Ok, estamos en austeridad de gas y por un rato regresamos a los ochentas cuando todo se acababa. El asunto es que el balón (un balón “premium” de Sol Gas) se vació y tuve que llamar a dicha empresa para solicitar uno nuevo. Y, claro, no había un balón como ese en el proveedor de mi distrito.

- “Ya, pero seguramente en otros distritos puede haber”, comenté.

- “Seguramente, pero eso no se lo podemos decir”, me respondió la telefonista.

- “Entonces, ¿no me puede decir si se hay balones premium en los proveedores de La Molina?”, pregunté algo molesto.

- “No, no estamos autorizadas a dar esa información”, me dijo.

- “¿Tampoco me puede decir si quedan balones premium en toda la provincia de Lima?”, pregunté algo más molesto todavía.

- “No, no estamos autorizadas a dar esa información, es más, usted debería saber que los balones premium son los primeros que se acaban en el stock”, me dijo.

- “¿Y por qué debería saberlo?”

- “¿No ha leído las noticias? No hay gas en Lima”.

- “Pero fácil si me dice que el proveedor de La Molina tiene ese balón y yo puedo recogerlo… ¿No hay ni un solo depósito en Lima con ese tipo de balones?”, dije ya casi resignado

- “Lo siento, no estamos autorizadas para dar esa información”.

En fin, no hay gas licuado de petróleo en la ciudad, y una de las principales responsabilidades reace en el gobierno que no ha sabido prever el problema. Y las empresas como Sol Gas juegan y especulan con los clientes. La ley obliga tener reservas y no sabemos si realmente va a haber los dichosos balones premium mañana o pasado mañana.

Pero, claro, alerta alerta, los enemigos del desarrollo es la gente indignada que sale a las calles, nunca una empresa que niega información a sus clientes.