muro vergüenza
Así va quedando la av. República de Panamá. Con un muro divisor. Foto: Pamela Acosta (vía twitpic).

Reproduzco, con mucha indignación, tristeza y rabia, lo que publiqué hace poco más de dos años:

Con las obras heredadas por Ricardo Belmont y el abandono de la Costa Verde, Lima no es más (¿lo fue alguna vez?) una ciudad jardín y por el contrario es una ciudad carretera o ciudad autopista. Una ciudad diseñada para ir en carro y no para caminar o ser peatón. (Lo cual me lleva a recordar un viejo cuento de Ray Bradbury donde se prohibía caminar por las calles y los peatones eran personas de las que había que sospechar). Que la Costa Verde sea actualmente una vía rápida y no el gran espacio público de la ciudad es mucho más que un indicador sobre la imagen de ciudad que se tiene desde la Municipalidad de Lima. Ciudad carretera: ni siquiera tenemos playa, tenemos una autopista que le come metros a la orilla.

Las carreteras en medio de la ciudad además no ayudan a la integración de la ciudad, dividen los distritos, no permite que Lima se habite y más bien fuerza a la gente a vivir en sus casas o en un vehículo. Lo que va a pasar en Barranco con la vía rápida en la Avenida Bolognesi va a ser el mejor ejemplo: un distrito con una carretera por el medio. Así, ¿quién querrá cruzar la autopista? Lista la vía, muerto el pollo.

Los espacios públicos no existen dentro del esquema de Luis Castañeda. Lo que hizo con el Parque de la Reserva (ahora parque de las piletas) es la síntesis de lo que el alcalde entiende por espacio público: un parque de entretenimiento, cerrado, donde se cobre la entrada. La idea de un lugar en el que las personas jueguen, caminen, se sienten, se encuentren, no existe en la actual administración.

Una ciudad a tajo abierto, cortada por autopistas y carreteras. Sin espacios públicos. Sin lugar para el peatón, para el encuentro ciudadano en lugares abiertos, gratuitos.

Otro gran problema dentro de este modelo de lima, ciudad carretera, es el referente al cuidado del patrimonio cultural. Las casonas caen, se construyen edificios ratoneras, los zaguanes, las calles no se cuidan y se dejan caer nomás. Nos quedamos nos quedamos, como diría Chabuca Granda, sin esa Lima de otra hora. En cambio, tenemos menos malecones, menos parques, menos calles. (Lima, la ciudad carretera, 18/01/08)

En este país cualquiera puede hacer lo que le da la gana y no pasa nada. Es el país donde Castañeda va a ser candidato presidencial.

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