“Por primera vez, los artistas tendrán voz y voto en el Consejo de Ministros”
Congresista Luciana León

Inti Raymi Festival, Cusco, Peru
Foto de Jessie Reeder. Algunos derechos reservados.

Ayer hubo un buen debate en el Centro Cultural de la PUCP sobre la última versión de la ley que crea el Ministerio de Cultura. En palabras de Guillermo Cortés, Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes y miembro del colectivo Tándem, el debate de ayer se debió haber dado hace un año.

Lo que nos lleva al pasado. O, mejor, a hace dos años, cuando Alan García dijo en su discurso presidencial que se debata la creación de este ministerio. Y a reconstruir el contexto de lo que se debatió y por qué a estas alturas del partido es mejor que todo pase “a fojas cero”, antes que darle viada a una criatura de laboratorio.

1. La carreta antes que los caballos. Tenemos un ministerio de la cultura antes de pensar si quiera cuál es la política cultural del país. Incluso, se va a transferir las funciones del Instituto Nacional de Cultura, de IRTP, de la Academia Nacional de la Lengua Quechua (ojo), el INDEPA, etc., y no se sabe bien para qué y por qué. ¿Por qué tanto peso para las industrias culturales? ¿Cuál es el peso de la gestión del patrimonio arqueológico y los recursos que genera? ¿Qué funciones van a trasladarse a los gobiernos regionales? ¿Por qué la Academia del Quechua? ¿Por qué no otras lenguas? ¿Por qué no todas? ¿Por qué mejor ni una? ¿Por qué no CONCYTEC? (cuando este ministerio sí va a comprender también los conocimientos y tecnologías nativas).

2. Una Ley Frankestein. No solamente es visible que hay dos fonts en el mismo documento (lo que corresponde al ministerio en sí mismo y lo que corresponde a la ley de mecenazgo, promovida por la bancada aprista), sino que efectivamente se tratan de dos leyes en una. Es posible que esto haya sido el resultado de una negociación entre el nacionalismo y el aprismo en la Comisión respectiva, es decir, aprobar todo en un solo paquete legislativo. ¿Qué gana el aprismo? Que salga la ley de mecenazgo. ¿Qué gana el nacionalismo? Crear un viceministerio de interculturalidad, independiente del PROMUDEH, que vele por la aplicación del Convenio 169 de la OIT. Así, se tendrá un superministerio que se encargará tanto de la promoción del ballet nacional, de la protección del patrimonio arqueológico y la otorgación de Certificados de Inexistencia de Restos Arqueológicos, como también dar exoneraciones tributarias producto de los mal llamados mecenazgos y, finalmente, velar por la adecuación del estado peruana a la Ley de Consulta Previa. Todo en uno.

3. La ley del mecenazgo. Para sacar este ministerio de cultura y no el de la versión anterior, el nacionalismo aceptó incluir dentro de las consideraciones finales la ley de mecenazgo. ¿Por qué algunos critican la idea de un “mecenazgo”? Porque en la práctica es una ley de exoneraciones tributarias, y porque le va a generar una serie de complicaciones al estado peruano, por ejemplo, cuando por ley el nuevo ministerio tenga que responder en 15 días hábiles a las solicitudes. ¿Y si hay una avalancha de solicitudes? ¿Se contrarará más personal? ¿Cómo evitar que un concierto de Shakira no pase como actividad deducible (como ya ocurrió en el pasado)? No se sabe, ni se contempla. Ojo, el personal del INC pasaría a formar pate de este nuevo ministerio, y, como se señala, no se va a aumentar presupuesto para más burocracia, entonces quienes respondan a las solicitudes saldrá de allí, del INC.

4. Un proceso cerrado. Desde el 2008 se advirtió que el proceso para la discusión de las políticas culturales era ad hoc, o, para decirlo en criollo, fue a dedo. El objetivo, en palabras de Jorge Delgado (impulsor del Congreso Nacional de Políticas Culturales), era “formar a un grupo de expertos en el tema”. Ni lo uno ni lo otro. No hay un cuerpo grande de expertos en políticas culturales (con conocimiento sobre gestión y presupuesto públicos) que haya podido aportar a la discusión final del documento. Eventos para la discusión han habido muchos, y algunos muy ricos, pero no con gente que conozca cómo funciona el estado. Cito de nuevo a Cortés, el debate de ayer debió darse el año pasado, no ahora que…

5. …Solo hay dos caminos. La ley pasa a la Comisión Permanente y allí o se aprueba como tal y sube al Poder Ejecutivo a esperar su promulgación o alguna observación, o se encarpeta y regresa a fojas cero. Entiendo la desazón de tanta gente que participó en el proceso, pero el resultado ha sobrepasado toda intención.

En resumen y tal como están las cosas, mucho mejor es que se encarpete la ley y pensarla mejor.

Digo, la idea es tener un buen ministerio de cultura, no que los distintos sectores tengan voz en el consejo de ministros. Así, también habría un ministerio para que los bomberos tengan voz.

Ver también:
Proyecto entregado al Poder Ejecutivo (31 de octubre del 2009)
Texto Sustitutorio de Ley de Cultura (23 de junio del 2010)

Perutags: