En los últimos tres años he estado yendo y viniendo a Huaral. Huaral, el valle del río Chancay, está a solamente dos horas de viaje en bus, hacia el norte, o lo que se conoce comúnmente como “norte chico”.

valle de huaral

Lo interesante del “norte chico” es primero, la intensa historia social y cultural vinculada a la agricultura. Desde lo que los arqueólogos llaman Arcaico Tardío (aproximadamente 3000 antes de nuestra era) hasta nuestros días, el paisaje siempre ha estado vinculado a la producción de algodón, de frutas, de alimentos. La pesca también cumplió un papel importante en la economía de estos valles.

Para la historia reciente, las haciendas, la reforma agraria, los sindicatos, las cooperativas y la parcelación, yo sugiero escuchar el testimonio de Héctor Salvador, colega de CEPES y miembro del proyecto SIA Huaral.

CEPES desde la década pasada (la década de los 2000’s) fue implementando el proyecto llamado Sistema de Información Agraria de Huaral, cuyo fin era brindar información técnica a los productores del valle. La premisa era o es que un agricultor más informado debería tomar mejores decisiones en el campo. Esta experiencia ha sido reportada el día de hoy en El Comercio, por Sandro Medina para la sección Vida & Futuro.

Sin embargo, para ponernos a tono con algunos cambios y tendencias con las nuevas tecnologías, pensamos el 2007… ¿y por qué no información técnica a través de servicios de internet móvil? La Junta de Usuarios de Riego de Chancay-Huaral, con apoyo de CEPES y de otras instituciones, había instalado una serie de puntos de acceso comunitario a internet, pero los agricultores necesitaban información en el momento, en tiempo real. ¿Por qué no aprovechar las bondades de los nuevos equipos? Así, se fue gestando el proyecto piloto: uso de smartphones para la información agraria (también mHuaral o Huaral Móvil).

La implementación no fue fácil, para nada, tanto por las cuestiones técnicas (¿Wifi? ¿GPRS? ¿Qué equipo? ¿Qué compañía de telefonía móvil?) como por el fortalecimiento de capacidades dentro del grupo reducido con el que trabajamos (¿Qué fortalezas? ¿Qué capacitaciones? ¿Cómo debió ser la inducción?). Incluso, encontrar al grupo de agricultores tomó tiempo, hasta que finalmente encontramos un modelo: Trabajar con agricultores que cuenten con un capital social previo. Las TIC, por sí solas, no generan capital social (redes sociales, vínculos entre agricultores), pero sí fortalece y permite la acumulación de capital social pre-existente. Es algo que ya habíamos visto en otros lados, que las TIC reproducen en gran medida algunas brechas y relaciones de poder. El sueño de la democratización de la información es eso, un sueño.

Tan importante como la explicación del proyecto, son los testimonios de los agricultores que participaron en él: Evelyn Rodríguez y Carlos Canales de Retes, Wilnor Salinas y Rubén Morán de Palpa. También están Max Rodríguez, Aleksy Yallico, Raúl Sota, Felícita Alayo, Carlos Huapaya, Pompeyo Gómez, Brian Bautista, Richard Huauya, Juan García y Mario Cántaro. Con todos ellos trabajamos hasta fines de marzo. Pueden ver los resultados en el sitio del proyecto piloto mHuaral: www.huaral.org/movil/.

La experiencia es mejorable, pero abre las puertas a nuevos usos y prácticas con las TIC. Las posibilidades son enormes.

Y, por supuesto, los retos.

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