico). Complicado y es urgente un debate.

3. La Mula Pe. Este sitio web también es “punto pe“. La Mula es el nuevo proyecto de la RCP (aquella que creara el concepto de cabina pública a inicios de los noventas). Como no me gusta para nada el término de periodismo ciudadano, entiendo que la idea es fortalecer una red de periodistas a nivel nacional como también involucrar a los internautas a dicha red. Es un proyecto periodístico, de periodismo digital, de interacción y formación de una comunidad de periodistas y comunidadores de oficio con prosumidores de información.

También tiene como objetivo lanzar el “punto pe” como dominio nacional, como marca del país. Más allá del genérico punto com, el punto pe para posicionar el producto web en la gran red.

(De todas maneras, este sitio se maneja con los dos dominios. Es indistinto llegar a través de elmorsa.com como por elmorsa.pe, así que no nos hemos mudado, ahora tenemos dos direcciones para un mismo lugar).

4. Monkey Island. El.mejor.juego.de.la.historia. Lucasarts relanza El secreto de Monkey Island a través de una edición especial y promete relanzar el juego a través de una versión por episodios. (Lo hizo antes con Sam and Max). Ah, dicho sea de paso, Wolfram Alpha no sabe cuál es el secreto de Monkey Island. Es más, no tiene idea.

Literacidad, televisión, lamula.pe, Monkey Island. Un bonito viernes digital.

(Los invito también a leer el Viernes Digital de Piero en Dark Claw’ Razor. Creo que esto debería ser un tag, para tener una suerte de fanzine descentralizado, interconectado y remezclado)

Perutags: