(Justo en la UARM vamos a entrar a este tema, y a la luz del artículo de Maité Vizcarra, @Techtulia, sería interesante seguir abriendo la cancha y el debate).


Foto de Anne Helmond. Algunos derechos reservados (CC).

No se puede usar el término smart-mob (o, como lo tradujeron al castellano, multitud inteligente), sin primero entrar al término de inteligencia colectiva, acuñado por Pierre Levy:

Es una inteligencia repartida en todas partes, valorizada constantemente, coordinada en tiempo real, que conduce a una movilización efectiva de las competencias. Agregamos a nuestra definición esta idea indispensable: el fundamento y el objetivo de la inteligencia colectiva es el reconocimiento y el enriquecimiento mutuo de las personas, y no el culto de comunidades fetichizadas o hipóstasiadas.

Una suerte de gran colmena, pero que lejos de ser miles de abejas no-pensantes (o cyber-zombies), se trata aquí de personas-máquina (siguiendo a Donna Haraway, podríamos hablar de cyborgs) procesando millones de bytes simultáneamente y compartiendo todo en tiempo real.

Ok, entonces llevemos esto al campo político.

Cada uno está con su pc de escritorio, ya sea en su casa o en su cabina, algunos estarán con su laptop o con su smartphone. Mal que bien, hay más personas que se conectan a internet en Perú que limeños. Por allí, en blogs, facebook o twitter se armarán discusiones políticas, quién sabe, los problemas del barrio, la camisa que usa el presidente García. O también cuestiones más serias como la masacre de Bagua o los retrasos y abusos de la Municipalidad de Lima Metropolitana en la construcción del Metropolitano, o como fue llamado en las redes, el Lentopolitano.

(Política e internet es algo viejo. Me acuerdo, por ejemplo, del proyecto Indymedia, pero su lógica de edición centralizada, sin los recursos humanos y financieros de un medio masivo, no permitieron su despegue. Fue prontamente opacado por los blogs).

En algunos de esos casos, basta que alguien lance una convocatoria para una manifestación callejera. A veces la mecha prende, otras veces no. El tiempo real de herramientas/espacios/territorios como twitter, permite que la convocatoria (en forma de meme) se difunda a velocidades, como diría Mel Brooks, absurdas. Aquí todo vale, y todos los medios se integran en la red: twitter, SMS, correos electrónicos, mensajes en Facebook, etc. Gente que no necesariamente se conoce (salvo por un nick) es invitada a participar en manifestaciones o protestas espontáneas. Varios de ellos tendrán una cámara digital y publicarán imágenes en sus blogs, twitpics, flickr o el recurso 2.0 de su preferencia.

He allí una multitud inteligente.

(El término multitud hace también, en cierto modo, eco a Toni Negri, quien la definía como la base social del Imperio y englobaba lo diverso. Pero, como la clase obrera con el capitalismo, la multitud desbordaba al Imperio).

Dentro de la sociedad red las multitudes inteligentes adquieren más peso. Para ponerlo de otra forma, la multitud inteligente es un movimiento social, pero armados (también) de celulares, cámaras digitales, computadoras, etc. Añadiremos también el carácter efímero de los mismos.

Y he allí quizá el “problema” de las smart-mobs. Estas no reemplazan a la política (en su acepción más weberiana). Estas tampoco derribarán un sistema político (aunque pueden expresar los cambios al interior del mismo). Son pequeños golpes al status-quo. Por el carácter espontáneo y efímero, pueden llegar a ser inesperadas por el poder o escapar a los radares. Quizá no sean sostenibles o se conviertan en partidos políticos (eso ya lo habíamos discutido hacía tiempo en el blog), pero en tanto sus participantes sepan que se trata de pequeños triunfos (como los goles del chorrillano Palacios en las eliminatorias), puede construirse una conciencia ciudadana alrededor de la importancia de estos actos tecno-performativos. Una smart-mob, finalmente, es mejor que nada.

Quién sabe. Fácil los partidos políticos tienen harto que aprender de estas acciones ciudadanas.

Más:
La promesa de las smart-mobs (Maité Vizcarra)
Respuesta a Maité Vizcarra (Roberto Esparza)
Nada es estático, todo es efímero en la web (elmorsa.pe)
¿Cuál democracia digital? (elmorsa.pe)
El lentopolitano en Youtube
– El Lentopolitano en Twitter

Perútags: