Luego de Bagua

Mañana sale la Revista Agraria número 108 (como cada último miércoles de cada mes, gratis con La República), y el número está muy bueno (disculparán el publicherry). Comentarios varios de Anthony Bebbington, James Regan, Carlos Rivadeneyra, Laureano del Castillo y un servidor sobre lo sucedido y las posibles consecuencias. Número especial además, porque mañana se celebran los 40 años de la Reforma Agraria, incluyéndose una entrevista a Guillermo Figallo, primer miembro del Tribunal Agrario, a Benjamín Samanez Concha, Director General de Reforma Agraria. Buen número que se puede encontrar en formato digital aquí.

Más bien, comparto el breve artículo publicado con el número 108 de la Revista Agraria.

El gobierno ha derogado ya los decretos legislativos 1064 y la 1090 y levantado el estado de emergencia en la selva peruana, a raíz de las reuniones que sostiene Yehude Simon, presidente del Consejo de Ministros, con los apus amazónicas. Tardío diálogo que ha costado la vida de decenas de personas, civiles y miembros de las fuerzas del orden.

Una lectura de lo ocurrido debería dar cuenta de la exclusión y marginación en la que vive la población awajún-wampis. Que efectivamente esta es una perla más dentro de un proceso de colonización de la selva peruana, que viene de siglos atrás. Lo cual coloca al actual gobierno a la altura de tantos otros gobiernos anteriores que han visto a la amazonía como un lugar vacío, rico en recursos para explotar. De allí que se refuerce la idea que el Perú es “un país mendigo sentado en un banco de oro” y que existen ahora “perros del hortelano” que impiden el usufructo de tal reserva. Por supuesto, que lo que se deduce de tal interpretación es que los nativos amazónicos lucharon por su territorio en contra de posibles y seguras expropiaciones. De allí que se explique la indignación de los awajún-wampis, el bloqueo de las carreteras y, en fin, la violencia ocurrida.

La otra lectura, evidentemente, ha sido promovida por el gobierno y es la del buen salvaje manipulado por oscuras organizaciones no gubernamentales extranjeras y nacionales.

La solución encontrada, de hecho, suena a un triunfo a medias para todas las partes del conflicto. Por un lado, es un logro para las comunidades amazónicas (las que se sentaron a negociar con Simon); así, luego de meses de lucha, han logrado hacer que el gobierno retroceda y es seguro que en otras partes del país, otras comunidades verán el camino iniciado por AIDESEP como el más exitoso (a pesar de los altísimos costos humanos). Por el otro, porque el ala más dura del gobierno, la prensa y el empresariado (aquellos que pedían prácticamente que se bombardee la selva con napalm) han quedado fuera de juego. Ha sido este el gol del honor de un primer ministro convertido en un muerto político.

Lo importante es ver lo que se viene. Las comunidades amazónicas han abierto un camino (abierto por otras movilizaciones previas) para la acción y la protesta con resultados. Difícilmente el gobierno va a poder actuar represivamente como se quiso hacer el último 5 de junio. Lo otro, es la recurrente constatación de que el congreso no es el espacio para la búsqueda de diálogos y consensos políticos. Más bien, el espacio naturalizado (por reacción antes que por iniciativa propia) son las mesas de diálogo ad hoc.

Las comunidades amazónicas han logrado un importante paso en la búsqueda del reconocimiento ciudadano. Que esto haya ocurrido con decenas de muertos es algo que todos los peruanos debemos lamentar. La agenda está en su cancha y no en palacio de gobierno. (Luego de Bagua, ¿qué?, Revista Agraria)

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3 thoughts on “Luego de Bagua

  1. Se me ocurre que si el gobierno cambia esos cócteles con Dionisio Romero por diálogos con Manuin, les puede ir mejor.

    Pero es casi una quimera…
    si eso pasara, seguro vemos a MVLL con su vinchita, reclamando libertad.

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