Ministerio de Cultura en el Perú

“Por primera vez, los artistas tendrán voz y voto en el Consejo de Ministros”
Congresista Luciana León

Inti Raymi Festival, Cusco, Peru
Foto de Jessie Reeder. Algunos derechos reservados.

Ayer hubo un buen debate en el Centro Cultural de la PUCP sobre la última versión de la ley que crea el Ministerio de Cultura. En palabras de Guillermo Cortés, Director de la Escuela Nacional de Bellas Artes y miembro del colectivo Tándem, el debate de ayer se debió haber dado hace un año.

Lo que nos lleva al pasado. O, mejor, a hace dos años, cuando Alan García dijo en su discurso presidencial que se debata la creación de este ministerio. Y a reconstruir el contexto de lo que se debatió y por qué a estas alturas del partido es mejor que todo pase “a fojas cero”, antes que darle viada a una criatura de laboratorio.

1. La carreta antes que los caballos. Tenemos un ministerio de la cultura antes de pensar si quiera cuál es la política cultural del país. Incluso, se va a transferir las funciones del Instituto Nacional de Cultura, de IRTP, de la Academia Nacional de la Lengua Quechua (ojo), el INDEPA, etc., y no se sabe bien para qué y por qué. ¿Por qué tanto peso para las industrias culturales? ¿Cuál es el peso de la gestión del patrimonio arqueológico y los recursos que genera? ¿Qué funciones van a trasladarse a los gobiernos regionales? ¿Por qué la Academia del Quechua? ¿Por qué no otras lenguas? ¿Por qué no todas? ¿Por qué mejor ni una? ¿Por qué no CONCYTEC? (cuando este ministerio sí va a comprender también los conocimientos y tecnologías nativas).

2. Una Ley Frankestein. No solamente es visible que hay dos fonts en el mismo documento (lo que corresponde al ministerio en sí mismo y lo que corresponde a la ley de mecenazgo, promovida por la bancada aprista), sino que efectivamente se tratan de dos leyes en una. Es posible que esto haya sido el resultado de una negociación entre el nacionalismo y el aprismo en la Comisión respectiva, es decir, aprobar todo en un solo paquete legislativo. ¿Qué gana el aprismo? Que salga la ley de mecenazgo. ¿Qué gana el nacionalismo? Crear un viceministerio de interculturalidad, independiente del PROMUDEH, que vele por la aplicación del Convenio 169 de la OIT. Así, se tendrá un superministerio que se encargará tanto de la promoción del ballet nacional, de la protección del patrimonio arqueológico y la otorgación de Certificados de Inexistencia de Restos Arqueológicos, como también dar exoneraciones tributarias producto de los mal llamados mecenazgos y, finalmente, velar por la adecuación del estado peruana a la Ley de Consulta Previa. Todo en uno.

3. La ley del mecenazgo. Para sacar este ministerio de cultura y no el de la versión anterior, el nacionalismo aceptó incluir dentro de las consideraciones finales la ley de mecenazgo. ¿Por qué algunos critican la idea de un “mecenazgo”? Porque en la práctica es una ley de exoneraciones tributarias, y porque le va a generar una serie de complicaciones al estado peruano, por ejemplo, cuando por ley el nuevo ministerio tenga que responder en 15 días hábiles a las solicitudes. ¿Y si hay una avalancha de solicitudes? ¿Se contrarará más personal? ¿Cómo evitar que un concierto de Shakira no pase como actividad deducible (como ya ocurrió en el pasado)? No se sabe, ni se contempla. Ojo, el personal del INC pasaría a formar pate de este nuevo ministerio, y, como se señala, no se va a aumentar presupuesto para más burocracia, entonces quienes respondan a las solicitudes saldrá de allí, del INC.

4. Un proceso cerrado. Desde el 2008 se advirtió que el proceso para la discusión de las políticas culturales era ad hoc, o, para decirlo en criollo, fue a dedo. El objetivo, en palabras de Jorge Delgado (impulsor del Congreso Nacional de Políticas Culturales), era “formar a un grupo de expertos en el tema”. Ni lo uno ni lo otro. No hay un cuerpo grande de expertos en políticas culturales (con conocimiento sobre gestión y presupuesto públicos) que haya podido aportar a la discusión final del documento. Eventos para la discusión han habido muchos, y algunos muy ricos, pero no con gente que conozca cómo funciona el estado. Cito de nuevo a Cortés, el debate de ayer debió darse el año pasado, no ahora que…

5. …Solo hay dos caminos. La ley pasa a la Comisión Permanente y allí o se aprueba como tal y sube al Poder Ejecutivo a esperar su promulgación o alguna observación, o se encarpeta y regresa a fojas cero. Entiendo la desazón de tanta gente que participó en el proceso, pero el resultado ha sobrepasado toda intención.

En resumen y tal como están las cosas, mucho mejor es que se encarpete la ley y pensarla mejor.

Digo, la idea es tener un buen ministerio de cultura, no que los distintos sectores tengan voz en el consejo de ministros. Así, también habría un ministerio para que los bomberos tengan voz.

Ver también:
Proyecto entregado al Poder Ejecutivo (31 de octubre del 2009)
Texto Sustitutorio de Ley de Cultura (23 de junio del 2010)

Perutags:

28 thoughts on “Ministerio de Cultura en el Perú

  1. el año pasado hubo un convesatorio que duro una semana sobre la creacion del ministerio de la cultura en la casona de sn marcos, te enteraste? que pasa?

  2. Claro que estuve enterado. ¿Acaso no has visto los enlaces? Y, de verdad, casi ni uno de los asistentes sabe cómo funciona el estado. Y una cosa es discutir todo chévere y bacán la relación entre cultura, poder, hegemonía, contracultura, cultura popular, cultura de élite, etc., y otra pensar cómo debe funcionar un ministerio.

  3. Roberto, muy buen post. Tanto por la crítica a la aglomeración aturdida de funciones, como por la falta de siquiera el esbozo de lineamientos de político. Yo añadiría que un ministerio de Cultura debería tener algo parecido a una dirección o subdirección de derechos de autor y dominio público, para fomentar una visión menos patrimonialista / proderecho habiente del tema. También creo, como tú, que el énfasis debería ser el patrimonio mueble, inmueble e inmaterial, antes que las actividades culturales, que deberían estar más bien en el ámbito de los gobiernos locales y regionales. La vaina del mecenazgo deja cierto sinsabor, porque la idea no es a priori mala pero tampoco queda claro cómo se podrá evitar el chongo y la trastada.

    Lástima que no quede sino pensar que, viniendo del Apra, y precisamente porque es una ley mala, será aprobada y cacareada como un logro histórico.

  4. Yo soy de los que cree que mejor es algo que nada. Es cierto que el proyecto de creación del Ministerio de Cultura tiene grandes vacíos y debilidades, pero no aprobarlo es seguir en lo mismo, es decir la nada que es lo que actualmente significa el INC. Si el proyecto finalmente se encarpeta, pasaran más de mil años, como dice una canción, antes que los parlamentarios y gobernantes de turno se preocupen, aunque sea de manera oportunista, por legislar en el campo cultural. Mejor que se constituya el Ministerio y luego luchemos por reformarlo, antes que quedarnos en discusiones académicas y que sólo sirven para dejar las cosas igual o peor que antes, para desgracia de quienes somos reales actores de la cultura y no simples comentaristas.

  5. Lázaro, no es tan fácil. Nuevamente chocan las buenas intenciones con la forma del funcionamiento del estado. Siguiendo la exposición y comentarios de Mayen Ugarte, la actual ley lo que hace es pasar todo lo existente (el INC y su burocracia) al nuevo ministerio. Es decir, lo mismo. Para cuando se pueda reformar ese ministerio, podrían pasar años ya. Mejor es reformar lo existente. O crear algo nuevo. Saludos.

  6. Personalmente, apoyo la idea de Roberto Bustamante. Me parece que, ante todo, deberíamos constituir un Ministerio de Cultura con todas sus letras y no uno de nombre. No nos es útil tener un Ministerio de ‘Cultura’ donde se velan por intereses ajenos a la ésta última, pues sería algo más de lo que nos sobra: corrupción. Pienso que si nosotros no ponemos de nuestra parte y queremos andar constituyendo y promulgando cosas a medias, nunca vamos a ir a ningún lado. Si vamos a hacer un Ministerio, hagámoslo bien; si vamos a promulgar la ley del mecenazgo, que sea con sus debidas restricciones y contemplando lo necesario. Éxitos.

  7. Si fueras a ser un futuro padre o madre y te dicen que tu hijo que está por nacer tendrá malformaciones lo tienes igual o ya no lo tienes???….

    La creación del futuro Ministerio de Cultura, ha originado mucho debate y reflexión en la opinión pública, al menos en el círculo de los entendidos en el tema de lectura, más se habla del pulpo Paul que del próximo MinCult, porque???…porque no se ha creado la demanda, porque no se ve, porque no se sabe, al menos el común de la gente piensa que será un ente para copar funcionarios con estrellitas, pero bueno quien este libre de pecado que tire la primera piedra.
    Que nazca el MinCult, que vea la luz, y sobre la marcha corregiremos errores y modificaremos.
    Debemos impulsar la creación de un Consejo Nacional de Cultura que esté formado por la sociedad civil y que pueda orientar el camino del MinCult.

  8. Rosa, estamos hablando de política y plata del estado, no de la cuestión principista que planteas (ahora, si me lo preguntas, yo creo en la libertad de la gente, y el aborto terapéutico existe). Saludos.

  9. Pero lo más preoucpante es quién hará cargo de este neonato. ¿No crees, Morsa, que ya hay varios que están haciendo cola y “méritos” para entrar? Te apuesto a que se encargará a un “científico social” esta criatura. Y si es mujer …..

  10. Víctor, por el feeling del ministerio, creo que va a ser alguien del perfil de Natalia Majluf, sino la propia Majluf. Alguien que pueda entrarle al rollo de las industrias culturales.

  11. Sería importante tener una silla en el consejo de ministros (por lo menos en papel), alguien con quien pitear, reclamar o en el utópico proponer, a la vez de tener en medios el tema cultural, no solo para el colectivo, sino por que los agentes culturales tendrían a quien apuntar en cuanto a responsabilidades políticas. Luego todos podemos imaginar que el apra no da puntada sin hilo, es el último año del apra.

  12. Con gobiernos como este tendremos que esperar la creacion de un ministerio de ciencia y tecnologia para promover ambas cosas.

    ¿Porque no se penso en enpoderar el INC, como se ha hecho con el IPD?

    A verdad….. cuando hablamos de ipd , hablamos de darle “jurbol” a las tribunas,sobre el resto de deportes (ya lo demostro nuestro querido y facilista gobierno). Pero cuando hablamos de cultura, no solo hay que avisar a los compañeros para ver donde esta la cutra y darle homenajes tontos a toda mi galladita criolla y cuanto artista extranjero pise este suelo Patrio.

    Pero hay me olvide que este era Alan Garcia 2.0 el mismo que llevo a tal desgobierno en el 85-90 que tuvimos agua con heces y arroz con gorgojo. (Ademas del gorgojo de alcalde).

    Y ya hablando de posibles ministros, que pasaria si le dan el cargo a Martha Hildebrant?

  13. Me suena más perfil Natalia Majluf, pero quién sabe. Fácil termina Mercedes Cabanillas o Federico Kauffman.

  14. Es un problema menos -o uno más quizá- que se haya creado un Ministerio para la cultura. El detalle es que tiene un abanico fusionado de lo antes desperdigado pero nada de nuevo. Nos suena a un sancochado de funciones, pero la direccionalidad y las prioridades la darán siempre las especilidades del Ministro y sus directores.Da la impresión que será un INC agrandado, mucha burocracia, más ruido que nueces.

  15. MINISTERIO DE CULTURA: UN VACÍO Y OLVIDO PARA LOS POETAS Y NARRADORES DEL PERÚ

    Por Nicolás Hidrogo Navarro

    El espíritu que recoge la ley del flamante Ministerio de Cultura parece no hacerle mucho espacio a la cultura viva ni hacerle muchas expectativas a los verdaderos cultores y promotores de las actividades artísticas sin fines de lucro. Por su simbología misma de su anuncio oficial, en el santuario de Pachacamac (restos arqueológicos) pareciera que el patrimonio material arqueológico y las actividades turísticas y de mercachifleo de la cultura será oficialmente la engraciada, en detrimento de los artistas y las artes vivas.
    Dado que la ley del artista, entrado en vigencia desde el 10 de diciembre de 2003, ni siquiera reconoce al poeta o narrador como artista, (increíblemente reconoce a los magos y picadores -o atormentadores, con banderillas- de toros como artistas), mucho menos en la nueva ley pareciera tener peso hacia los hombres de letras. Es más, del mismo modo cuando estuvo ad portas la aprobación de la ley del artista, la expectativa que se generó fue notoria, lo es ahora con el nuevo Ministerio de Cultura que muchos ven más como creación de más burocracia compañeril, mercantilización y fortalecimiento de algunas actividades y rubros del patrimonio material; y, por lo tanto, el impacto y apoyo sobre la cultura viva y sus cultores sea sólo en el papel justificatorio y ponderado de sus informes.
    Sin embargo, la creatura está nacida y sólo quedan las propuestas y ya no las pataletas. Una de las grandes preocupaciones es justamente las prioridades atendibles, la reglamentación, las relaciones gremio y los funcionarios de esta naciente organización fusionada. Por ello el consenso es justamente en dos grandes estrategias: la aglutinización de esa archipielización individualista de los artistas y los grupos desconexos sectarios sin brújula, intelectualización ideológica, visión ni misión clara y el trabajo organizado y serio con proyectos, dejando atrás es malhadada función de zombis antisociales y grotescas formas de automultilarse y automarginarse. Los grupos culturales que se queden en sus pasotismos neuróticos y sus egoísmos autosuficientes, deberán remar solos en mares tormentosos. Quizá para unos el arte será su negocio sanchopancesco de lucro personal, familiar o tribal; para otros, románticos, quijotescos una estupenda forma de dar su talento por amor al arte.

    Hay varios hechos que contribuyen a dudar, en algunos, sobre la eficacia y funcionalidad beneficiosa de este Ministerio de Cultura. Por un lado, es que es una ley que no ha tenido ni debate nacional ni consulta con las organizaciones de base para el conocimiento de su realidad y recoger insumos de su problemática y propuestas. Segundo, que es una ley de salida de un gobierno y con la sospecha de burocratizar más el aparato del Estado. Tercero es que ni en la Ley del Artista ni la ley Nº 3266 del Ministerio de la Cultura aprobada el 15 de julio del presente año en el Congreso de la República, se explicita el apoyo a los creadores de la palabra, llámese poetas o narradores, generando expectativas truncas y más suena a platillos de burocracia partidarista con acomodo laboral, mercantilización de la cultura y sectorización beneficiosa de los patrimonios materiales, que una verdadera promoción de impulso de las artes vivas, lo que es más de lo mismo que actualmente se viene dando, sino que ahora se presentará con una etiqueta formal y oficial.

    CASA DEL POETA- Carlos Bancayán Llontop
    “Si bien la creación de un Ministerio de Cultura podría considerarse como una favorable expectativa de que el arte y las manifestaciones culturales lleguen a estar organizadas en el Perú, y por ende, tal como sucede en países vecinos, a ser objeto de apoyo económico para su promoción y desarrollo, algunos de sus alcances no dejan de ser preocupantes.
    Por ejemplo, el hecho de que dicho nuevo Ministerio va a estar representado por los gobiernos regionales, pues es bien sabido que, tanto cuando éstos emanan de partidos políticos, como si llegan a ser ejercidos por independientes, generalmente carecen de vocación en cuanto a la actividad cultural se refiere. Más bien parecería ser este articulado de la ley una clara intención gubernamental de descargarse de responsabilidades, especialmente en lo que se refiere a los organismos descentralizados defensores de la Amazonía.
    Por otro lado, y tal como ya sucede con los otros ministerios -Educación, Salud…-, si fueran a crearse Direcciones regionales de cultura, cuando en el futuro las mismas llegaran a disonar, por su color político o por iniciativas locales, fácilmente podrían ser soslayadas por el oficialismo centralista.
    Por lo cual consideramos útil, aunque parezca ya tardío, que se realizaran en todo el país fórums sobre la aparición de este nuevo portafolio, desde que aún falta la reglamentación de la ley que lo crea.
    Del Conversatorio que el Conglomerado Cultural de Lambayeque convocara al respecto, y que tuviera lugar el día 30 de julio en el auditorio de la SUNARP, nos parecen importantes las inquietudes vertidas por Edmundo Chapoñán en cuanto a que el personal que ocupe las nuevas áreas culturales deberá constituirse con gente sensible, conocedora e identificada con el quehacer; y la iniciativa de César Boyd en el sentido de que sería preciso conformar un Frente de artistas mediante el cual se proponga a dichos encargados las demandas culturales de la Región” .

    CONGLOMERADO CULTURAL- Fernando Odiaga Gonzáles
    “Desde este mes el Perú cuenta por primera vez con un instrumento jurídico, de derecho público para hacerse cargo de la organización y promoción del desarrollo cultural del país. Las reacciones no se han hecho esperar y a muchos no les ha gustado nada la promulgación del 23 de junio de los corrientes. A mi entender es lógico que se hable mal de una ley que nace sin ser consultada con la sociedad civil interesada en el tema, los cultores y artistas vivos, que desde hace mucho tiempo bregan desde sus organizaciones de base por promover cultura en un medio como el Perú donde la realidad económica impone otras prioridades a los pobladores.
    Muchos tienen un espacio ganado y ahora se ven usurpados, estorbados, invadidos por el estado. No falta la satanización ideológica y la diatriba marxista en su más folklórica, idiosincrática y epigonal expresión peruana, retórica de la hipocresía política en que viven esclerotizados nuestros intelectuales académicos, aunque es un caballo de batalla, sí no la lucha en sí misma, la dialéctica de las ideas, son verdades que ya no asustan a nadie y que peor, algunos ni las entienden. Definitivamente, en estas líneas, por guardarme de la retórica clásica de los luchadores clasistas, no me suscribo de ninguna manera como ingenuo frente a los poderes del mundo, pero siendo realista, debo considerar las posibilidades reales que entraña la existencia de un ente rector de la actividad cultural en un país que tiene una gran diversidad de prácticas, creencias, maneras de pensar y hacer, en un crisol de etnias y razas, que deben plantearse seriamente el asunto de su convivencia y su mutua inclusión.

    Creo necesario que desde la sociedad civil se organice una mesa de diálogo regional y nacional, para debatir desde las bases un proyecto nacional de desarrollo integral de la cultura que defina objetivos y metas de corto, mediano y largo plazo, aprovechando el marco jurídico legislado para regular la actividad del nuevo ministerio, el cual por primera vez también, reconoce, apoya y promueve todas las manifestaciones de cultura viva y su registro individual y colectivo, para contar con un mejor inventario de nuestros valores individuales dentro del quehacer cultural. Es necesario que ellos, pintores, escultores, actores, escritores, músicos y danzarines, formen parte de una plana de recursos humanos capaces de llevar adelante los diversos proyectos que se propongan para la promoción de las artes.
    Son precisamente los cultores vivos los encargados de llevar el mensaje de creatividad y elevación espiritual que nuestro pueblo tanto necesita, por lo cual, debemos trabajar por la dignificación de la labor del artista, quien deberá ser capaz de ofrecer sus productos a un público que debe ser persuadido poco a poco que el saber es hermoso, que es una de las formas de alcanzar la dicha y la realización personal; que el arte y la cultura nos hacen mejores personas y mejores ciudadanos y nos ofrece posibilidades de crecimiento como país, como sociedad, que sería criminal ignorar teniendo en cuenta nuestra propia y variada riqueza como país civilizado de antigua tradición histórica”.

    GRUPO LITERARIO SIGNOS- César Boyd Brenis
    “Después de la promulgación de la mencionada ley, las reacciones en el ambiente artístico han sido más favorables que adversas. SIGNOS se adhiere a la esperanza de ver al Ministerio de Cultura como una posibilidad en acción.
    Una vez que se ha politizado la cultura, sea cual sea el contexto y la realidad, se debe enfrentar, y es el caso, solamente politizando la idea, la propuesta y la reacción. Para tal fin, SIGNOS plantea hacer un Frente Único de Artistas Lambayecanos, el cual articulará y fiscalizará las burocracias y los “favores” del oficialismo. De esa forma, el Frente ejecutará sus funciones con el conocimiento de todos los representantes de las agrupaciones artísticas, para poder tener conocimiento de lo que el Estado está haciendo con el dinero destinado a ese sector.
    En esa línea, tendremos todos que contestarnos a las siguientes preguntas: ¿Cuál será la convivencia específica entre los artistas lambayecanos y dicho ministerio? ¿Qué es lo que ofrece a los artistas ese estamento?, y sobre todo, ¿qué es lo que nosotros, los artistas, le ofrecemos?
    Recordemos que las subdivisiones del Ministerio de Cultura (por un lado, Patrimonio e Industrias Culturales; y por otro, la Interculturalidad) se han mostrado sumamente politizadas, no dando mucho espacio al arte, al menos a las llamadas “artes tradicionales” (literatura, pintura, escultura, música y teatro). Por ello, SIGNOS plantea que las autoridades que asuman este sector, sean distinguidas personalidades del mundo académico y cultural, y no deben simpatizar con ningún arte en particular, sino ser sólo gestores y estadistas para conducir al universo artístico por el camino que siempre añoramos tener. De lo contrario, tendremos autoridades tendenciosas que atrasarán la consigna.
    SIGNOS repudia cualquier pesimismo sin propuesta, cualquier malditismo sin ideas, cualquier enfrentamiento con lo hecho, sin hacer. La inactividad es el enemigo del arte. El Ministerio de Cultura necesita debate, acción y dinamismo.”

    RUNAPAC- Javier Villegas Fernández
    “La reciente creación del Ministerio de Cultura, es un hecho que ha despertado diversas opiniones, unas en contra y otras a favor. En un país como el Perú era fundamental y necesario construir políticas públicas de acompañamiento, ordenamiento y estimulo a la creación, por lo menos eso es lo que esperan los auténticos creadores. El Perú cuenta con una gran riqueza, diversidad y potencia creadora con lo cual se justifica la promulgación de la ley creadora de un Ministerio de Cultura en el país. No olvidemos que la cultura es importante en la construcción de dignidad social y sentido de pertenencia, además de resaltarlo como gran eje potenciador de nuestra identidad y de desarrollo nacional. Sin embargo se debe tener cuidado de que este ente que regirá los destinos de la cultura en nuestro país, no se convierta en un aparato político y burocrático”.

    GRUPO LITERARIO SOCIEDAD 13- Marcoantonio Paredes
    “La Ley que crea al Ministerio de Cultura podría parecer el cierre de un ciclo de deficiencias, desordenes e injusticias dentro del sector Cultural en nuestro país. Quizá si tratamos de ver el lado bueno del asunto podríamos quedarnos con el que nos dice que “el gobierno está traduciendo y recepcionando favorablemente el pedido de las mayorías”. No obstante, el aliciente panorama, el problema no viene del lado del gobierno que tiene todo el presupuesto, la logística y poder para organizarse y planificar un trabajo. El asunto viene por el lado del sector que el Ministerio de Cultura va organizar, administrar y defender. Una parte de este sector, como lo es el INC, Museos, Archivos, etc., se encuentran en un relativo orden pues se encuentran administrados por el gobierno mismo, pero, en el caso de las organizaciones culturales, movimientos, literarios, gestores culturales, promotores culturales, artistas, etc., la situación en que se encuentran desorganizadas, por decir lo menos, dice mucho de lo que en mucho tiempo se hará por la Cultura Viva. Debería, el estado, creador de la ley, tener un espectro de la situación. En ese sentido tomaré el lado más vulnerable del tema y tratare de esbozar algunos problemas que deberían solucionarse y de ese modo el Ministerio de Cultura tenga un valor agregado, concreto y real de su creación y el sentido de su implementación.
    Primero: La Ley no tiene un Reglamento. El Reglamento de una Ley define los procedimientos para poder aplicar la Ley. Habrá que esperar los procedimientos.
    Segundo: Se necesita tomar en cuenta, ahora sí, la olvidada Ley del Artista y tratar de mejorarla de acuerdo a los lineamientos de la Ley del Ministerio.
    Tercero: Ahora si se hace justo y necesario organizar las colegiaturas (inclusivas) de plásticos, escritores, actores, etc., o una sola, reuniendo a todos los artistas o ejecutantes de arte.
    Cuarto: Organizar la Gestión Cultural, así como implementar en el Perú, las Escuelas de Gestión Cultural.
    Quinto: Todo Ministerio tiene personería jurídica, es decir puede realizar contratos. Recibe un Presupuesto y puede aprobar Proyectos y asignar Partidas de dinero.
    Sexto: Solo puede realizar contratos, presentar proyectos, asignarles partidas, con instituciones que tengan Personería Jurídica, el 90% de las instituciones culturales a nivel nacional no tienen personería jurídica, están nucleadas, pero, no legalmente reconocidas.
    Séptimo: Mejorar las políticas tributarias con la relación a la importación de las materias primas y maquinarias que tienen que ver con la impresión y edición de textos. Darle más fuerza lo relacionado con el crédito fiscal por donaciones, mecenazgos, promoción de actividades artísticas, etc., sin fines de lucro.
    Octavo: Las Instituciones Privadas o Independientes no estamos adscritos a la nueva Ley del Ministerio de Cultura por no existir legalmente (Título III-Cap. I Art. 10).
    Nueve: Según las Ordenanzas de la UNESCO, y recomienda a los países miembros, que los cargos públicos deben estar a cargo de los artistas y personalidades de la actividad de la promoción o la gestión cultural. ¿Se tomará en cuenta las recomendaciones?
    Décimo: ¿Tendremos los artistas o ejecutores del arte, promotores, gestores, etc., la disposición y desprendimiento para colaborar realmente con la Cultura del País, región, provincia, distrito, etc., sin ningún interés de por medio? Sólo el tiempo nos golpeará con la respuesta”.

    Que el Ministerio de Cultura se convierta en un ente funcional de apoyo a todas las artes sin excepción –atrás debe quedar esa nefasta función de que si los Directores Regionales del INC son teatreros, sólo deban desvivirse por apoyar esa actividad en detrimento de las demás-. Se necesita pues un ministro de cultura con independencia partidaria gobiernista y una personalidad con talla mundial: Mario Vargas Llosa, Víctor Delfín o Walter Alva Alva, quizá den esa connotación universalista.

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