Massé, el aceitoso

viernes digital 007

Armando Massé mashups Boogie el aceitoso. Fuente: Aquí

Hace semanas que hablamos sobre el sobreimpuesto (“compensación a la copia privada le llaman”) que se busca imponer a los dispositivos de almacenamiento (en realidad comenzó con el post sobre la “ofensiva antipirata”). Veamos lo que dice el presidente ejecutivo de APDAYC, Armando Massé:

Los millones de celulares y ordenadores de cómputo que hay en el Perú son capaces de grabar y reproducir diferentes obras de propiedad intelectual que generan derechos y que son puestos para el disfrute de la sociedad, previa adquisición de estos aparatos electrónicos y telefónicos que tendrían un mínimo valor si no tuviesen el contenido de propiedad intelectual que es lo que finalmente a la gente le interesa. […]

Pues bien, el pago de la Copia Privada es la compensación mínima y básica que la industria está obligada a pagar a los creadores de toda esta propiedad intelectual y no pretender beneficiarse de la explotación de estos derechos que incluyen en sus servicios… (No hay peor ciego, Armando Massé)

Ojo. “Compensación mínima y básica”. Lo que significa que APDAYC nos va a robar de antemano por equipos cuyo fin no se ha dispuesto aún. Si el pago significara que luego de realizarlo, yo puedo hacer las copias digitales que me vengan en gana, quién sabe, yo estaría de acuerdo. Por qué no. Un único pago por el disco duro de 1 terabyte para compensar a los creadores de toda esa propiedad intelectual y a bajar música y películas feliz.

En todo caso, la gente de Blawyer.org (abogados/bloggers) explicó los posibles efectos de este pago impositivo. Leamos:

Primero, altera los mercados de los de los dispositivos y soportes afectados, generando como efecto inmediato, una elevación de los precios que afecta negativamente a los fabricantes e importadores por la previsible reducción de la demanda. Recordemos que un aumento en el precio de un bien genera una caída en la cantidad demandada.

Segundo, parecería que Massé cree que la compensación sólo repercute en la industria que fabrica o distribuye estos equipos. Olvida que la teoría económica nos dice que es irrelevante que la compensación recaiga formalmente sobre los fabricantes, importadores o consumidores. La carga se repartirá entre todos, con unas proporciones que dependen de la elasticidad de la oferta y la demanda. Este fenómeno se conoce como teoría de la imposición.

Tercero, Los sistemas fiscales modernos tratan de evitar el problema de la doble imposición. Es decir, que un mismo hecho imponible esté gravado más de una vez. En este caso, ante un mismo hecho, como podría ser realizar una copia privada de un CD original que ya pagó compensación por copia privada al importarse el soporte, también estarían sujetos a dicho pago el soporte que servirá para grabar la copia y también los dispositivos utilizados para escuchar o ver dicha copia. (Compensación por copia privada y eficiencia económica, Blawyer.org)

Ocram Sifuentes, en su columna de Perú21, tomó estos puntos de partida para criticar a Massé y su propuesta, y más bien, levantando la figura del copyleft, esta iniciativa de Lawrence Lessig que no promueve la piratería masiva (como sostiene antojadizamente Massé), sino, por el contrario, que los autores decidan qué va a pasar luego con sus obras. Es decir, si los autores deciden que sus obras sean de dominio público, perfecto.

Si los autores quieren que sea usada solo para fines educativos, lo máximo. Etc. Es, contrario a lo que se piensa, una iniciativa anti-pirata porque Lessig no quiere obligar a todos a pasarse a su propuesta. Si alguien quiere seguir siendo pro-copyright, está en su derecho, dice Lessig.

La respuesta de Massé es manipuladora y amenazante. Manipuladora, porque no entra a discutir la idea del copyleft (lo llama “bluff”, sin mayor argumento) y amenazante porque termina de la siguiente manera:

Y dígale a su amigo Yog que efectivamente nunca he pirateado una canción por Internet… ¿y usted? (Un Marco sin fuentes, Armando Massé)

(Dicho sea de paso, Armando Massé no es Presidente de APDAYC. Su cargo es Presidente… Ejecutivo).

De hecho, esto recién comienza y no me sorprendería ver a Massé tratando de aplicar el arresto ciudadano en Polvos Azules. (Claro, y luego siendo desalojado por la policía).

También:
Massé contra el mundo (Camara de Gas)
¿Derecho a la propiedad privada o la cultura? (Casi un blog)
Y nadie nos quitará lo pirateado (Mil demonios)
Derechos de autor: ¿fotocopiar o no fotocopiar? (elmorsa.pe)
Armando se Massera (Cholorock)
Los dinosaurios no quieren desaparecer (Invazor C)

Actualización: Marco Sifuentes responde con ¿Quién le teme a APDAYC?. Rescato un párrafo de actualidad: “De hecho, uno de los mejores amigos de Alan García, Ricardo Ghibelini -flamente jefe de IRTP- ha decidido eliminar los noticieros de Radio Nacional para que la radio que pagamos con nuestros impuestos sea tomada por Apdayc.”

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22 thoughts on “Massé, el aceitoso

  1. Se nota que Masse esta muy influenciado por la SGAE española, no solo en los potenciales metodos sino en el uso de “ordenadores”.

    Este es el tiempo de poner el debate en movimiento, pues sino nos encontraremos en escenarios como el de USA y USA en que estas entidades pasan el dia a dia a punta de meter miedo al ciudadano, y claro… quitandole su dinero sin preguntar.
    Mirar: http://www.enriquedans.com/tag/intellectual-property

  2. Estimado señor Bustamante:

    1. A pesar que pertenezco (por obligación) a la APDAYC puedo decir que tiene cosas sumamente extrañas por decir lo menos. En los últimos años, desde el fujimorismo, esa entidad que apenas tenía un local en Miraflores hoy cuenta con un sinnúmero de propiedades en todos los distritos de Lima y en varios lugares del Perú. ¿De dónde salió todo esto? ¿Por qué el señor Balleumbrosio murió en la miseria? ¿Por qué entonces tantas viejas glorias del criollismo siguen en las mismas? Misterio.

    2. Por otro lado, la última vez que organicé mi propio espectáculo en un local público (y no lo he vuelto a hacer por esa razón) tuve que abonar S/. 250 para interpretar mis propias canciones. De nada sirvió que yo fuera miembro con carné y todo. Me dijeron que me lo devolverían no sé cómo porque hasta ahora no ha sucedido. Y eso que esta cantidad fue la tercera parte de lo que me pedían. Supongo que fui parte, sin quererlo, de una coima o algo parecido, pues esa rebaja tiene toda la apariencia de haber sido ilegal. Entonces que no se piense que por ser agremiados no pagamos. Es algo inexplicable y todo se lo debemos a una ley que lo permite.

    3. La conclusión es que el delito moderno no es el que se hace contra la ley, sino el que se comete con la ley en la mano, aquella que ha sido exprofesamente hecha a la medida del delincuente. El gobierno actual es una muestra fehaciente de cómo se cometen los peores delitos previamente creando la ley que los ampare.

    Muchas gracias

  3. Como hace notar Ernesto, la paradoja del compositor al que se cobra por interpretar sus composiciones no es un invento del sr. Massé sino uno de los daños colaterales del sistema mismo de copyright tal como se está aplicando en la actualidad. Lo absurdo es que se permita que algunos repliquen ese tipo de cosas para su propio provecho.

    Y una nota a pie sobre Amador Ballumbrosio: como ya se dijo antes, él no murió en la miseria sino en la misma situación humilde pero digna de sus últimos años (y mucho mejor que la que vivió en su juventud y aún viven la mayor parte de sus vecinos). Por otro lado, no sé si pertenecía al APDAYC, pero él nunca fue autor ni compositor.

  4. Creo que este señor Massé, no se desde cuando ejerce la presidencia vitalicia del Apdayc, ya merece un caldo de su propia medicina. Así como se preocupa por cobrar a los eventos musicales y radioemisoras -mientras los verdaderos piratas venden millones de DVDs en todo Lima-, también debe preocuparse por el plagio de las letras de las canciones, las usuales siete primeras notas de una canción y las repetidas imágenes de los videoclips. Al parecer solo le interesa el trabajo fácil y que le aporta mucho dinero: sancionar al consumidor y no al productor pirata o plagiador. Señor Massé, esos son peores delitos que usted los soslaya torpemente.
    .

  5. 1. Lamentablemente mis declaraciones no pasan de ser testimonios puesto que carezco de las pruebas que los refrenden. Sería mi palabra contra la de ellos. Sin embargo hay otros quienes sí tienen razones de peso para hacer sus denuncias.

    2. Con respecto a lo del señor Ballumbrosio, si bien es cierto que no murió “en la misma miseria” sino en una mejor me parece que es una expresión muy poco afortunada decir que murió menos pobre (¿es algo bueno ser “menos pobre”?). O sea, antes tenía un zapato viejo; se murió con dos. Parece la lógica del señor García y su “reducción de la pobreza, para que los pobres lo sigan siendo, pero un poquito menos”. ¡Realmente qué buenos son los que hacen menos pobres a los pobres!

    3. Ciertamente que los autores populares no se benefician para nada de los dineros de la APDAYC porque no están inscritos. Para ellos el premio es el olvido y la marginación de la modernidad. Allá ellos, por no hacer sus trámites. Los artistas populares, como Ballumbrosio, supuestamente son más dignos cuando no reciben nada. ¡Qué lindos se los ve morir sin haber tenido ni un centavo!

    4. Lo cierto es que el dinero en APDAYC sobra. Según declara el propio Massé a radio Capital acaban de comprar ¡tres radioemisoras en provincias! También han adquirido un estudio de grabación.Y no solo eso: han asumido la programación de radio Nacional. La pregunta es: ¿y por qué los peruanos tienen que triunfar en el extranjero para aquí alguien les haga caso?

    5. Nunca como ahora ha habido tanto dinero y tanto derroche en la música peruana y nunca como ahora la decadencia y la mala calidad ha sido tan notoria. Si hacemos un recuento de lo producido en estos últimos años nos damos con la triste sorpresa de que no hay nada rescatable desde Chabuca Granda, los Troveros Criollos, los Embajadores Criollos, la nueva ola peruana, el huayno de la época de Pastorita y el Picaflor y la chicha de los Shapis. ¡Todo eso fue hace más de 20 años por lo menos! Las peñas siguen cantando las mismas canciones de los 60 y lo “nuevo” es solo un remedo de lo que se hace afuera (la onda caribeña de Gianmarco, el hip hop centroamericano, el rock de tres acordes de los 60 de Estados Unidos). No hay nada realmente nuevo en el Perú actual.

    6. En conclusión, el resultado es el mismo de esta era de Neoliberalismo: las arcas están llenas, pero la situación no ha cambiado sino que ha empeorado. Hay mucha plata, sí, pero el ser humano no ha progresado en nada. La calidad es lo que menos importa: solo adquirir propiedades y tener jugosas cuentas bancarias. Felipe Pinglo no vivió esta hemorragia de dinero pero sí era un creador popular auténtico. Salvo cobrar y comprar locales y propiedades, la APDAYC no ha hecho nada por la música del Perú. Ni concursos, ni promociones, ni estímulos, ni ventajas… nada para que el artista sea más artista ni para que surjan otros. Pero la caja está llena para el usufructo de la directiva de turno. Si alguien piensa que ella ha creado a algún artista, lo ha estimulado, ha promovido la aparición de jóvenes valores y ha sido el motor de música auténticamente peruana y no una vulgar copia de lo extranjero que lo diga. Yo al menos no conozco que eso haya sucedido.

    Muchas gracias.

  6. Cito:

    “Lo cierto es que el dinero en APDAYC sobra. Según declara el propio Massé a radio Capital acaban de comprar ¡tres radioemisoras en provincias! También han adquirido un estudio de grabación.Y no solo eso: han asumido la programación de radio Nacional. La pregunta es: ¿y por qué los peruanos tienen que triunfar en el extranjero para aquí alguien les haga caso?”

    Un momento… ¿APDAYC acaba de comprar qué? ¿Tres radioemisoras?

    Según el DL 822, que regula el derecho de autor y las sociedades de gestión colectiva (como APDAYC), estas tienen como función la defensa de los derechos patrimoniales de las obras. No pueden realizar radiodifusión, a menos que cambien de objeto social, con lo cual contravendrían el DL 822. Además, eso los haría jueces y parte, porque ellos pasarían música que de otro modo tendría pasar por su aprobación. Qué buena raza.

    El artículo 151 de dicho DL lo dice claramente: “no pudiendo dedicar su actividad fuera del ámbito de la protección del derecho de autor o de los derechos conexos.”

    Ojalá un abogado por allí lo amplíe.

    Saludos.

  7. Ya lo dije una y varias veces, la postura de Massé y no se si la APDAYC completa tb es un peligro para la postura peruana respecto a la apertura comercial, pone demasiadas trabas y que para colmo ya son obsoletas pero con roche… lo peor nada de técnica tienen, solo ganas de ganar plata en perjuicio de todo…

    Ese tío ni de músico la hacía.

  8. Estimado Luis Enrique: No puedo estar más de acuerdo con tu posición sobre APDAYC, quizá no lo expresé en mi comentario anterior. Lo que anotas ahora sobre sus adquisiciones (aparentemente ilegales como anota morsa) me parece importantísimo y debería ventilarse mucho más.

    Tus aseveraciones sobre lo que es o no “rescatable”, de “mala calidad” o “decadente” me parecen, en cambio, prejuiciosas y totalmente subjetivas. No es malo ser subjetivo, pero a veces eso puede restar valor aparente a otros argumentos que sí son objetivos. Hay mucho de nuevo en la música peruana, sobre todo en campos como la fusión, el noise, la psicodelia, algunas formas de rock… Quizá no has estado en los lugares adecuados. ¿El huayno actual no aporta nada novedoso? ¿Quién lo dice? ¿Picaflor sí era novedoso en su época? ¿Bajo qué criterio la “nueva ola peruana” es menos “remedo” que el actual hip-hop peruano, o el punk peruano, etc.?

    Y por último, no quisiera desviar la discusión hacia el tema de Amador, pero si insisto es porque lo conocí bien y sé que tanto a él como a su familia les mortificaba mucho que se dijera que vivían en la miseria. Pero lo más importante no es eso, sino que realmente no vivían en la miseria. Si alguien dice que esa vida sencilla que llevaban es miseria, es porque no conoce el Perú (y para qué hablar de Africa o Asia). Hablemos de pobreza, miseria es otra cosa. También he de insistir, sólo por un criterio de verdad, en que, tal como tácitamente reconoces, Amador era un artista popular, mas no un autor. No se trata de que no se hubiera inscrito, sino de que nunca compuso ni escribió.

  9. Estimado amigo Litio:

    1. Quizá nuestra discrepancia se deba a cómo concebimos el arte en general. En mi opinión el arte no es ni puede ser propiedad de nadie. Es un trabajo colectivo de toda la humanidad. Es como si un zapatero nos cobrara, no solo por arreglar nuestros zapatos, sino por usarlos, ya qué él se dedica al arte de los zapatos. Los artistas no hacen mal cuando cobran por sus servicios. Tampoco cuando se agremian para ayudarse en sus necesidades. Pero sí cuando pretenden tener derechos más allá de los que les corresponden. Imagínese usted a los poetas amparados en una ley que le permite cobrar a todos los que usan la poesía para cualquier tipo de actividad: para enamorar, para pensar, para hablar, para enseñar, etc. El problema, entonces, no nace en la APDAYC sino en aquellos que concibieron un derecho donde no debía haber.

    2. De allí viene entonces la pregunta: ¿y quiénes crearon ese derecho y lo usufructúan? Pues todo se origina en la grandes empresas discográficas norteamericanas, quienes, ansiosas de recuperar sus inversiones y obtener más dividendos, inventaron las leyes susodichas y luego las extendieron a todo orden de cosas. Esto no debe sorprendernos pues se trata de la lógica del mercado, donde todo producto debe generar un beneficio. El arte y sus obras cayeron así en manos de los comerciantes quienes hoy lo manejan como una industria más. El fenómeno se trasladó hacia los mismos artistas creadores y éstos, a su vez, se convirtieron también en comerciantes de sí mismos.

    3. Todos sabemos qué pasa cuando uno se convierte en un mercader de lo que hace: nos nace la ambición y el desenfreno por obtener más. Los artistas en general, y los creadores en particular, hoy se creen con derecho a poseer una fortuna debido a lo que ellos hacen; eso es lo que ha convertido al arte de Occidente en un mercado de oferta de chucherías en el cual el único objetivo es vender, vender y vender. Ya no importa qué es lo que se haga: el único valor es el dinero.

    4. Y aquí llegamos a nuestra realidad nacional. La tal enfermedad por el dinero a través del arte se posesionó de unos individuos de humilde condición quienes no estaban preparados para la administración de la economía sino para la creatividad y el disfrute. Les cayó del cielo unas normas neoliberales y, con el apoyo de un dictador, de la noche a la mañana tuvieron en sus manos un arma como nunca la habían imaginado con la cual ahora disparan a mansalva, desesperados por los dineros que ésta produce. El pobre que de un momento a otro tiene la posibilidad de tener plata pierde la cabeza y se descarrila. A partir de ahí la calidad estrictamente hablando desapareció; surgió entonces la necesidad de surtir el mercado, de darle pan al pueblo, de alimentar a la industria, de generar ante todo una economía a base del sonido.

    5. Es por eso que todo se ha vuelto baratija; los géneros ya no interesan, solo cuenta la efectividad, el consumo, la venta. La profundidad, el cuidado, la poética, el mensaje… todo queda de lado ante la necesidad de “pegar”, de “llegar a la cima”, de ser un producto masivo para las mentes más simples posibles. Por eso, desde los años 80, casi todo lo que se ha creado en el mundo occidental y aledaños está preñado de esa visión, de esa lógica. Ningún género se ha salvado: todos apuntan al mismo blanco: a la economía. Todos los artistas, jóvenes o no, solo conciben su arte en función del mercado. Por eso se vuelven lobos que protegen sus presas con los dientes. Nos guste o no, el arte musical, como también todos los otros artes, no son más que la demostración de la más profunda decadencia de Occidente.

    6. Así como los años 60 fueron una luz que iluminó el panorama del alma humana, desde el “triunfo” del Capitalismo de los 70 hasta la actualidad la oscuridad total ha inundado todos los rincones del valor humano. Ya no existen los auténticos artistas: todos son best-seller, grandes vendedores de algo. Todos son productos del mercado, son objetos de consumo, todos tienen un precio. Los “críticos”, típicos engranajes del sistema, se dedican a alabar cada 5 segundos a un “nuevo genio” y alguna “insuperable obra” salida al mercado. Pero cuando se hace una evaluación de lo hecho durante los últimos 30 años encontramos solo repeticiones, absurdos, decadencia, remedos y ninguna obra de arte siquiera comparable con las hechas a comienzos del siglo XX. Por eso hoy más que nunca siguen brillando, por calidad más no por las ventas, las obras de Chabuca Granda, de César Vallejo, de José María Arguedas y muchos más, a quienes nadie, absolutamente nadie en estas décadas, ha podido acercarse en lo más mínimo.

    7. Con respecto a lo del señor Ballumbrosio, es una lástima que, por retransmitir la creatividad de un pueblo, no pueda ser llamado creador. Todos los artistas populares son transmisores de un arte de siglos, por lo tanto, ninguno resulta ser creador de nada. Con este y muchos argumentos más unos cuantos infelices que elaboran cosas como “ya se ha muerto mi abuelo tomando trago” tienen derecho a ser millonarios. ¡Vaya sentido de la justicia que tiene la APDAYC! A propósito, el gran éxito de Paul Simon (del dúo Simon & Garfunkel) “El cóndor pasa”, por el que debe haber ganado millones de dólares, ni siquiera fue creación de Daniel Alomía Robles, pues él recopiló la melodía en sus viajes de investigación. ¿Por qué pagarle las regalías al norteamericano? ¿Por qué hacerlo al señor Alomía Robles? ¿No les pertenecen acaso a los Ballumbrosios andinos que la hicieron? ¿Qué es el arte entonces: un simple negocio amparado en la ley? ¿No hay criterio para diferenciar el trigo de la paja?

    Muchas gracias.

  10. Estimado Luis Enrique.
    No creo diferir de tu “concepción del arte en general”. De hecho coincido creo que totalmente con tus 3 primeros puntos. Nuestra discrepancia está en que yo no acepto generalizaciones del tipo “todos los artistas, jóvenes o no, solo conciben su arte en función del mercado”. Vamos, estimado Luis Enrique, creo que sabes que eso no es verdad. Si fuera verdad, para empezar (y disculpa que me tome estas confianzas sin conocerte personalmente) ¿dónde quedarías tú? ¿No eres un artista? ¿Entonces concibes tu obra en función al mercado?
    Y no creo que pienses ser la única excepción. ¿Por qué no aceptar que hay varios otros, quizá con distintas inquietudes, edades, gustos, ideologías?

    Con tu punto 7 vuelvo a estar más o menos de acuerdo (exceptuando tu desprecio a Juaneco), pero entonces ya no estaríamos hablando del sistema realmente existente. Como tú dices, el asunto es que alguien hizo un derecho de algo que no tendría que serlo. Y como yo dije, si Amador nunca escribió una linea, pues APDAYC no tenía tampoco la responsabilidad de pagarle por su obra. A menos que tengan una directiva especial para folkloristas. De repente la tienen, lo ignoro, pero si es una sociedad de autores y compositores, la lógica me dice que se enfocan en aquellos que crean y firman sus obras. Si se llamara asociación de artistas populares estaríamos hablando de otra cosa. En este punto no estaba yo discutiendo que eso esté bien o mal, sino que este caso específico no era un ejemplo.
    Saludos

  11. Estimado Litio:

    1. Efectivamente, tienes razón en los puntos que mencionas. A veces las generalizaciones suelen ser injustas con las excepciones. Por otro lado, es una lástima, insisto, que los verdaderos artistas populares no sean incluidos en los beneficios económicos de esta organización, aunque no “creen” nada.

    2. Pero mi pregunta sigue siendo: ¿qué es crear en el arte? ¿Dónde termina el trabajo colectivo y dónde empieza el individual? ¿Qué pasa con sociedades como la nuestra donde la visión y la obra suelen ser justamente colectivas, donde no existen los “autores” sino que con cada interpretación la obra en sí se va reinventando? Es el caso de los corridos mexicanos, de los valses de la Guardia vieja o de los huaynos tradicionales. Allí, en esa visión individualista del arte y de la música es en donde estaría, a mi entender, el principal problema de la APDAYC.

    3. Una reconceptualización del tema sería que no apuntaran los dineros de los derechos solo a dárselos a los autores sino a concebirlos como un producto de la sociedad el cual debe retribuirse a ella y motivar de este modo a la re-creación del arte musical (por ejemplo, apoyar también a los llamados clásicos, para que se elaboren más obras de ese género pero hechas por artistas peruanos).

    4. En fin, el tema apunta hacia lo ideológico y da para más, pero agradezco tu interés y tus aportes que de todos modos me han enriquecido en lo personal.

    Por todo ello muchas gracias.

  12. Muy interesante lo que dices, Luis Enrique, y gracias también por seguir la conversación (por momentos pensé que ésta iba a naufragar pero conseguimos llevarla a buen puerto). El tema del “autor” es muy interesante, y me parece que no sólo es un concepto creado en la modernidad, sino que se empieza a diluír al ir pasando a otra etapa (lo que a falta de nombre se suele llamar postmodernidad). Y, claro, en algunos sitios casi ni salimos de la premodernidad y ya estamos en la postmodernidad, así que nos quedamos medio mareados.
    Me gusta la idea de que los “derechos” deben retribuirse a la sociedad y no a los individuos sindicados como “autores”. Aunque creo que más sencillo y natural es descartar la idea de un derecho monetarizado en este caso. En fin. Suerte!

  13. Estimado Litio:

    Gracias por tus palabras y ha sido un buen intercambio de opiniones, como debe ser. El tema va a ser en el futuro muy candente porque la guerra recién empieza. Nos veremos en ella.

    Buena suerte.

  14. yo no se nada de asuntos legales,al señor mase no lo conozco ni en pelea de perros ,lo cierto es que muchos de nuestros artistas estan en situaciones tremendamente malas(como es el caso de la reina y señora de la cancion criolla y del mismo roberto tello) y lo unico que les espera es morir en el olvido………….
    y si es de la APDAYC hacer algo por ellos deveria de hacerlo y dejarse de huevadas .

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