Hace unas semanas, a raíz de la masacre de Bagua, pensaba sobre si lo que estamos viviendo no es tanto una crisis producto de una escalada de conflictos, sino algo más, algo más complejo, que atraviesa directamente el modelo de estado/nación:

Cabria preguntarse si esta crisis ha sido provocada por los mismos partidos, o porque, al ampliarse la base electoral en el año 1979, entraron nuevos actores, nuevas voces en juego, voces jamás representadas anteriormente por un sistema cuyas raíces se encuentran en la independencia. Con la llegada del voto de la población no-letrada, los partidos se vieron en la necesidad también de cambiar de cassette, de tratar de acercarse al otro (porque, evidentemente, ese otro se encuentra lejos, en la perifera, etc.). (Masacre en Bagua: ¿Crisis?)

La teoría señala la necesidad de ver al estado y a la nación no tanto como cosas, sino más bien como formación estatal, producto de una serie de tensiones entre la hegemonía y la cultura popular (“Cultura popular y formación del estado en el México revolucionario”, Gilbert Joseph y Daniel Nugent, en: Aspectos cotidianos de la formación del estado, Joseph y Nugent, eds.). ¿Acaso vivimos un momento en el que por la entrada de estos nuevos actores al campo político, la tensión entre la hegemonía y la cultura popular ha crecido tanto como para poner en juego la idea de estado/nación?

Dos recientes entrevistas, a Manuel Burga y a Carlos Iván Degregori, van por esa línea. Recomiendo su lectura completa:

La clave está en saber de qué fin de era se trata: el fin de un modelo económico o el fin de un modelo de nación. Me inclino por la segunda hipótesis: hay una emergencia de las periferias, que buscan una nación más inclusiva, en la cual no solo se incorporen las nacionalidades excluidas, sino que se las respete. Y que a través de la descentralización se atienda sus demandas. (“Se acerca el fin de un modelo de nación”, entrevista de Federico de Cárdenas a Manuel Burga, La República)

Desde el principio la idea de la comunidad imaginada ha sido contestada. El famoso artículo de Partha Chatterjee, “La nación en tiempo heterogéneo”, se preguntaba: “¿comunidades imaginadas por quién?” Entonces el concepto de Perú, el concepto de nación como comunidad imaginada, es un concepto desfasado, contestado desde muy temprano, muchas veces. En todo caso, ya las viejas imágenes de nación se agotaron. (“LO QUE VIENE PARA EL PAÍS ES UN NUEVO CAPÍTULO EN LA TRANSACCIÓN ENTRE ESTADO, ELITES Y SOCIEDAD”, entrevista de Pablo Sandoval a Carlos Iván Degregori, Argumentos)

Un estado que se hace desde las transacciones cotidianas entre las élites y la sociedad política, y que luego remece las distintas instituciones que hacen posible la reproducción de las relaciones de poder. Las migraciones primero y la entrada del voto campesino después, modificaron primero el mapa de la ciudad criolla (y, en consecuencia, las formas de entender la nación, la historia, las ciencias sociales, su metodología, paradigmas, etc.) y luego el mapa político.

Más:
¿Alguien se acuerda dónde queda Bagua? (Augusto Álvarez Rodrich, La República)
Camino al Bicentenario (Carmen McEvoy en Historia Global Online)

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