Hay un principio bien simple: Necesitamos información para decidir. Si, por ejemplo, queremos comprar un libro, nos informamos bien, tratamos de averiguar quién es el autor, qué cosas ha escrito antes, si es posible, preguntamos a algunos amigos que hayan leído el libro qué ondas, si es bueno, malo o qué.

Algo más complicado es comprar un jarabe para la tos. Hay una diversidad de medicinas, tratamos de ir por lo seguro, compramos el jarabe que ya conocemos y en última instancia, vamos al médico y que nos diga qué hacer.

El aborto es algo más complejo que eso. La propaganda, los medios, los políticos, nadie da información. De hecho, la constitución del 93 dice textualmente que el “concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece”. Algunos abogados no negocian con eso, como si las leyes fueran casi escritas por algún viejo dios en la montaña (no, en serio lo creen). Así, las miles de mujeres que, por las razones que fueren, solamente se preguntan “¿qué hago ahora?”, no tienen donde acudir, a quién preguntarle nada, salvo, claro está, que lo que busquen sea consejería moral. “No, hijita, eso está mal”. Fin de la conversación. No hay médico que explique científicamente los métodos, las causas, los efectos, y bueno, la cuestión moral es cosa de ella.

Sin información no hay decisión.

Anualmente se estima que miles de mujeres mueren porque abortan bajo condiciones de precariedad, seguramente llamando a esos teléfonos de “atraso menstrual” que aparecen en los diarios de a 50 céntimos. Y mueren porque no han tenido cómo informarse. Qué otra cosa hacer.

La Línea de Aborto Seguro tiene como fin, según leo es trabajar “por la autonomía de las mujeres en decidir sobre sus cuerpos y reproducción, brindando información segura vía telefónica, sobre el uso del medicamento Misoprostol para realizarse un aborto. Información difundida en espacios científicos, pero cuya administración correcta es desconocida por la mayoría de mujeres.” No es una píldora del día siguiente (no abortiva). Este es un medicamento abortivo, y que tiene un protocolo de uso establecido por la Organización Mundial de la Salud.

Ahora, se podrá discutir, que si la vida del concebido, el alma, etc. El gran Carl Sagan discutió el tema, me parece, de una manera tan apasionada, y creo yo, abre muchas preguntas y puertas. Los dejo con algunas líneas y recomiendo su lectura completa:

Creemos que muchos de quienes defienden la libertad reproductiva se sienten, al menos en ocasiones, inquietos ante esta pregunta, pero son reacios a planteársela porque es el comienzo de una pendiente resbaladiza. Si resulta inadmisible suspender un embarazo en el noveno mes, ¿qué sucede con el octavo, el séptimo, el sexto…? ¿No cabe deducir que el Estado puede intervenir en cualquier momento si reconocemos su capacidad para actuar en un determinado momento del embarazo? Esto invoca el espectro de unos legisladores, pre dominantemente varones y opulentos, decidiendo que muje­res que viven en la pobreza carguen con unos niños que no pueden permitirse el lujo de criar; obligando a adolescentes a traer al mundo hijos para los que no están emocionalmente preparadas; diciendo a las mujeres que aspiran a una carrera profesional que deben renunciar a sus sueños, quedarse en casa y criar niños; y, lo peor de todo, condenando a las víctimas de violaciones e incestos a aceptar sin más la prole de sus agresores. Las prohibiciones legislativas del aborto suscitan la sospecha de que su auténtico propósito sea controlar la in dependencia y la sexualidad de las mujeres. ¿Con qué derecho los legisladores se permiten decir a las mujeres qué deben hacer con su cuerpo? La privación de la libertad de reproducción es degradante. Las mujeres ya están hartas de ser avasalladas. […]

Si uno mata deliberadamente a un ser humano, se dice que ha cometido un asesinato. Si el muerto es un chimpancé -nuestro más próximo pariente biológico, con el que compartimos el 99,6 % de genes activos- cualquiera, entonces no es asesinato. Hasta la fecha, el asesinato se aplica sólo al hecho de matar seres humanos. Por eso resulta clave en el debate sobre el aborto la cuestión del momento en que surge la personalidad (o, si se prefiere, el alma). ¿Cuándo se hace humano el feto? ¿Cuándo emergen las cualidades distintiva­mente humanas? […]

Lo malo de estos hitos del desarrollo no es sólo que sean arbitrarios: más inquietante resulta el hecho de que ninguno implica características exclusivamente humanas, al margen de la cuestión superficial de la apariencia facial. Todos los animales reaccionan ante los estímulos y se mueven a su antojo. Muchos son capaces de respirar. Sin embargo, eso no impide que los matemos por miles de millones.” (Carl Sagan, ¿Es posible tomar partido por la vida y por la elección?)

Con fina ironía, Sagan (al que no se le puede acusar de haber sido un ultra, ni nada por el estilo) plantea que los llamados “pro-vida” deberían también cuidar las células madre, porque de estas se puede ahora (escrito en 1990) clonar y crear otros sujetos. Lo mismo los espermatozoides y los óvulos.

Muchos de los “pro-vida” (irónicamente, los países más conservadores sobre estos temas no escatiman en aplicar la pena capital en su sistema jurídico) quieren que todo el mundo piense como ellos. De lo que se trata es de tener información.

El teléfono de la Línea de Aborto Seguro es el 94541-1951. Es información, tú decides.

Más: Sitio web de la Línea de Aborto Seguro

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