Tenía pendiente un post sobre la OLPC. Hay varias cosas que se han ido escribiendo estas semanas (¿o meses?) al respecto. En primer lugar está el muy buen libro de David Roca, “Sobre el programa Una laptop por niño del Ministerio de Educación y la mitificación de las nuevas tecnologías de la información” (Editorial OtraMirada, 2009).


La OLPC en Ferreñafe, Perú. Fuente: One Laptop Per Children. Algunos derechos reservados.

Roca define su trabajo como una “investigación prospectiva” o una exploración que parte de una pregunta aparentemente sencilla: ¿Qué están haciendo los niños (los usuarios de las OLPC) con estos artefactos? ¿Será realmente una revolución educativa, como tan pomposamente la llama el Ministro Chang? ¿Que contenidos? ¿Qué habilidades?

Más que una revolución, el proyecto de la OLPC es “una especie de corte hacia la calidad educativa”. Supuestamente debería llenar los vacíos de una educación deficiente en las zonas rurales. Así, Roca visitó 16 escuelas dentro del programa, en Huaraz, Trujillo, Tarapoto, Ica, Iquitos y Yauyos. Cito algunas de las observaciones:

A. En todas las IE visitadas, los maestros y maestras manifestaron haber sido capacitados por el Ministerio tan solo una vez y para el manejo introductorio al uso de los programas básicos de las laptops, únicamente, en suma, consideran que se trató de una formación pobre.

B. La principal preocupación de los maestros tiene que ver con su dificultad mayor de ligar los contenidos del currículo al uso de las laptops, para lo que unánimemente piden mayor capacitación. […]

E. El uso en el aula se limita al procesador de textos para lectoescritura, y eventualmente la calculadora; los juegos sí son rápidamente descubiertos por los niños y las niñas la mayor parte del tiempo que dedican a las laptops, sobre todo cuando sa las llevan a casa. […]

I. Los textos incluidos en las máquinas –en su mayoría obtenidos de la enciclopedia virtual Wikipedia– son (salvo algunos pocos que el MED ha incluido por decisión propia) inaccesibles por la dificultad del lenguaje para alumnos de Educación Primaria. […]

“Observé que las alumnas realizaban todas las operaciones [matemáticas] con la laptop y no pude ver trabajo directo de resolución de problemas. Pregunté a una niña si solo resolvía los problemas con la computadora; además le planteé una suma sencillísima (2+2) y no me respondió nada. Se me quedó mirando, y en seguida con la máquina resolvió lo que le había planteado. Ante mis interrogantes, la directora me dijo que, por ese medio, ‘las chicas aprenden más'” (pp. 30-32)

Esta no es una crítica aislada. Ya en diciembre, Mark Warschauer (un read-must en educación y nuevas tecnologías… ¡y también está en Twitter: @markwarschauer!) señalaba que:

En cuanto al uso de las laptops, los chicos al comienzo están muy emocionados, pero -una vez más, lejos de los pocos ejemplos inspiradores- las utilizan sobre todo para jugar juegos simples y no hacen sino otra cosa que desplazar el tiempo que tenían para las tareas escolares. Dentro de un año o dos, estas máquinas comenzarán a romperse y la mayoría de familias no tendrán los medios económicos para repararlas.

Mientras tanto, grandes cantidades de dinero se gastan, dinero que con una buena planificación podría haber sido usado para mejorar la educación en miles de formas.

Como con otros proyectos de tecnología que prometían ser la bala mágica pero que al final fracasaron, todo el mundo culpará al sistema educativo y a sus profesores por no aprovechar esta herramienta revolucionaria, y luego todo el ciclo se repetirá. (Mark Warschauer, OLPC: Cómo no llevar un programa educativo con laptops)

Warschauer también desmiente algunos de los mitos que hay sobre Negroponte, la OLPC y el impacto sobre la industria de las netbook. El debate que se desarrolló alrededor del post de Warschauer es muy importante para todo aquel que le interese la relación entre educación y uso de nuevas tecnologías.

Ahora Negroponte se encuentra desarrollando su tablet de US$75 (que, con el cálculo anterior, con sus laptops de 100 dólares que costaban 188, esta terminará costando más de 140). Y seguramente Perú estará en primera fila para comprarlos.

De hecho, no se trata de oponerse a la compra e inversión en nuevas tecnologías (más aún cuando tenemos en cuenta que los niños y adolescentes son prácticamente nativos en este nuevo universo, mientras que nosotros pasamos de migrantes), pero sí tratar la educación como un todo integral, que incorpore a los maestros. Porque es casi seguro, como dice Warschauer, que si esto falla, acusaremos nuevamente a ellos, los profesores escolares de un fracaso avisado.

Más:
El evangelio según Negroponte (Ghiovanni Hinojosa, La República. Incluye nota de Eduardo Villanueva)
– Investigación sobre la OLPC: Video y Monografía (Capurro et al, 2009)

Perútags: