El proyecto del pishtaco puquino y el inkarri perdido (Trailer) – Roberto de la Puente

Cada semana tenemos una historia pintoresca (“robapulmones”, “espías enamorados”, etc.) que distrae la atención de todos. La de esta semana tiene que ver con el “descubrimiento” por parte de la policía de una red internacional de tráfico de grasa humana. Hans Rothgiesser analiza los pormenores del negocio, aparentemente redondo.

degollador mochica
Degollador mochica. ¿Aia Apaec? El degollamiento era una práctica donde se combinaba el sacrificio ritual y el castigo ejemplificador.

Lo interesante de todo es el pobre uso de recursos por parte de casi todos los periodistas que he podido escuchar (salvo el caso de Roxana Cueva, escéptica frente a las declaraciones del convencido Coronel PNP Jorge Mejía). Como si los recursos bibliográficos no se encontraran a la mano (ver referencia de libro de Juan Ansión, Pishtacos: De verdugos a sacaojos) o no hubiera sido el tema tratado anteriormente (ver artículos periodísticos del historiador Toni Zapata sobre el mito urbano en Villa el Salvador en los ochentas). Las investigaciones muestran cómo reaparece esta leyenda urbana (que sería una mezcla entre el andino Nakaq o degollador, representado durante siglos antes de la llegada de los españoles) en contextos de violencia, de ocultamiento. Así, luego los pobladores no salen de sus casas, miran con desconfianza a los forasteros, etc.

Lo que tiene hasta ahora la policía es un muerto, un supuesto laboratorio artesanal de extracción de grasa humana y las declaraciones de los implicados que hablan de que un litro de grasa humana vale 15 mil dólares en el mercado negro. Para el Coronel Jorge Mejía es suficiente para creer en la referida red.

No es descabellado entonces pensar que esto es una distracción. Las investigaciones y las preguntas de la prensa debería ir hacia el descubrimiento de la verdad y no creer en pishtacos, chupacabras y vampiros.

Ah, hay cerca de 60 desaparecidos. Pero la policía en vez de sospechar del narcotráfico, piensa que son los pishtacos los culpables.

También ver:
Los niños, el engorde y el sacrificio humano en el Incanato (elmorsa.pe)
Pishtacos en Twitter
El triste destino de los debunkers (Bloodyhell)
Pishtacos, un post de Guillermo Salas, es un read-must

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